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Angela Merkel busca nuevos socios para 2013

La crisis de los liberales amenaza la estabilidad del Gobierno

La canciller no pierde popularidad pese a votar hoy a Gauck, candidato de la izquierda, como presidente

Angela Merkel y Joachim Gauck, el pasado mes de febrero.
Angela Merkel y Joachim Gauck, el pasado mes de febrero. REUTERS

La Asamblea Federal es una de las instituciones más exóticas de la política alemana. Hoy reunirá bajo la cúpula del Reichstag berlinés a los 620 diputados que conforman la Cámara baja del Parlamento federal (Bundestag) con otros 620 representantes de los 16 Estados federados. Además de destacados políticos regionales, los länder envían a Berlín deportistas, actores, músicos y otros personajes públicos para una abigarrada asamblea que nunca repite la misma hechura y se reúne solo cuando toca votar a un presidente federal. Hoy elegirá a Joachim Gauck como décimoprimer jefe del Estado de la República Federal de Alemania pese a que la canciller Angela Merkel se opusiera a su designación como candidato. Esta elección, sumada al adelanto electoral en Renania del Norte-Westfalia, arroja nuevas sombras sobre el delicado liderazgo de Merkel en el actual Gobierno. La coalición de centro-derecha entre la Unión Cristiano-Demócrata de Merkel (CDU) y los liberales del FDP pervive sólidamente instalada en la cuerda floja.

La designación de Gauck fue un nuevo testimonio de las destrezas funambulescas de Merkel. Igual que la canciller, el conservador Gauck creció en la extinta Alemania del Este. Ejerció de pastor protestante, como el padre de Merkel. Pero Gauck era el candidato de la oposición, que humilló a Merkel en la pasada Asamblea Federal en 2010. Su propio candidato Christian Wulff (CDU) precisó entonces de tres rondas de votaciones para derrotarlo. Wulff dimitió en el pasado mes de febrero, horas después de que la fiscalía investigara un presunto cohecho. Merkel quiso evitar males mayores buscando un candidato de consenso con la oposición del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) y Los Verdes. A fin de cuentas, la presidencia es un cargo representativo y ajeno a la política cotidiana. Pero sus socios del FDP pusieron un ultimátum: Gauck o nada. Merkel encajó una derrota que no ha afectado su considerable popularidad ni la intención de voto de los democristianos. El desplante liberal plantea una cuestión obvia: ¿con quién gobernará Merkel si, como predicen todos los sondeos, gana las generales de 2013?

El miércoles se le abrió un frente inesperado. Renania del Norte-Westfalia, el primer land alemán por población, disolvió su Parlamento. El SPD y Los Verdes gobernaban con mayoría simple desde 2010. Para sorpresa de todos, el fracaso de los presupuestos en el Parlamento regional hundió el Gobierno de Hannelore Kraft (SPD) y precipitó unas elecciones que se celebrarán el 13 de mayo. Se trata de una región estratégica que aporta el 22% del PIB alemán. Sus 18 millones de habitantes viven en grandes ciudades como Colonia o en la enorme conurbación del Ruhr, pero también en regiones de escasa densidad demográfica. Las dos grandes religiones están presentes, si bien hay más católicos (40%) que protestantes (30%). Esto la convierte en uno de los principales viveros de la CDU. El 13 de mayo será una nueva piedra de toque para la política federal. Pintan bastos para la coalición de Merkel.

La canciller baraja reeditar la gran coalición con el SPD tras las elecciones de 2013

Según se acercan las generales de 2013 se van disipando las posibilidades de recuperación del partido liberal FDP, que podría sufrir una suerte de golpe de gracia en Düsseldorf. Ni en las encuestas para 2013 ni en las de Renania del Norte-Westfalia superan el 5% de votos que se exige en Alemania para entrar en los Parlamentos. Según un sondeo de la televisión pública ARD, el SPD y Los Verdes podrían repetir Gobierno con 38 y 14 diputados respectivamente. Ambos se han comprometido a ello.

La CDU ha mandado a su ministro de Medio Ambiente, Norbert Röttgen, a librar la batalla renana. El perfil moderado y antinuclear de Röttgen permite interpretar un gesto de Merkel para acercarse a Los Verdes. Es muy improbable que falten a su palabra en Düsseldorf y formen Gobierno con la CDU de Röttgen, pero con un FDP federal levantisco y apaleado por la demoscopia, podría estar fijando la mirada en los comicios generales de 2013. Pese a sus flirteos con Los Verdes, Merkel preferiría sin duda reeditar una gran coalición como la que presidió entre 2005 y 2009. La cuestión es si el SDP aceptaría la componenda. Cuatro años con Merkel dejaron a los socialdemócratas con el 23% de los votos. Habrá una oportunidad de calibrar el estado de las relaciones entre CDU y SPD hasta el 25 de mayo, cuando el Bundestag vote el Pacto Fiscal europeo y la aportación alemana al fondo de estabilidad permanente.

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