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Un liderazgo débil desde el comienzo

Wulff se convirtió en presidente, por mayoría simple en la tercera votación, el 30 de junio de 2010

A Chistian Wulff le gusta definirse como un conservador moderno. A sus 52 años era el presidente más joven de Alemania. Una serie de escándalos económicos en un momento de grave crisis, y de exigencia de grandes sacrificios a la población, han terminado con su carrera. Elegante, serio, educado, Wulff se convirtió en presidente, por mayoría simple en la tercera votación, el 30 de junio de 2010. Fue una humillación para la canciller Angela Merkel, que impulsó personalmente su candidatura en nombre de una coalición de gobierno que disponía, en teoría, de la mayoría suficiente.

El cargo de presidente de la República es honorífico, sin una función concreta más allá de la representación y de ser una institución de prestigio, un símbolo de unidad. No había sido ministro federal, carecía de experiencia en Berlín y en las interioridades del poder federal.

El presidente fue, al comienzo de su mandato, especialmente habilidoso en las relaciones con los medios de comunicación. Utilizó para ello el encanto de su joven esposa Bettina, quien se hizo célebre por un tatuaje en el brazo derecho (un tipo de llama ardiente), que para Wulff resultaba muy moderno.

Sus relaciones con algunos empresarios cuando era presidente del Estado de Baja Sajonia, al norte de Alemania, entre 2003 y 2010, han sido su tumba política. Los mismos medios que le alaban, se lanzaron a un ataque constante desde mediados de diciembre; le acusaban de aprovecharse de su posición para obtener beneficios privados, como líneas especiales de crédito en condiciones favorables, y de tratar de encubrir después estos casos. Wulff llegó a amenazar por teléfono al director del sensacionalista Bild si publicaba noticias negativas sobre él.

El 3 de octubre de 2010 provocó una protesta en las filas del partido de Merkel cuando en las celebraciones del 20 aniversario de la unificación alemana dijo que el islam era ahora parte de Alemania. No fue la muestra de tolerancia hacia los inmigrantes que viven en su país. Cuando era presidente de Baja Sajonia nombró un ministro de origen turco.

Pese a su estilo moderno y abierto, Wulff será recordado por sus casos de abuso de poder y corrupción.