Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los chiíes se hacen con un tercio del Parlamento de Kuwait

Son las segundas elecciones legislativas que se celebran este año y las primeras bajo una nueva ley electoral que ha provocado masivas protestas callejeras

Gobierno y oposición discrepan sobre el índice de participación en las legislativas del sábado en Kuwait. Sea el 26,7% como afirman los opositores o el 40% que anunciaba el Ministerio de Información, la tasa es la más baja desde la primera consulta electoral en 1963. Ni ese dato ni el resultado ayudan a cerrar la crisis política que sacude el emirato y que llevó a los opositores a boicotear los comicios. Al contrario, el llamamiento de estos para que se disuelva el recién elegido Parlamento solo augura un agravamiento de la inestabilidad, a pesar de que en teoría debiera estar más en sintonía con el Gobierno.

El Comité Popular para el Boicot de las Elecciones ha asegurado en un comunicado que la nueva Cámara “no representa a la mayoría del pueblo kuwaití y carece de cualquier legitimidad popular y política”, según informa France Presse. Son unas palabras muy duras para el único entre los Parlamentos de las petromonarquías árabes con capacidad para legislar y pedir cuentas al Ejecutivo. Sin embargo, en los últimos años una alianza de islamistas y miembros de tribus ha puesto de relieve los límites democráticos de un sistema que aún reserva los puestos clave del Gobierno para la familia real.

Aunque ese deseo de ampliar el juego democrático precedió a la primavera árabe, los sucesos de Túnez y Egipto a principios de 2011 animaron a muchos jóvenes kuwaitíes a movilizarse. Además, durante este año, la decisión del emir de cambiar la ley electoral por decreto ha actuado de acicate para unir una oposición variopinta en el boicoteo a los comicios del sábado, los segundos de este año y los quintos desde 2006, cuando el actual emir, el jeque Sabah al Ahmad al Sabah, accedió al poder. Dado que el gobernante no parece dispuesto a dar marcha atrás y retirar el polémico decreto, habrá que esperar a que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre su legalidad. El emir ha declarado que aceptará el dictamen.

De momento, según los datos anunciados por la Comisión Electoral, 17 de los 50 escaños de la Asamblea Nacional han ido a parar a candidatos chiíes. Se trata de un resultado histórico para esa comunidad que, aunque representa un 30% de los 1,2 millones de kuwaitíes, nunca ha sido monolítica y, por lo tanto, se ha alejado del voto sectario (había siete chiíes en el Parlamento elegido el pasado febrero y nueve en el anterior). A diferencia de su situación en otros países árabes, los chiíes de Kuwait han mantenido tradicionalmente buenas relaciones con la familia gobernante (suní) y en consecuencia rechazaron unirse al boicoteo de la oposición.

Además, fruto de la ausencia de candidatos opositores, que disponían de 36 escaños en la Cámara disuelta, 30 de los elegidos lo son por primera vez. El grupo que más pierde es el de los islamistas suníes que pasan de 23 a 4 diputados. También significativa es la reducción de presencia de las tres principales tribus beduinas, Ajami, Awazem y Mutair, que suman un tercio de la población nacional y pasan de 17 a 1 representante. Además han sido elegidas tres mujeres, una menos que en el Parlamento anterior.

En un signo de confianza en que la nueva Asamblea permita trabajar al Gobierno, la bolsa kuwaití mostraba una tendencia al alza, según Reuters. Y es que el desbarajuste político tiene rehén a la economía. Empresarios e inversores se quejan de que está paralizando importantes reformas, incluido un plan de desarrollo de 30.000 millones de dinares (unos 83.000 millones de euros) destinado a diversificar su fuerte dependencia del petróleo y a atraer inversión extranjera.