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La extrema derecha capitaliza el pesimismo del electorado austriaco

La crisis económica desata el antieuropeísmo y coloca al partido xenófobo en segundo lugar en las encuestas con el 27% de intención de voto

Heinz-Christian Strache, líder del Partido Liberal.
Heinz-Christian Strache, líder del Partido Liberal. AFP

Encabezada en Austria por Heinz-Christian Strache, del Partido Liberal Austriaco (FPÖ), el principal grupo de oposición a la coalición gubernamental de socialdemócratas del SPOE y democristianos del ÖVP, la extrema derecha se caracteriza, entre otros elementos, por una postura antieuropea que le ha llevado a presentar una queja ante la Corte Europea de Derechos Humanos contra la participación de Austria en el rescate financiero por la UE de Grecia y de otros socios comunitarios en situación económica crítica. Ello, afirma, supone ayudar a los griegos y "resta riqueza" a los austriacos. Strache ha acusado al Gobierno de "actuar como una secta de la Unión Europea" y ha sugerido en el Parlamento federal la expulsión de Grecia y la salida de Austria de la eurozona.

La posición de excluir a Grecia de la eurozona es apoyada por el 50% de los austriacos, frente al 34% que la rechazan, según la ultima encuesta publicada en septiembre por el semanario austriaco Profil. Strache se siente más fuerte a medida que crece el pesimismo de los austriacos por la crisis del euro, pese a que el país alpino es rico y su tasa de desempleo es la más baja de los 27 socios comunitarios. El FPÖ, actualmente sacudido por acusaciones contra antiguos altos militantes por supuestos escándalos de corrupción, tiene un 27% de intención de voto en los últimos estudios demoscópicos, cuota que le situaría a tan solo un punto porcentual por debajo del SPOE, mientras que los democristianos del ÖVP únicamente obtendrían el 23% de los sufragios, seguidos de los Verdes, con un 15%. El BZÖ no lograría tener representación parlamentaria al no reunir el 4% de los votos.

Los austriacos temen verse en una coyuntura como la griega y su confianza en los políticos ha mermado, según reveló en noviembre una consulta realizada entre 1.500 personas por el Instituto de Investigación de Mercado OGM y el Instituto de Análisis Estratégicos. Mientras en el anterior sondeo de septiembre solo el 17% de los austriacos preguntados dijeron estar preocupados por la crisis económica, esa cuota aumentó al 47% en el sondeo de noviembre. Los analistas creen que la crisis del euro va atraer a un numeroso electorado hacia los partidos antieuropeístas y populistas, ansiosos de sacar tajada de las divisiones nacionales.

"¿Por qué tienen que pagar constantemente los austriacos, como los alemanes y los holandeses, por el pozo sin fondo de los países del sur de Europa?, se pregunta Strache, jefe del partido que revitalizó el polémico y ya fallecido Joerg Haider, quién acabó fundando en 2005 un partido propio, la Alianza para el Futuro de Austria (BZÖ), el más pequeño en el Parlamento, también de extrema derecha. El FPÖ "no dejará de hacer todo lo necesario para evitar la participación de Austria en este juego de azar o para revertir" el proceso, ha asegurado Strache, para quien "cada austriaco ha sufrido la transferencia del dinero procedente de los impuestos a naciones financieramente yermas, y en particular a los acreedores que se ocultan tras ellas".

"¿Por qué tienen que pagar constantemente los austriacos, como los alemanes y los holandeses, por el pozo sin fondo de los países del sur de Europa?, se pregunta Heinz-Christian Strache, jefe del Partido Liberal

Lo que está ocurriendo ahora en Austria comenzó a perfilarse en las elecciones adelantadas de septiembre de 2008, en las que la extrema derecha populista, el FPÖ y el BZÖ, logro sus mejores resultados en 60 años, frente al descalabro de la coalición de 18 meses de duración de los partidos tradicionales: los socialdemócratas, quienes fueron los ganadores, y los democristianos. Para los analistas, la única manera de frenar este avance del antieuropeísmo, de la xenofobia y del radicalismo de derechas es que los políticos expliquen los peligros reales de la crisis. El canciller federal austriaco, el socialdemócrata Werner Faymann, ha advertido de los inmensos efectos negativos que tendría en la economía nacional si Austria abandonara la Eurozona, una idea lanzada por Strache en recientes debates parlamentarios.

La ministra de Finanzas y ex titular de Interior, la democristiana Maria Fekter, subrayó recientemente que el euro "no es una construcción defectuosa", pese a padecer "ciertos déficits estructurales cuando fue introducido". Y en cuanto a las volátiles circunstancias políticas en Grecia, dejó claro que la eurozona "no puede permitirse más semanas similares". Respecto al creciente interés del ciudadano de a pie en reintroducir las antiguas monedas nacionales sustituidas por el euro, afirmó que "una renacionalización de las divisas es la mayor tontería posible…los bancos irían a la bancarrota y Europa dejaría de existir económicamente en este mundo globalizado".

La capital austriaca, dirigida por una coalición de los socialdemócratas del SPOE, encabezados por el que es considerado el "hombre fuerte" del partido, el alcalde Michael Häupl, y los Verdes, con la vicealcalde de origen griego Maria Vassilakou, tiene la más alta tasa en Austria de personas de origen inmigrante. "Viena La Roja" es el sobrenombre con el que se conoce la capital desde hace un siglo por ser un bastión socialista desde la II Guerra Mundial. Desde entonces, solo ha tenido dos Gobiernos en los que los socialdemócratas, anteriormente socialistas, no han gobernado en solitario: desde octubre de 2010 hasta ahora, en que están aliados con los Verdes; y de 1996 a 2001, con los democristianos.

La alta cuota de inmigrantes en la capital es un caldo de cultivo para el FPÖ. Este grupo denunció hace poco que los extranjeros viven en sociedades paralelas porque no quieren integrarse, lo que fue contestado por el Gobierno municipal enviando más trabajadores sociales y gente joven para organizar juegos para los niños extranjeros.

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