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“No quiero hacer picadillo a nadie”

El embajador de Estados Unidos en España elogia el carácter de los españoles y dice que se queda hasta en vacaciones

El embajador de Estados Unidos en un restaurante de Madrid.
El embajador de Estados Unidos en un restaurante de Madrid.BERNARDO PÉREZ

Pregunta. ¿Le quedan dos telediarios o confía en que Obama sea reelegido?

Perfil

Aunque la entrevista es al embajador —55 años, dos hijas—, es difícil estar en la legación sin que se pasee Stella Blue como perra por su casa. Su propietario tiene una notable colección de pintura y otra, maravillosa, de fotos antiguas, aparte de instantáneas suyas y en todas las salsas con los Kennedy —Ted era su compañero de tenis—, los Clinton y Obama. Le gustan la paella, el jamón ibérico y los vinos de España.

Respuesta. Estoy pensando en mi trabajo de hoy, mañana y la semana que viene. Tenemos una agenda muy grande, y es un momento muy importante en España, en Europa y para nuestras relaciones.

P. De estudiante, en los Setenta, vino aquí, comió cochinillo en Cándido y tomó las uvas en la Puerta del Sol. ¿España, estómago y juerga?

R. No sé lo que ha cambiado más desde 1970, si España o yo. Veo a los españoles como maravillosamente cálidos y hospitalarios, muy inteligentes y grandes trabajadores, innovadores y capaces de salir de esta crisis para restaurar la prosperidad del país.

P. Si yo fuera ministra de Turismo, no le dejaba escapar.

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R. Pues yo estaría dispuesto.

P. Se paseó por la Puerta del Sol el 15-M. ¿Llevaba pancarta?

R. No. Pero cuando veo en la calle a miles de personas expresando sus opiniones, ya sea el 15-M o las últimas manifestaciones, percibo los mismos valores que nosotros atesoramos.

P. Lo entiende usted mucho mejor que el Gobierno.

R. Puede ser. Bueno... no. Tengo una responsabilidad distinta.

P. Cuarenta años después de su primera visita, ¿nos encuentra igual de antinorteamericanos?

R. Ni lo vi entonces ni lo veo ahora.

P. ¿Nadie le ha dicho Bienvenido, míster Marshall?

R. Estoy aquí para representar a mi Gobierno, y le digo, después de casi tres años, que este es un país alineado muy cerca del mío.

P. Ha dicho que ser embajador en España es el mejor trabajo del mundo. ¿No cree que lo superaría ser presidente de Estados Unidos, o incluso astronauta o torero?

R. Son tres alternativas muy interesantes [ríe]. Pero esta ha sido la responsabilidad de mayor honor que hemos tenido mi mujer y yo: representar a mi presidente y a mi país en otro que comparte nuestros intereses y valores.

P. Celebró su fiesta nacional en el Ayuntamiento de Madrid. ¿Hay peligro de que hayan echado el ojo al edificio y se les antoje?

R. Acababa de ser inaugurado, tenían un espacio precioso, y preguntamos al alcalde, con quien teníamos muy buena relación, si nos permitía ser huéspedes en su casa para celebrar nuestro Día de la Independencia. Fue una gran expresión de nuestra asociación. Una buena opción.

P. Entonces no cabe temer que la próxima vez nos llenen de marines la fuente de La Cibeles.

R. La misma preocupación que podríamos tener de que los marines españoles asalten el Capitolio, en Washington.

P. ¿Con qué político español se lo pasa mejor?

R. Trabajo con más asiduidad con el ministro de Asuntos Exteriores. Ambos somos muy aficionados al fútbol. Y he tenido mucha suerte por desarrollar muy buenas relaciones, basadas en la confianza, con la gente que trabaja en La Moncloa. Hablo mucho con Álvaro Nadal y Jorge Moragas, y en el Gabinete anterior, con Bernardino León.

P. ¿Hay mucho codazo entre los políticos para ser invitados a esta casa?

R. No tienen que darse codazos [ríe]. Tienen la puerta abierta y la invitación, hecha.

P. ¿Se confirma que, de tapadillo, pasó sus vacaciones en Cuba?

R. Ja, ja, ja. No. La mayor parte de mis vacaciones la he pasado en España. Hay sitios maravillosos aquí.

P. Pero no negará que es un gran bailarín de salsa.

R. Si quiere contar eso, adelante. ¿Quiere bailar?

P. Sí, si usted se atreve.

R. El próximo año, en la fiesta del 4 de julio.

P. ¿Preferiría hacer picadillo a los hermanos Castro o a Julian Assange?

R. No quiero hacer picadillo a nadie. Yo soy un constructor. Mi trabajo es construir la mayor y más fuerte relación entre Estados Unidos y España.

P. Se dice que quien no estaba en los papeles de Wikileaks es un don nadie. ¿Lo comparte?

R. Entonces pienso que yo no soy nadie en España [ríe]. No salía en muchos cables.

P. ¿Y qué opina Stella Blue [la cocker spaniel familiar cuyo nombre rinde homenaje al músico Jerry García] de todo esto?

R. Es el personaje más popular de esta embajada. Todo el mundo la quiere, y ella quiere a todo el mundo. Y es una gran amante de la música americana. Escucha a Bruce Springsteen.

P. Es usted un judío observante. Ya que está en España, ¿no va a aprovechar para convertirse a la religión verdadera?

R. ¿Y cuál es?

P. Decía Freud que hay dos maneras de ser feliz: una es hacerse el idiota y la otra, serlo. ¿Es usted feliz?

R. Freud vivió hace muchos años. Hemos refinado muchos de sus pensamientos. Y yo creo que la manera de ser feliz es ser optimista. Es mucho mejor que ser un idiota.

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