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Mitt Romney deja de esconder su mormonismo

El candidato dejó que el domingo le acompañaran los medios a un servicio religioso

Un mormón hará la invocación religiosa en la Convención Republicana

Romney, en un mitin en New Hampshire, el lunes.
Romney, en un mitin en New Hampshire, el lunes. AFP

Mitt Romney ha decidido, finalmente, dejar que forme parte de su campaña electoral un asunto que hasta ahora se ha empeñado con afán en esconder: su fe. El candidato republicano a la presidencia es mormón, y practica un credo que, casi dos siglos después de su fundación en América, sigue provocando profundos recelos por parte de protestantes y católicos. El domingo, por primera vez, Romney dejó que los medios le acompañaran a un servicio religioso, en un templo de New Hampshire. Y una de las oraciones en la Convención Nacional Republicana, que comenzará el 27 de agosto, la ofrecerá un representante de su iglesia, algo que nunca ha ocurrido hasta la fecha.

La campaña se Romney se está afanando estos días en revelar más detalles de su vida personal, buscando suavizar su imagen antes de la Convención. Hasta ahora, su equipo se ha centrado en apoyar su candidatura en éxitos estrictamente profesionales, como la gestión de los Juegos Olímpicos de Salt Lake City en 2002 o de la compañía de inversiones Bain Capital. De repente, sin embargo, Romney ha comenzado a hablar tímidamente de religión. En un acto de campaña, ayer, en New Hampshire, hizo referencia a dios, dándole las gracias por ofrecerle un compañero de candidatura, Paul Ryan, “católico, que sabe cuándo hacer tañer las campanas en el momento adecuado”.

El candidato republicano es un devoto mormón. En los años 60 fue misionero en Francia de su religión, y visitó también España. 

El candidato republicano es un devoto mormón. En los años 60 fue misionero en Francia de su religión, conocida formalmente como Iglesia de Jesucristo de los Santos de los ÚItimos Días. En aquel viaje, de 30 meses, visitó España. En 1971, tras mudarse a Boston, pasó a formar parte de una parroquia de allí, en la que llegaría a ser obispo. Como manda el canon mormón, Romney dona un 10% de sus ingresos, o dos millones anuales, a su iglesia. Algunos electores recelan también de su posible supeditación a la presidencia de la iglesia, situada en Utah, del mismo modo en que en 1960 suscitaba recelos el supuesto sometimiento del católico John F. Kennedy al Vaticano.

El domingo, Romney permitió a un periodista, McKay Coppins, del portal BuzzFeed, que le acompañara a un servicio religioso. Coppins es mormón. A los que no lo son no se les permite entrar en los templos de esa fe. Romney tomó la comunión, cantó himnos, leyó las escrituras y escuchó los sermones de varios feligreses, entre ellos el de una misionera que acababa de regresar de evangelizar. En uno de los discursos se habló de uno de los pilares de la fe mormona, “la doctrina que mantiene que dios le ofrece a los individuos revelaciones personales para mejorar sus vidas”, según Coppins.

El hecho de que un mormón vaya a ofrecer una invocación en la Convención Republicana es insólito. Cuando el Partido Republicano fue fundado, en 1854, nació con la promesa de prohibir el mormonismo.

Es por preceptos religiosos como ese por lo que otros cristianos recelan del mormonismo. Efectivamente, los seguidores de esa fe creen que dios les habla directamente. Según mantienen, fue dios quien ordenó a uno de los padres fundadores de la Iglesia, Brigham Young, que le negara la entrada en el sacerdocio a las personas de raza negra, algo que se mantuvo hasta 1978. Según la doctrina oficial, dios también autorizó brevemente la poligamia. Los mormones creen que Jesucristo resucitado se apareció en América antes de ascender al cielo. Mantienen, en una gran desviación respecto al dogma protestante y católico, que Cristo y su padre son personas con entidad espiritual y corporal, y que cada creyente tiene la capacidad de convertirse, también, en un dios.

El hecho de que un mormón vaya a ofrecer una oración en la Convención Republicana es insólito. Cuando el Partido Republicano fue fundado, en 1854, nació con la promesa de prohibir el mormonismo, al que condenaba por la práctica de la poligamia. Hoy aun perviven algunos recelos entre el electorado conservador y la fe mormona. Una encuesta del Centro de Estudios Pew, de noviembre, reveló que un 54% de los republicanos evangélicos considera que los mormones no son cristianos. Un 24% de los encuestados, republicanos y demócratas, dijo tener una mala imagen de esa fe.

Sin embargo, esa desconfianza se ha ido diluyendo lentamente a lo largo de los años. En 2006, una encuesta de Gallup revelaba que un 66% de norteamericanos creía que su país no estaba preparado para un presidente mormón. Otro sondeo, más reciente, también del Centro de Estudios Pew, mantiene, sin embargo, que hoy en día sólo un 13% de votantes recela de un candidato mormón por el mero hecho de serlo. Esa mayor tolerancia por parte del electorado puede ser la clave para que precisamente ahora el equipo de Romney haya decidido darle más importancia a su fe.