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Los socialistas coronan a Harlem Désir

El congreso de Toulouse se cierra con ataques a la derecha para levantar una moral tocada

Harlem Désir saluda a los militantes socialistas en el congreso de Toulouse.
Harlem Désir saluda a los militantes socialistas en el congreso de Toulouse. EFE

Nuevos tiempos en el Partido Socialista francés. En el congreso de Toulouse, celebrado este fin de semana, se ha cerrado la etapa de Maritne Aubry, que deja el partido con una cuota de poder nunca vista —presidencia, primer ministro, mayoría en las dos Cámaras y casi todas las regiones y alcaldías—, y se abre la era de Harlem Désir, obligado a levantar la moral de unos militantes asustados por la severidad de la crisis y por el temprano desgaste que sufre la imagen del Ejecutivo de François Hollande.

El nuevo primer secretario, de origen antillano y 52 años, fue coronado ayer en Toulouse, y en el cierre del congreso del PS hizo un discurso duro y de izquierdas en el que defendió al denostado primer ministro, Jean-Marc Ayrault, y atacó a la derecha de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) asociándola con el extremismo del Frente Nacional (FN): “El único proyecto de la derecha es el sarkozysmo en peor, basta ya de la lepenización de la UMP, no dejaremos que esta derecha vengativa que no acepta el voto soberano nos dé lecciones”.

Désir, expresidente de SOS Racismo, se convirtió en el candidato oficial del partido gracias al pacto alcanzado por los dos grandes jefes, Aubry y Ayrault, y deberá mantener la unidad de un Partido Socialista que vive con angustia la profunda caída de popularidad de François Hollande y del propio Ayrault, quienes tras cinco meses en el poder son censurados por casi dos de cada tres franceses.

Los socialistas reforzaron el sábado al primer ministro con las intervenciones de Aubry y Manuel Valls, las figuras más aplaudidas del congreso de Toulouse. El ministro del Interior comentó a EL PAÍS que “el partido está unido”, aunque reconoce que “hay inquietud por la marcha del país y por el coste social y económico de la crisis”. Y considera que “el congreso ha sido positivo porque Ayrault sale más fuerte de lo que entró. Ahora tenemos que explicar mejor a los ciudadanos lo que hacemos, cómo serán las reformas, y responder sin miedo a la derecha”.

Con el país al borde de la recesión y el paro por encima del 10%, en niveles de los años noventa, los socialistas saben que deben mejorar la competitividad, ser creíbles en las cuentas públicas y estimular el crecimiento económico. Sin entrar a fondo en la economía, Désir promete que el PS se fajará para acabar con la acumulación de cargos públicos y dar el voto a los extranjeros.