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México tiende la mano a Brasil

El presidente electo mexicano anuncia que desea visitar a Dilma Rousseff antes de ser investido

Peña Nieto considera "genuino, y legítima su expresión" el movimiento estudiantil #Yosoy132

Peña Nieto durante una entrevista con EL PAÍS el 26 de junio.
Peña Nieto durante una entrevista con EL PAÍS el 26 de junio. EL PAÍS

México quiere establecer nuevas relaciones con Brasil y poner fin a la competición en la región de ambos países, hasta el punto que el presidente electo, Enrique Peña Nieto, ha anunciado en una entrevista publicada hoy en el diario Folha de Sâo Paulo que desea visitar a la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, antes de su toma de posesión, prevista para diciembre.

“México y Brasil son los dos países más importantes de América Latina y deberán actuar de forma más integrada en la mediación de las crisis regionales. Ambos países tienen un largo historial en ese ámbito”, afirma Peña Nieto.

Para el presidente electo mexicano, el imperativo de unas relaciones más estrechas entre su país y el gigante brasileño no debe limitarse al campo de la economía, sino también “a la integración política y cultural”.

Según Peña Nieto, quizás sea pronto para proponer un “acuerdo de libre comercio” entre ambos países, pero es un tema, explica, “que deberá ser discutido”. En relación con la apertura de Pemex (Petróleos Mexicanos) a la inversión privada, el mandatario electo cita a Petrobras como modelo: "Es esencial, el modo en que [Brasil] realizó la apertura de capital de su empresa petrolera estatal es un ejemplo internacional que pretendemos usar, aprovechando esa experiencia".

Para el nuevo mandatario mexicano, en las relaciones bilaterales es importante la empatía entre sus presidentes. Por ello, quiere viajar cuanto antes a Brasil para reunirse con Dilma Rousseff, convencido de que, a pesar de moverse ambos en coordenadas políticas diferentes, acabarán entendiéndose.

Es lo que ocurrió, por ejemplo, entre Rousseff y Barack Obama, quienes acabaron entendiéndose personalmente de manera patente. Esa relación abrió nuevos caminos de colaboración entre Brasil y Estados Unidos, que estaban más bien atascados por los prejuicios del predecesor de Rousseff,  Lula da Silva, con Obama, sobre todo con motivo del programa nuclear de Irán, en el que Lula quiso mediar directamente al margen de Washington.

Peña Nieto ha considerado un error el hecho de que México, debido a su proximidad con Estados Unidos, “menospreciara las relaciones con el resto del continente”. “Pretendo actuar de forma que México mire más para el sur”, apunta en la entrevista.

El presidente electo mexicano ha juzgado positivamente el movimiento estudiantil #Yosoy132, considerándolo “genuino, y legítima su expresión”. Peña Nieto asegura que pretende “reforzar las políticas de educación y empleo”, que son, según él, las mayores preocupaciones de los jóvenes mexicanos hoy.

En Brasil, la mano tendida de Peña Nieto a Dilma Rousseff ha sido interpretada como un “hecho novedoso” y casi inédito en las relaciones entre ambos países, y que podría crear nuevas dinámicas de colaboración con consecuencias incluso en el Mercosur, donde la entrada el próximo día 31 de Venezuela podría crear nuevas tiranteces en la región.