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Un tupido entramado político

La decisión de los palestinos de acudir a la ONU y las elecciones en Israel forman parte del contexto en el que nace la Operación Pilar Defensivo

Soldados israelíes rezan junto a la artillería antes de un despliegue sobre Gaza.
Soldados israelíes rezan junto a la artillería antes de un despliegue sobre Gaza. AFP

La Operación Pilar Defensivo dio comienzo el pasado miércoles, tras el asesinato selectivo israelí de Ahmed Yabari, el jefe militar de Hamás en Gaza. La respuesta de las milicias palestinas ha sido contundente: lluvia de cohetes y misiles que han hecho sonar las alarmas en Tel Aviv y hasta en Jerusalén, algo que no sucedía desde hacía décadas. Mientras, el Ejército israelí se ha empleado a fondo en Gaza. Ha bombardeado durante ocho días y noches el estrecho pedazo de territorio palestino y ha matado a más de 135 personas. Es cierto que al asesinato de Yabari le precedieron ataques palestinos en las inmediaciones de Gaza. Como también es cierto, que este nuevo ciclo de violencia desmedido se produce en un contexto político muy determinado.

Los analistas resaltan estos días numerosas coincidencias con la Operación Plomo Fundido, que devastó Gaza en 2008. La principal, el hecho de que entonces, como ahora la ofensiva se produjo con unas elecciones generales a las puertas. El 22 de enero los israelíes están llamados a las urnas. A pesar de que aquí, casi nadie se atreve a establecer una relación directa entre los comicios y el ataque a Gaza, a pocos se les escapa que en el sur de Israel viven un millón de votantes, que piden a gritos seguridad y el fin de la lluvia de cohetes palestinos.

Desde el Gobierno niegan tajantemente cualquier vinculación entre ambos asuntos, aunque para los palestinos queda poco lugar para las dudas. En palabras del negociador palestino Saeb Erekat: “Ya está bien de que las campañas electorales israelíes se sigan haciendo a costa del terror infundido al pueblo palestino”.

La magnitud de la Operación Pilar Defensivo es sin embargo tan descomunal como los riesgos políticos que entraña para el primer ministro Benjamín Netanyahu, aspirante a la reelección. Hace cuatro años, fue el centrista Kadima el partido que lanzó la Ofensiva Plomo Fundido a pocas semanas de las elecciones. Las urnas dieron sin embargo al final la victoria al bloque opositor de la derecha y Netanyahu se convirtió en primer ministro. Sabe pues de buena tinta, que embarcarse en una campaña militar con las elecciones a las puertas es una opción arriesgada en términos políticos y que del desenlace y no del lanzamiento de la ofensiva dependerán los frutos políticos.

La campaña electoral israelí se hace a costa del terror

Saeb Erekat, negociador palestino

Por eso, algunos observadores israelíes sostienen que fue la creciente asertividad de Hamás y sus correspondientes ataques los que animaron a Netanyahu a lanzar la ofensiva. Que al fin y al cabo, las encuestas concedían a Netanyahu y su aliado Avigdor Lieberman una amplia mayoría antes del asesinato de Yabari. Pero también piensan, que las decisiones sobre cómo y cuándo terminarlas no estarán exentas de consideraciones políticas. “La decisión del Gobierno de comenzar la operación se ha producido al margen de los cálculos electorales. Pero las negociaciones sobre cómo terminarla, están profundamente afectadas por los cálculos políticos”, estima en el diario Yeditoth Ahronoth Nahum Barnea, el analista estrella de la prensa israelí.

El otro gran acontecimiento político que coincide en el tiempo con la ofensiva es el órdago diplomático que los palestinos piensan lanzar dentro de nueve días y que ha provocado una reacción furibunda por parte de los israelíes. Ante el parón de las negociaciones directas y la ausencia de un proceso de paz, los palestinos han decidido recurrir a vías alternativas para avanzar en su objetivo de lograr un Estado independiente.

Palestina aspira a convertirse en Estado observador no miembro en Naciones Unidas —un estatus similar al del Vaticano y para el que dicen contar con suficientes apoyos— una iniciativa que someterá a votación de la Asamblea General el próximo día 29. La Operación Pilar Defensivo ha distraído cualquier posible atención sobre este asunto y amenaza con debilitar parte de los apoyos que los palestinos creían consolidados. Explican fuentes palestinas que algunos países podrían retirar su apoyo porque dicen que no quieren contribuir a crear más caos en el actual contexto regional. “Todo lo que está pasando tiene como objetivo bloquear nuestros esfuerzos para llegar a Naciones Unidas”, dijo el presidente palestino, Mahmud Abbas, el viernes en Ramala a los periodistas. Pero pese al apoyo inicial de Occidente a la ofensiva israelí, la causa palestina acumula simpatías a medida que aumenta el número de víctimas civiles así como la posibilidad de una incursión terrestre. Pilar Defensivo podría en definitiva ayudar a los palestinos en sus aspiraciones diplomáticas.