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¿Perjudica a Barack Obama el apoyo de las estrellas?

El presidente se hace acompañar de todo tipo de famosos en actos de campaña

Un comentarista republicano se burla de él llamándole Barack Hussein Kardashian

Una mujer se fotografía junto a un póster gigante de Obama.
Una mujer se fotografía junto a un póster gigante de Obama. AFP

Volando con John Bon Jovi en el avión presidencial. Recibido con honores en la mansión de George Clooney en California. Cenando con la cantante Cher. Haciendo planes para la semana que viene en Nueva York con Sarah Jessica Parker y la todopoderosa directora de la revista Vogue, Anna Wintour. El presidente norteamericano, Barack Obama, se halla inmerso en un frenesí de citas con famosos, a los que su campaña emplea para recaudar fondos en año de elecciones. Esos eventos, sin embargo, le han granjeado al presidente críticas mordaces por parte de políticos y comentaristas republicanos de todo tipo.

“Él es la nueva celebridad de EE UU. No actúa como presidente. Su propio equipo está jugando con esta premisa. Se ha convertido en Barack Hussein Kardashian”, dijo en su programa de radio el pasado martes el conservador Rush Limbaugh. Los republicanos han reencontrado en esos actos una munición que ya emplearon en la campaña electoral de 2008, cuando el entonces candidato conservador, John McCain, emitió un vídeo electoral en el que equiparaba a Obama con Britney Spears y Paris Hilton.

La cantante Cher con su madre en la cena a favor de Obama.
La cantante Cher con su madre en la cena a favor de Obama. AP

Como en 2008, los pesos pesados de Hollywood se han volcado en la campaña de Obama. El mes pasado, Clooney organizó una cena en su casa, a la que acudieron Salma Hayek, Billy Crystal, Jack Black, Tobey Maguire y Robert Downey Jr, y en la que recaudó 15 millones de dólares. El miércoles el presidente emprendió una visita de dos días a la costa Oeste, donde participó en una cena con miembros de la comunidad gay, a la que acudieron Julia Roberts, Reese Witherspoon, la presentadora Ellen DeGeneres y Cher, y en la que esperaba recaudar cinco millones. Y el próximo jueves acudirá a una cena en casa de Sarah Jessica Parker en Manhattan.

A bordo del avión presidencial Air Force One, los periodistas le preguntaron el miércoles al portavoz de Obama, Jay Carney, sobre el malicioso mote de ‘Barack Kardashian’. “Dos palabras”, respondió Carney. “Donald Trump”. El magnate de los hoteles y los casinos, protagonista habitual de las crónicas del papel cuché, es una de las voces más escuchadas recientemente en el Partido Republicano, y uno de los grandes apoyos del candidato Mitt Romney entre la comunidad empresarial. Recientemente ha causado la hilaridad generalizada al expresar dudas sobre el verdadero país de procedencia de Obama, una polémica que murió hace ya más de un año, cuando la Casa Blanca difundió el certificado de nacimiento original del presidente.

Con sus eventos con los famosos, Obama se arriesga a parecer fuera de contacto con la realidad de los muchos norteamericanos, pero lo cierto es que necesita el dinero. Desde que se ha asegurado la nominación, Romney ha ganado terreno en el apartado de recaudaciones. En mayo, el candidato conservador y su partido amasaron 77 millones de dólares, y Obama y los demócratas sólo 60. Ante la cercanía de las elecciones, el presidente necesita inyecciones de dinero urgentes para anuncios y actos de campaña. En el evento con Cher y Julia Roberts, el asiento se pagaba a 1.250 dólares. En otro acto, en la casa del creador de la teleserie Glee, Ryan Murphy, el precio era de 25.000.

El pasado 4 de junio, el Partido Republicano emitió un vídeo en el que detallaba en rótulos los datos del desempleo, exhibidos sobre otro vídeo de la campaña de Obama en el que la jefa de Vogue, Anna Wintour, con su afectado acento británico, se congratula de haber conocido a “algunas de las mujeres más increíbles del mundo, como Sarah Jessica Parker o Michelle Obama”, mientras luce un pañuelo de seda que parece de Hermes pero que en realidad lleva impreso el logotipo electoral de la campaña de reelección del presidente. Hermes en tiempos de crisis: es munición suficiente para los republicanos en una contienda tan reñida.