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Batacazo de Cameron en las municipales

El ‘tory’ Boris Johnson vence a Ken Livingstone en la alcaldía de Londres

Los laboristas obtienen el 38% de los votos frente al 31% de los conservadores

El alcalde de Londres con los candidatos laborista y del Partido Verde.
El alcalde de Londres con los candidatos laborista y del Partido Verde. REUTERS

Los laboristas han obtenido una resonante victoria en las elecciones del jueves en un tercio de los municipios de Reino Unido, en los que los electores han propinado un fuerte voto de castigo a la coalición de conservadores y liberales demócratas que encabeza el primer ministro, David Cameron. Según la proyección de voto de la BBC —no hay un recuento nacional en las municipales británicas—, los laboristas han obtenido el 38% de los votos (un punto más que en las anteriores elecciones en estos mismos municipios), los tories el 31% (cuatro abajo) y los liberales mantienen el 16%.

Escrutados los 181 municipios en los que se celebraban comicios, los laboristas han conseguido el control en 75 (32 más que hasta ahora), los tories en 42 (12 menos) y los liberales en seis (uno menos). En términos de concejales, los laboristas han obtenido 2.158 (un espectacular incremento de 823 que supera las máximas expectativas, que se cifraban en 750), los conservadores 1.005 (una caída de 405) y los liberales 431 (con una caída de 336 concejales). En Escocia, el independentista Partido Nacional Escocés (SNP) mantiene sus dos ayuntamientos, pero ha crecido en 57 concejales y suma ya 424.

Los laboristas han recuperado el control de Birmingham —la segunda ciudad de Inglaterra por población—, de Glasgow y de Cardiff, además de otros municipios importantes como Southampton, Plymouth, Reading, Thurrock, Harlow y Norwich. Y han ganado también las primeras elecciones para alcalde directo en Liverpool.

Los votantes han rechazado en diversos referendos la propuesta de crear también alcaldes electos en Birmingham, Manchester, Newcastle, Nottingham, Sheffield, Wakefield, Coventry y Bradford, pero sí han respaldado esa opción en Bristol. En Doncaster han decidido mantener la figura ya existente del alcalde.

Las elecciones a la alcaldía de Londres han sido el único consuelo para los conservadores. El alcalde Boris Johnson venció al exalcalde y candidato laborista Ken Livingstone en unas reñidas votaciones. Escrutados los 14 distritos electorales, y tras haber incorporado la segunda preferencia de los votantes que apoyaron en su primera elección a los demás candidatos, Johnson obtuvo 1.054.811 votos frente a los 992.273 de su rival.

La reelección de Boris Johnson es un pequeño consuelo para los conservadores pero un cáliz amargo para su líder, David Cameron. Con el partido a la baja en Londres al igual que en el resto del país, la del alcalde es un triunfo personal que refuerza sus ambiciones de destronar algún día a Cameron y llegar a Downing Street.

Aunque siempre influyen factores locales en unas elecciones municipales y es tradicional que el Gobierno sufra un fuerte castigo electoral a mitad de la legislatura, el calibre de ese castigo en esta ocasión hace pensar que la coalición se ha desgastado profundamente en sus dos primeros años de gestión y que los votantes están muy descontentos con las políticas de ajuste del Gobierno de Cameron.

“Estamos viviendo tiempos difíciles y no hay respuestas fáciles”, se ha justificado el primer ministro. “Lo que tenemos que hacer es tomar decisiones difíciles para afrontar el problema de la deuda, el déficit y la economía destrozada que heredamos. Vamos a seguir tomando esas decisiones porque tenemos que hacer lo que es bueno para el país”, ha añadido, haciendo oídos sordos al descontento de la gente. El viceprimer ministro y líder de los Liberal Demócratas, Nick Clegg, dijo que está "realmente triste" por la gran cantidad de concejales de su partido que han perdido sus asientos.

Para los laboristas es especialmente reconfortante haber empezado a recuperar el voto entre las clases medias del sureste de Inglaterra, en las que Tony Blair basó sus éxitos electorales y que abandonaron al laborismo en las dos últimas elecciones generales.

Sin embargo, es todavía temprano para augurar su retorno al poder en las elecciones de 2015. No solo porque falta una eternidad en términos electorales y porque es tradicional el castigo al Gobierno en las municipales, sino porque la baja participación (de alrededor del 32%) da a entender que muchos votantes naturales de los partidos en el Gobierno pueden haber decidido castigarles con su abstención en un día de importancia menor en términos de política nacional. Los laboristas, además, no parecen haber alcanzado la barrera del 40% del voto que les garantiza la mayoría absoluta en unas generales.

“El partido está recuperando la confianza de la gente, ganando terreno, pero quedan muchas cosas por hacer”, ha declarado con prudencia el líder laborista, Ed Miliband. “Sé que David Cameron prometió cambio y ha decepcionado a la gente. Estoy convencido de que nosotros podemos ofrecer el cambio que necesita Gran Bretaña”.

El tsunami político de la crisis

La crisis ha tenido un efecto político arrollador en Europa. Ocho países han cambiado de Gobierno (seis de ellos en las urnas). El vuelco ha propiciado el ascenso del centroderecha.

Reino Unido. Mayo de 2010. Los conservadores ganan las elecciones, después de 13 años de laborismo. David Cameron se convierte en primer ministro.

Irlanda. Febrero de 2011. El partido Fine Gael, de Enda Kenny (centroderecha), forma Gobierno con los laboristas tras la derrota del Fianna Fáil, castigado por el hundimiento del Tigre celta.

Portugal. Junio de 2011. El conservador Pedro Passos Coelho, del Partido Social Demócrata, desbanca al socialista José Sócrates y anuncia un plan de austeridad a cambio de un préstamo de 78.000 millones de euros.

Dinamarca. Septiembre 2011. La ajustada victoria de los socialdemócratas en las legislativas pone fin a una década de Gobiernos de centroderecha. Helle Thorning-Schmidt es ahora la primera ministra.

España. Noviembre de 2011. Las elecciones dan la mayoría absoluta al Partido Popular y ponen fin al mandato socialista.

Grecia e Italia. Noviembre de 2011. En un proceso paralelo, los tecnócratas Lucas Papademos y Mario Monti se convierten en primeros ministros griego e italiano, respectivamente, tras la renuncia del socialista Yorgos Papandreu y el populista Silvio Berlusconi, en plena convulsión de la crisis de la deuda.

Holanda. Abril de 2012. El Gobierno de liberales y democristianos de Mark Rutte cae, tras dos años en el poder, al perder el apoyo de la extrema derecha a causa de un nuevo ajuste presupuestario. Los holandeses están convocados a las urnas en septiembre.