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La izquierda italiana quiere que Monti se someta a las urnas

El primer ministro del Gobierno técnico italiano ha declarado que no quiere presentarse a las elecciones de 2013

El primer ministro italiano, Mario Monti.
El primer ministro italiano, Mario Monti. Bloomberg

La pregunta desata pasiones en Italia: ¿Puede Mario Monti continuar al frente del Gobierno sin presentarse siquiera a las próximas elecciones? A cada minuto son más y, sobre todo, más poderosos los que están a favor del “Monti bis”, pero también empiezan a alzar la voz quienes se oponen a que la política, por no decir la democracia, quede aparcada indefinidamente. Pier Luigi Bersani, el secretario del Partido Democrático (PD) –centro izquierda--, se muestra rotundo: “La política debe retomar su papel y volver a ser creíble. Basta de atajos”.

La polémica surgió tras unas declaraciones realizadas hace unos días por Monti en Nueva York. Después de repetir por activa y por pasiva durante los últimos meses que la fecha de caducidad de su mandato serían las próximas elecciones, el actual jefe del Gobierno técnico introdujo de pronto un matiz importante: “No me presentaré a las elecciones, pero si después de esos comicios se diese una circunstancia en la que crean que yo pueda ser de ayuda, estaré allí”. Sus partidarios, dentro y fuera de Italia, vieron el cielo abierto. Se lanzaron en tromba a ponerse a disposición de Monti. Desde el cardenal Angelo Bagnasco, jefe de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), a los presidentes de Ferrari, Luca Cordero di Montezemolo, o Fiat, John Elkann, sin contar con el agrado con que ven la continuidad del profesor en Berlín, Washington o Bruselas. Montezemolo, siempre a punto de dar el salto a la política, ha puesto su formación, Italia Futura, a disposición de Monti: “Debemos legitimar con el voto de millones de italianos la apertura de una etapa de reconstrucción nacional, que será larga y difícil”. También John Elkann, nieto de Giovanni Agnelli, considera que el profesor tiene que estar al frente: “Italia está consiguiendo salir adelante gracias al trabajo de Mario Monti”.

El problema es que Monti parece tener claro que no entrará en batalla electoral contra los partidos que, aun en contra de sus intereses, han votado sus reformas en el Congreso y el Senado. Tanto el Pueblo de la Libertad (PDL) de Silvio Berlusconi como el Partido Democrático (PD) de Pier Luigi Bersani coinciden en que la mejor vía para llegar al Gobierno sigue siendo el voto. De hecho, si alguien ha apoyado al gobierno tecnócrata de Mario Monti, en las duras y en las maduras, recibiendo a veces duras críticas de sus bases, ha sido Bersani. De ahí que, no sin cierta irritación, el líder de la izquierda recordara el domingo: “A Monti lo quisimos nosotros. ¿Vais a decirme a mí cómo es de bueno? Pero basta ya de atajos”.

La próxima primavera habrá elecciones en Italia. Se puede dar el caso de que millones de ciudadanos voten por un presidente que no aparecerá en las listas. Tras el recuento se verá si la política italiana está ya en condiciones de caminar sola o tiene que volver a apoyarse en Mario Monti, senador vitalicio.