Los profesores de Chicago amenazan con celebrar una huelga histórica

La falta de acuerdo con uno de los sectores más fieles al Partido Demócrata puede perjudicar al presidente

El alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, en el escenario de la convención nacional demócrata.
El alcalde de Chicago, Rahm Emanuel, en el escenario de la convención nacional demócrata.Andrew Harrer (Bloomberg)

Cerca de 30.000 maestros de las escuelas públicas de Chicago amenazan con celebrar una huelga el próximo lunes si no llegan a una acuerdo con el alcalde de la ciudad, Rahm Emanuel. Los sindicatos de profesores mantienen tensas negociaciones con Emanuel desde hace varios meses y su fracaso podría desembocar en la primera huelga del profesorado en la ciudad en los últimos 25 años.

Padres, profesores, estudiantes y políticos mantienen la mirada fija este fin de semana en Chicago, convertida en el centro de un intenso debate sobre la modernización del sistema educativo estadounidense. En las dos últimas semanas, las convenciones nacionales de los Partidos Demócrata y Republicano han contado con la presencia de grandes figuras que defendieron la reforma educativa como garantía de futuro para el país.

La huelga de Chicago fue anunciada el pasado 29 de agosto y puede convertirse en una de las acciones sindicales más importantes de los últimos años. También tiene potencial para repercutir en todo el país ya que numerosos distritos escolares se encuentran en la misma situación: iniciativas políticas con el objetivo renovar las condiciones del sistema educativo deben enfrentarse a los sindicatos para sacar adelante sus reformas.

Chicago es además el tercer sistema escolar más grande del país, con 400.000 estudiantes, por detrás del de Nueva York y el de Los Ángeles. Allí Emanuel propuso un plan que amplía la jornada escolar para incluir tiempo de recreo, daba más poder a los directores de las escuelas para contratar y despedir a profesores, imponía remuneraciones a éstos en función de la evolución de los alumnos y les ofrecía un aumento salarial significativamente menor que el que piden los sindicatos.

El presidente necesita el apoyo de los sindicatos de trabajadores, no solo en Chicago, sino en todo el país

Las agrupaciones de profesores, por otro lado, también quieren reducir el número de alumnos por clase, rechazan que las evaluaciones de los estudiantes determinen parte de sus bonificaciones salariales y alertan contra la intención del alcalde de cerrar aquellos centros que no cumplan con ciertos niveles de calidad de enseñanza para sustituirlos por escuelas ‘charter’, un modelo de centros concertados que no deben atenerse a las mismas normativas que los públicos y donde padres y directores cuentan con más poder de decisión.

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Diversos políticos de todo el país han impulsado este tipo de reformas ante lo que consideran una falta de control de calidad en el sistema, que no exige responsabilidades a los profesores en cuanto a la calidad de la enseñanza y que, en muchos casos, por la presión de los sindicatos, hace prácticamente imposible rescindir sus contratos. Al mismo tiempo, las escuelas públicas de EE UU han perdido el liderazgo internacional del que disfrutaban décadas atrás. El país ocupa el 17º puesto en habilidad lectora, por detrás de Francia, Singapur o Nueva Zelanda; y el 32º en matemáticas.

Obama defendió esta semana en la convención demócrata la importancia de la educación. “Ningún niño debería ver sus sueños truncados por culpa de una clase con demasiados estudiantes o por una escuela que se desmorona”, dijo el presidente. “Ayúdenme a reclutar a 100.000 profesores de ciencias y matemáticas en los próximos diez años y mejoraremos la educación infantil. Podemos educar mejor y competir más que cualquier otro país en la tierra”.

Las negociaciones entre ambas partes duran ya varios meses, pero no han logrado llegar a un acuerdo antes del inicio del curso escolar esta semana. Durante los dos próximos días, Emanuel intentará acercar posturas de nuevo, ya que la huelga y un enfrentamiento sostenido con los sindicatos, cuando quedan apenas dos meses para las elecciones de noviembre, puede perjudicar las posibilidades de reelección de Barack Obama. El presidente necesita el apoyo de los sindicatos de trabajadores -no solo en Chicago, sino en todo el país- una de las mayores fuerzas en registro de votantes y, además, fieles en las urnas al Partido Demócrata.

La gravedad de la situación obligó al alcalde Emanuel a regresar de la convención nacional demócrata que esta semana se ha celebrado en Charlotte, Carolina del Norte, para resolver la crisis cuanto antes. Emanuel, que ha sido acusado por la presidenta del Sindicato de Profesores de Chicago como un “tirano mentiroso”. “No se trata de acusarnos unos a otros”, respondió Emanuel ante las preguntas de los reporteros este miércoles en Charlotte. “Llevo mucho tiempo en política y pueden decir lo que quieran de mí. Pero esto no es sobre mí ni sobre nadie más. No es una lucha de personalidades. Es sobre los niños”.

Y para impedir que éstos sean los principales afectados por la huelga, el ayuntamiento de la ciudad ha destinado 25 millones de dólares para garantizar que las escuelas puedan abrir durante media jornada en el caso de huelga y que los estudiantes tengan acceso a los servicios de desayuno y comida. Las autoridades también contarán con la colaboración de iglesias y organizaciones que puedan acoger a los menores en sus instalaciones.

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