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Al menos siete muertos en un tiroteo en Wisconsin

Hace dos semanas, el joven James Holmes acabó con la vida de 12 personas e hirió a otras 58 en un cine de Aurora, Colorado

Vigilia en honor a las víctimas de Oak Creek en la plaza de la Catedral.
Vigilia en honor a las víctimas de Oak Creek en la plaza de la Catedral. REUTERS

Al menos siete personas fallecieron en un tiroteo este domingo en un templo Sij cerca de Milwaukee, en el Estado de Wisconsin. El autor de los disparos, que resultó muerto tras un enfrentamiento con uno de los agentes de policía, asesinó a cuatro personas dentro del templo y a otras dos en el aparcamiento contiguo, según informa el diario local The Milwaukee Journal Sentinel.

“El agente recibió varios impactos de bala pero el autor de los disparos ha resultado muerto”, declaró el jefe de policía de la localidad, Bradley Wentlandt, quien no podía confirmar por el momento si había más de una persona implicada en el asalto, como denunciaron algunas víctimas. El incidente tuvo lugar en la localidad de Oak Creek, al sur de Milwaukee, y según las autoridades, está siendo tratado como un caso de 'terrorismo doméstico'.

Según las autoridades, el sospechoso se adentró en el recinto cerca de las 10.30, hora local, cuando se celebraba el rezo. El autor de los disparos abrió fuego contra los fieles, provocando otros tres heridos, entre los que estaría también el presidente del templo. Los tres fueron trasladados a hospitales cercanos en condiciones críticas.

Wentlandt añadió que los agentes que respondieron al incidente se encontraron una situación caótica y trataron de desalojar a las personas que no habían resultado heridas. El primer policía en responder, un militar veterano con 20 años de experiencia y “oficial de táctica con un gran historial”, según la policía, fue el que intercambió varios disparos con el sospechoso, resultando herido de gravedad. Las autoridades afirmaron que no se temía por su vida.

Según el diario The New York Times, los tres hombres que resultaron heridos sufrieron varios impactos de bala. Uno de ellos recibió un disparo en la cabeza y en las extremidades, otra víctima fue herida en el cuello y la tercera en el abdomen.

Darshan Dhaliwal, líder del templo Sig, declaró al Sentinel que una veintena de mujeres y entre cinco y diez niños se encontraban en el sótano en el momento del tiroteo y que pudieron abandonarlo después de refugiarse en armarios. Según Dhaliwal, el centro nunca había sido objeto de amenazas.  Otro de los testigos, Ven Boba Ri, describió al sospechoso como un hombre blanco de unos 30 años de edad y afirmó, en declaraciones al diario, que se desconocen sus motivos. "No tenemos ni idea, se trata básicamente de un crimen racista. No es un miembro de la comunidad".

Otros medios informaron horas después del incidente que había más de un asaltante y que habían tomado rehenes, aunque las autoridades todavía no han confirmado esta circunstancia. Los medios hicieron referencia a varios mensajes de texto que habrían enviado las víctimas a sus familiares desde dentro del templo y cuando todavía no se había resuelto el suceso. Tres horas después del tiroteo, un equipo de fuerzas especiales de la policía rastreaba el templo cuando se pudo escuchar una explosión, aunque no ha trascendido la causa.

El gobernador de Wisconsin, el republicano Scott Walker, afirmó en un comunicado que las autoridades locales trabajan con el FBI para esclarecer los hechos. El presidente norteamericano Barack Obama, por su parte, fue informado de lo sucedido durante su estancia en Chicago, donde se encuentra este fin de semana para celebrar su 51 cumpleaños acompañado de su familia. La Casa Blanca ha compartido un comunicado en el que el presidente y la primera dama Michelle Obama se solidarizan con las víctimas y afirman que el suceso recuerda "cuánto ha enriquecido nuestro país la comunidad Sij como parte de la gran familia americana". El candidato republicano, Mitt Romney, también compartió unas palabras en solidaridad con las víctimas y sus familiares.

El incidente de Oak Creek, Wisconsin, se produjo apenas dos semanas después de que el joven James Holmes asesinara a doce personas e hiriera a otras 58 durante el asalto a una sala de cine en Aurora, Colorado, durante el estreno de la última película de Batman.