Los socialistas franceses amenazan con someter a referéndum el tratado europeo

Si Hollande gana las elecciones, exigirá “modificaciones sustanciales” para promover el crecimiento, dice su 'número dos'

El líder del PS francés, François Hollande en un mitin en Brest, Francia.
El líder del PS francés, François Hollande en un mitin en Brest, Francia. FRED DUFOUR (AFP)

Los socialistas franceses rechazan de plano un tratado europeo “obsesionado con la austeridad” y que olvida el crecimiento, los eurobonos y el papel que debe jugar el Banco Central Europeo. Si François Hollande gana las presidenciales de abril y mayo, cosa que no parece imposible, Angela Merkel puede ir olvidándose de que Francia, su gran aliado actual, ratifique el tratado tal y como lo firmaron el lunes 25 de los 27 países de la Unión Europea. Si gana Hollande, el favorito en todos los sondeos, París no solo no aprobaría la regla de oro del déficit sino que exigirá “modificaciones sustanciales del tratado para ratificarlo”, según advierte Pierre Moscovici, número dos y jefe de campaña de Hollande.

Molestos porque Merkel y Nicolas Sarkozy no hayan tenido en cuenta a la hora de negociar el nuevo tratado que Francia celebra en primavera sus elecciones, los socialistas, cada vez más confiados en su victoria, han decidido aumentar la presión sobre Merkozy y amenazan incluso con someter el texto europeo a un referéndum, según dijo Moscovici el jueves a un grupo de corresponsales extranjeros.

“La decisión de la consulta popular no nos gusta, porque somos europeístas y no queremos un ‘no’. Pero tampoco podemos permitir que la presión eleve la crispación antieuropeísta. Ya se sabe que Francia es como es: si nos imponen algo, generalmente nos rebelamos”, comentó Moscovici recordando lo ocurrido en 2005, cuando Francia tumbó en referéndum la Constitución europea.

La mano derecha de Hollande dejó claro que solo recurrirían al referéndum si Merkel no se aviene a renegociar el tratado: “La fase de ratificación acaba de empezar y podría ser larga”, sugirió. “Si ganamos, lo aprobaremos en el Parlamento para no hacer perder tiempo, pero solo renegociándolo antes para completarlo”.

Hollande quiere añadirle al tratado algunas de las medidas propuestas en su programa electoral. Su visión es que “solo con la austeridad y la regla de oro, Europa no va a ningún sitio”, y propone sumar un pacto por el crecimiento, un plan de infraestructuras, la creación de eurobonos y un papel más activo del BCE.

Los socialistas piensan que Merkel y Sarkozy han vinculado el tempo y las soluciones de la crisis continental a sus respectivas reelecciones. Y aunque tratan de evitar cualquier sentimiento anti-alemán, rechazan la actual subordinación de París a Berlín. “Sarkozy citó el otro día 16 veces la palabra Alemania. La convergencia es buena siempre que no sea una burda imitación. Y no nos indigna que Merkel haga campaña por Sarkozy, son de la misma familia política. Más raro es que Sarkozy se inspire más en (el excanciller socialdemócrata) Gerhard Shröder que en Merkel”, ironiza Moscovici.

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“Pero hay un detalle que han olvidado”, añade: “Sarkozy tiene toda la legitimidad para negociar, discutir y firmar el tratado. Pero si no es presidente en mayo no estará legitimado para emprender la ratificación. No se puede insultar así al futuro, actuando como si las elecciones francesas no fueran a celebrarse”.

Un hipotético referéndum en Francia pondría en peligro de muerte el pacto que sanciona la disciplina fiscal, llamado a regir desde 2013. Aunque el texto contempla que para su entrada en vigor basta la ratificación de 12 países, la negativa de uno de los Estados fundadores de la UE supondría su muerte clínica.

Y los socialistas lo saben. “Un tratado sin Francia no tendría sentido”, dice Moscovici, que piensa que encontrará aliados para ampliarlo. “Muchos países han firmado obligados, y si hablamos con ellos escucharán de buen grado nuestra propuestas. Europa no funciona sin el motor franco-alemán, pero eso no es suficiente. Debemos ser una unión entre iguales y aumentar la cooperación reforzada para no fomentar las dos velocidades”.

El PS ha enviado ya emisarios a Dinamarca y Polonia, y el 16 y 17 de marzo visitarán París Pierluigi Bersani y Massimo D’Alema, los líderes del centro izquierda italiano.

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