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Santorum pelea por su supervivencia este martes

El candidato ha defendido en Ohio desde su oposición al aborto a la cobertura obligatoria de anticonceptivos por parte de seguros médicos

El candidato Rick Santorum al comienzo de uno de sus discursos de campaña en Pittsburgh, Pennsylvania
El candidato Rick Santorum al comienzo de uno de sus discursos de campaña en Pittsburgh, Pennsylvania REUTERS

Superviviente por excelencia en esta campaña de primarias republicanas, el candidato ultraconservador Rick Santorum sabe que mañana, en Ohio, se juega más que en ninguna de las otras elecciones en las que ha participado desde que en enero comenzara la contienda con los caucus de Iowa, que ganó contra todo pronóstico. Por eso, de entre los 10 Estados que celebran primarias, en una jornada conocida como supermartes, ha sido Ohio donde ha decidido pasar más horas, y donde más ha endurecido sus críticas al presidente Barack Obama y a su principal competidor en el campo republicano, Mitt Romney.

Ohio es el Estado más preciado en este supermartes porque los políticos le atribuyen el hábito de elegir presidentes. Desde 1964 vota en las elecciones nacionales por el candidato ganador. Ofrece 66 delegados, de los 1.144 que los aspirantes a la nominación necesitan para hacerse con ella. En él, además, Romney y Santorum están totalmente empatados en intención de voto, según los últimos sondeos. Aparte de aquí, se celebran comicios en otros nueve Estados, entre ellos Georgia, Massachusetts y Tennessee, con un reparto total de 419 delegados.

La retórica ya de por sí agresiva de Santorum, con la entonación y las coletillas propias de un predicador, se ha vuelto más patriótica y más beligerante en sus mítines en Ohio. “Merece ganar estas elecciones alguien que piense que no se pueden comprar estas primarias, alguien que sepa que no se pueden comprar, las debe ganar alguien que pueda ganarlas. Hay que luchar por América”, dijo en Dayton, en un colegio cristiano, donde los niños rezan antes de cada clase y aprenden de memoria la Biblia.

Era un escenario ideal para el candidato, que ha hecho de su profunda fe católica todo un ideario político. Lo desgranó íntegro ante un centenar de estudiantes de primaria y secundaria, algunos de los cuales podrán votar en las primarias de hoy. Estaba todo, desde su oposición al aborto y a la separación entre Iglesia y Estado, a su crítica feroz a la cobertura obligatoria de anticonceptivos por parte de seguros médicos, uno de los temas de los que más se está hablando en estas primarias.

A algunos asistentes, aún indecisos, los acabó de convencer. “Los valores, eso es lo que finalmente me llevará a votar por Santorum”, dijo Vi Gillis, de 60 años. “Fiscalmente también soy conservadora. Y por eso pensaba en votar a Romney, que fue empresario y tiene buena experiencia en ello. Pero la verdad es que creo más en la defensa de la familia, y en detener el aborto y los derechos de los gais. Y ahí ningún candidato supera a Santorum. Me ha convencido”.

Entre el público, durante el discurso de Santorum, Jay Weyland, de 55 años, respondía a las propuestas más extremas de Santorum con vítores: “sí Rick”, “vamos Rick”. Había conducido hasta aquí desde Kentucky, tres horas al volante para apoyar a Santorum. Se considera, como muchos de los votantes más fieles al candidato, parte de una insurgencia que tiene la intención de seguir batallando hasta el final, con la sospecha de que los gerifaltes del Partido Republicano han elegido ya a Romney como nominado y sólo tratan ahora de desbancar a Santorum.

Hasta este supermartes, sin embargo, la ventaja que registra Romney es sólida. Atesora 173 delegados, frente a los 74 de Santorum. Y cuenta con más dinero para publicidad. Con 3,5 millones gastados aquí en anuncios, él y sus grupos políticos asociados han cuadruplicado en inversión a Santorum. De ahí las quejas de este último candidato, en el mitin de ayer, de que las elecciones no se deberían comprar. Eso, en realidad, se decidirá hoy, y Santorum descubrirá finalmente si el dinero sí que da elecciones, al menos en Ohio.