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El enviado de la ONU se reúne con independentistas saharauis en El Aaiún

Ross fue recibido por el rey Mohamed VI en Rabat cinco meses después de que Rabat rechazase su mediación

Christopher Ross, con el ministro marroquí Yussef Lamrani en Rabat.
Christopher Ross, con el ministro marroquí Yussef Lamrani en Rabat. AFP

Hace tan solo cinco meses Marruecos expresó su repulsa de Christopher Ross, pero el enviado especial del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para el Sáhara Occidental efectúa desde ayer miércoles hasta el sábado una visita a El Aaiún que incluye, por primera vez, reuniones con asociaciones saharauis partidarias de la independencia y otras alineadas con las tesis de Rabat. Su propósito es intentar acercar posturas.

El diplomático, de nacionalidad estadounidense, llegó el miércoles a la capital del Sáhara, una ciudad tomada por las fuerzas de seguridad, según fuentes locales. Pese a todo los saharauis independentistas tienen la intención de echarse a la calle hoy por la tarde coincidiendo casi con el segundo aniversario del desmantelamiento del campamento de protesta de Gdeim Izik erigido en las afueras de El Aaiún.

En su cuarta gira por la región Ross ha querido incluir a la sociedad civil. De ahí que se reúna, por ejemplo, con la Asociación Saharaui de Defensa de los Derechos Humanos y la Coordinadora para la Defensa del Sáhara Occidental que las autoridades marroquíes no han querido legalizar. Tampoco la Misión de la ONU (MINURSO) desplegada en el Sáhara mantenía contactos con ellas aunque ahora facilita la logística para su cita con Ross.

A su paso por Rabat, donde llegó el lunes, Ross ya amplió sus contactos con los círculos no oficiales. Se entrevistó con los principales partidos políticos marroquíes, que defendieron al unísono la soberanía de Marruecos sobre esa antigua colonia española, y también con media docena de intelectuales independientes, varios de ellos antiguos presos políticos de izquierdas.

Estos últimos recalcaron que los saharauis tienen una identidad específica, que muchos de ellos consideran agredida por la presencia marroquí. También recordaron que los saharauis se quejan de que Rabat explota en su provecho las riquezas de ese territorio, sobre todo la pesca y los fosfatos, sin apenas revertir nada a la población local.

Ross empezó su gira, que efectúa en un avión de la Fuerza Aérea española, con una entrevista con el rey Mohamed VI que expresó el compromiso de Marruecos a buscar una solución para el conflicto artificial del Sáhara “en el marco de la propuesta marroquí de [conceder] una amplia autonomía” al territorio, según informó la agencia de prensa oficial MAP.

El Frente Polisario reclama, en cambio, un referéndum de autodeterminación en el que los saharauis puedan pronunciarse por la independencia. Argelia es su principal valedor y es allí, y en los campamentos de refugiados de Tinduf, donde Ross concluirá su periplo de 19 días de duración. A finales de noviembre remitirá un informe al Consejo de Seguridad de la ONU.

El monarca recibió a Ross cinco meses después de que, alentadas por el palacio real, el Ministerio de Exteriores marroquí reprobase, el 17 de mayo, la labor del enviado especial que tachó de “desequilibrada y parcial” además de alejada de la línea marcada por el Consejo de Seguridad que, sin embargo, no le criticó. Ross, que tenía previsto entonces efectuar su actual gira por el Magreb, se vio obligada a cancelarla.

Al mes siguiente el ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, respaldó, desde Rabat, la decisión marroquí: “Sería bueno que [Ross] avanzase en el dosier más rápido y se centrase en los temas centrales de ese dossier en vez de perderse en temas accesorios”. Su número dos en el ministerio, González de Benito, había sido algo más ambiguo en Nueva York al apoyar tibiamente al mediador ante la prensa española y, una hora después, desmarcarse de él ante la marroquí.

El rechazo de Ross por Rabat obedecía probablemente a dos razones. Las autoridades marroquíes le atribuían, primero, la paternidad del informe sobre el Sáhara que Ban Ki-moon remitió en abril al Consejo de Seguridad. En él se señalaban las trabas que Marruecos pone a la labor de la MINURSO y cómo interceptaba las conversaciones telefónicas entre cascos azules. En segundo lugar Rabat desaprobaba que la gira que Ross proyectaba efectuar incluyese El Aaiún. Ningún enviado especial del secretario general había estado allí hasta el ahora.

Ban Ki-moon llamó a Mohamed VI por teléfono el 25 de agosto para reiterarle su pleno apoyo a su enviado especial y, la semana pasada, el Ministerio de Exteriores marroquí anunció la gira de Ross sin explicar por qué ahora ya no le rechazaba.

La visita de Ross a El Aaiún fue precedida, en septiembre, por la del relator de la ONU sobre la tortura, Juan Méndez, que al término de su estancia aseguró en Rabat que “Marruecos emplea técnicas de tortura” tanto contra presos independentistas saharauis como marroquíes, en su mayoría islamistas.