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El Pentágono acusa a Manning de asistir a Al Qaeda con la ayuda de Wikileaks

La defensa exige el sobreseimiento del caso por trato injusto al soldado

Los filtros del Pentágono con respecto a Wikileaks entorpecen las comunicaciones en el juicio

Manning llega a Fuerte Meade, este jueves.
Manning llega a Fuerte Meade, este jueves. AFP

El Ejército de Estados Unidos ha acusado hoy formalmente al soldado Bradley Manning de haber asistido al grupo terrorista Al Qaeda, al sustraer documentos clasificados y entregarlos al portal de revelación se secretos Wikileaks. La defensa ha respondido pidiendo la desestimación de todos los cargos y el sobreseimiento de la causa, dada la negativa del Gobierno a revelar diversas pruebas incriminatorias que considera clasificadas.

Cuando la juez, la coronel Denise Lind, ha pedido que detalle quién es ese enemigo, la fiscalía ha respondido: “Al Qaeda y Al Qaeda en la península Arábiga”. ¿Y por qué medios filtró la información supuestamente sustraída de las redes clasificadas del Pentágono? “Wikileaks lo difundió a través de su página web”, ha asegurado la acusación. Hasta la fecha, el Pentágono había dado indicaciones de que Manning había puesto información secreta al alcance de grupos insurgentes, pero no le había relacionado directamente con Al Qaeda.

“Este caso es como un pastel, que debe estar en el horno 45 minutos. Si a los 40 minutos te das cuenta de que no has puesto los huevos, ya no tiene arreglo", dijo el abogado civil de Manning, David Coombs. La defensa ha pedido el sobreseimiento de la causa y de la acción, por considerar que el soldado ha sido sometido a un juicio injusto desde el principio, dado que hay información crucial que el Pentágono ha declarado clasificada. El sobreseimiento implicaría que el soldado quedaría en libertad y no podría ser sometido a juicio de nuevo.

De los 100.000 documentos y tres millones de páginas de pruebas presentadas por la acusación, una buena parte es, de hecho, información secreta. La juez, por lo tanto, deberá desplazarse a Washington, a 50 kilómetros de aquí, para revisarlos.

“Si yo quiero un documento en el que se detalla una evaluación mental de mi cliente antes de las supuestas filtraciones, creo que debería ponerse a nuestro alcance”, dijo Coombs, al justificar la necesidad de tener acceso a más documentos. “Todo esto forma parte de nuestra estrategia general de defensa. Necesitamos esos documentos”.

La fiscalía reveló ayer que el Pentágono y las agencias de inteligencia han acabado ya una evaluación de los riesgos que han entrañado para EE UU las filtraciones de Wikileaks. “La labor del grupo de investigación de Wikileaks ha acabado, pero es información clasificada”, dijo el fiscal, el capitán Ashden Fein. Este, además, aclaró que el Departamento de Justicia, que ha iniciado sus propias pesquisas por la vía civil, no ha participado en la investigación militar.

El soldado Manning ha comparecido en la corte con su uniforme de servicio. Aun no se ha declarado culpable o inocente, una estrategia que le ha dejado la puerta abierta a su abogado a negociar con el Pentágono una posible autoinculpación, que serviría para rebajar la pena y, posiblemente, incriminar a Assange, fundador de Wikileaks. Este último se halla en arresto domiciliario en Reino Unido, a causa de una serie de acusaciones de acoso sexual en Suecia.

En la vista preliminar a este consejo de guerra, Coombs se centró en retratar a Manning como un soldado psicológicamente inestable, atormentado por su transexualidad, algo que podría haber servido de motivo a sus superiores para expulsarle, antes incluso de que efectuara las supuestas filtraciones a Wikileaks.

Tal ha sido el secretismo y tan férreo el control del Pentágono sobre todo lo relacionado con el consejo de guerra al soldado, que sus propios fiscales no recibieron correos electrónicos cruciales en el proceso judicial porque contenían el término “Wikileaks”.

Esa es una palabra, por lo que parece, vetada en el las redes de las fuerzas armadas de EE UU desde que se comenzaran a producir filtraciones sobre las guerras de Irak y Afganistán, en 2010. El fiscal Fein ha admitido que diversos correos de la defensa, de petición y ampliación de información, no llegaron a su buzón de entrada, debido a un estricto filtro de seguridad.

El problema se ha solucionado, según la jueza, con la apertura de una nueva cuenta de correo electrónico para este caso. Pero el incidente es revelador del celo del Pentágono en todo lo que respecta a este caso. Los fiscales están siendo extremadamente cuidadosos a la hora de revelar información en este juzgado de la base militar de Fuerte Meade.