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La campaña venezolana se caldea a cuatro semanas de los comicios

Enfrentamientos entre partidarios de Chávez y de Capriles se suman a las denuncias de guerra sucia por parte de la oposición

ATLAS

A 24 días de las elecciones presidenciales en las que se decidirá si Hugo Chávez permanecerá o no en poder por 20 años, la campaña política en Venezuela ha comenzado a tomar un giro violento. Este miércoles, al menos 10 personas han sufrido heridas durante un enfrentamiento que sostuvieron simpatizantes del chavismo y de la oposición en la ciudad de Puerto Cabello, a unos 200 kilómetros de Caracas, donde estaba pautado que el candidato de la opositora Mesa de Unidad Democrática, Henrique Capriles, ofreciera un mitin. Mientras la tensión va en aumento, ambos bandos intercambian acusaciones sobre supuestas conspiraciones, sobornos y planes de “guerra sucia”.

Hay quienes creen que la revuelta del miércoles comenzó con un tweet que Dennis Bolaños, coordinador de comunicación y agitación del oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela, envió a sus seguidores. “Hoy, 7am, todos frente al Aeropuerto Bartolomé Salom, el pueblo de Pto Cabello dirá no al fascista jalabola del imperio”, escribió y borró más tarde Bolaños. Más tarde, decenas de seguidores del presidente Hugo Chávez estaban allí para impedir el aterrizaje del avión que traía a Henrique Capriles a la ciudad, y comenzó la batalla de golpes y piedras entre los dos grupos. El saldo de la escaramuza fue de una decena de heridos leves y dos coches que llevaban propaganda de la oposición incendiados; entre ellos la estudiante Catia Rojas, que fue golpeada por 20 hombres, y dos fotógrafos, a quienes les fueron arrebatados sus equipos y las imágenes que habían captado de la agresión. Ante lo ocurrido, Capriles optó por tomar un coche, una moto y luego un bote para llegar al malecón de Puerto Cabello, donde lo esperaban sus partidarios.

Durante la última semana, la oposición venezolana ha denunciado que algunos de sus dirigentes han sido objeto de sobornos por parte del Gobierno, con el fin de que retiren su apoyo a la campaña de Henrique Capriles. Mientras, las fuerzas del Gobierno han dicho que la oposición recibe dinero sucio para su campaña y que posee una agenda oculta de “desestabilización”.

El jueves, un diputado oficialista ha presentado en el Parlamento un vídeo, de sonido e imágenes distorsionados, en el que se observa al representante de la oposición ante el Poder Electoral, el diputado Juan Carlos Caldera, recibiendo unos sobres que supuestamente contenían dinero. Horas más tarde, el propio Capriles ha destituido Caldera de sus filas. “Nadie tiene derecho a utilizar mi nombre para algún beneficio personal”, ha dicho Capriles.

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