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Ann Romney: “Pueden confiar en Mitt”

La mujer del candidato fue la encargada de poner la nota familiar en una primera jornada de la Convención republicana centrada en elogiar al aspirante republicano

Mitt Romney saluda a su mujer una vez acabado su discurso en la Convención.
Mitt Romney saluda a su mujer una vez acabado su discurso en la Convención. AFP

Ann Romney, la esposa del aspirante a la presidencia por el Partido Republicano, fue la encargada este martes de ofrecer la versión más familiar del desde este martes candidato oficial del partido republicano a la presidencia de EE UU. El exgobernador de Massachusets obtenía en la primera jornada de la convención republicana los 1.114 votos necesarios para convertirse en candidato. Su esposa puso con su discurso una nota sentimental a una noche centrada en potenciar la figura de Mitt Romney.

"Miren en sus corazones. Este es nuestro país. Estos son nuestros hijos y nuestro futuro. Ustedes pueden confiar en Mitt", dijo Ann en un momento su discurso. La que en unos meses puede convertirse en la próxima primera dama estadounidense, describió momentos de su relación con Romney, desde que se conocieron en un baile de instituto, pasando por el nacimiento de sus cinco hijos, su superación de un cáncer o cuando fue diagnosticada con esclerosis múltiple. "Este hombre nunca fallará", afirmó, destacando también algunos de los hitos de su carrera política.

Ann Romney pidió en un momento de su discurso la atención de todos los asistentes. “A Mitt no le gusta hablar de cómo ha ayudado a otras personas porque lo considera un privilegio, no un argumento político”, afirmó demostrando que puede convertirse en una de las grandes bazas del candidato de cara a las elecciones. "No hay nadie en este país que se preocupe más ni va a trabajar más duro para mejorar que Mitt”.

El tono cercano y la sonrisa constante de Ann Romney contrastó con la figura de Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey y el protagonista del discurso más político de todos los ofrecidos durante la primera noche de la Convención Nacional Republicana. Christie, que también fue considerado como un posible aspirante a la vicepresidencia, pidió a los miembros del partido que se unan en torno a la candidatura de Mitt Romney y devuelvan a Estados Unidos el liderazgo económico perdido.

"Somos los hijos de la generación más importante de EE UU, tomemos las riendas de este país", defendió Christie. "No nos podemos permitir hacer nada menos que eso". El gobernador, que intervino inmediatamente después de Ann Romney, esposa del candidato, contagió a los asistentes con su energía en el escenario y repartió por igual sus ataques a Obama y al Partido Demócrata.

El tono cercano y la sonrisa constante de Ann Romney contrastó con la figura de Chris Christie, gobernador de Nueva Jersey y el protagonista del discurso más político de todos los ofrecidos durante la primera noche

"Elijamos un camino que convierta este en el segundo gran siglo de Estados Unidos. Yo no voy a pertenecer a una generación de ciudadanos que decidieron no luchar", afirmó Christie. El gobernador criticó lo que considera como una falta de liderazgo en el Despacho Oval de la Casa Blanca y pidió a los votantes que ayuden a llevar a la presidencia a “un equipo que pueda llevar las riendas de este país de verdad".

En otra apuesta por la unidad, Christie defendió la colaboración entre ambos partidos para lograr nuevos acuerdos que, además de sacar a EE UU de la crisis económica actual, “sigan respetando los principios conservadores que nosotros defendemos”. Christie afirmó que el país necesita políticos que se preocupen más de hacer cosas que de aquello en lo que creen. Si lo logramos en New Jersey, Washington no tiene excusas".

Los discursos del martes comenzaron con la intervención del portavoz de la Cámara de Representantes, John Boehner, que simplificó en pocas palabras el mensaje del Partido Republicano: echar a Obama de la Casa Blanca. “Podemos hacerlo mucho mejor”, afirmó Boehner desde el estrado. “Consiste en echar al político que no sabe lo que está haciendo y poner al que si tiene idea de qué hacer”.

El tono más conservador llegó de la mano de Rick Santorum, exsenador de Pensilvania que hasta el pasado mes de mayo disputó la candidatura a Mitt Romney. Santorum hizo una clara defensa del matrimonio y la familia tradicional y se ganó los aplausos de los participantes en esta convención al afirmar que Estados Unidos “todavía cuenta con un partido que une sus manos para trabajar y criar a todos los hijos de Dios. Los nacidos y los no nacidos”.

Santorum hizo una clara defensa del matrimonio y la familia tradicional y se ganó los aplausos de los participantes en esta Convención

Uno de sus ataques más duros fue el dirigido a la gestión de Obama, al que acusó de “dictar normas como si estuviera por encima de la ley”. Según Santorum, ese camino solo va a conseguir que EE UU deje de ser una república, ya que él aboga por una menor intervención del gobierno en asuntos como la Economía, la Educación o la Sanidad.

Los norteamericanos pudieron ver también a otras figuras republicanas, como la gobernadora de Carolina del Sur, Nikki Haley, o la esposa del gobernador de Puerto Rico, Luce Vela Fortuño. Todas ellas ofrecieron diferentes perspectivas a las políticas del partido, aunque partiendo siempre del mismo punto: la importancia de la familia y la fuerza emprendedora de muchos ciudadanos que, como ellos, impulsaron una carrera política o empresarial partiendo prácticamente de la nada. Si Fortuño destacó su “orgullo como latina y como republicana de verdad”, Haley habló de la empresa creada por sus padres, emigrantes indios, “desde el salón de nuestra casa”.

Siguiendo esa narrativa, otros oradores pidieron el respaldo de los votantes para la candidatura de Mitt Romney y Paul Ryan, un equipo que presentaron como el único capaz de “salvar a América”, tal y como les definió el gobernador de Wisconsin, Scott Walker.

Y sería Ted Cruz, un candidato del Tea Party que acaba de ganar la candidatura al Senado por el Estado de Tejas, quien aprovechando un lema de la campaña de Obama en 2008 pidió ahora su derrota. “Podemos revocar la reforma sanitaria”, preguntó a los asistentes. "Yes, We Can", contestaron a gritos. “¿Podemos sacar a Obama de la Casa Blanca? Yes, We Can".

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