Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Las polémicas finanzas de Mitt Romney

El aspirante realizó inversiones de capital que han tenido repercusiones políticas muy diferentes para su campaña presidencial

El exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, durante un acto de campaña en Florida.
El exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, durante un acto de campaña en Florida. EFE

Mitt Romney, aspirante a representar al Partido Republicano en las próximas elecciones presidenciales, consiguió el reconocimiento internacional por su papel en sacar adelante las Olimpiadas de Invierno de 2002, celebradas en Salt Lake City. El comité organizador se encontraba asediado por los escándalos de corrupción y por una crisis financiera cuando en 1999 se nombró a Romney para que rescatara los juegos. En sus tres años a cargo de la gestión, logró eliminar un déficit de 379 millones de dólares (290 millones de euros), organizó más de 20.000 voluntarios y supervisó una movilización de seguridad sin precedentes tan solo unos meses después de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York y Washington.

Estos acontecimientos propiciaron su gran oportunidad para saltar definitivamente a un cargo electo. Romney volvió a Massachusetts y presentó su candidatura a Gobernador en 2002. Con una Asamblea Estatal controlada por los demócratas, logró un período de expansión económica en el estado: no hubo subida de impuestos, contuvo el gasto y reorganizó el gobierno estatal. El candidato acabó con el déficit presupuestario de poco más de 2.300 millones de euros que había heredado de la administración anterior. Una imagen que se ha visto empañada en las últimas jornadas.

Bain Capital

Romney es el primer aspirante a la Casa Blanca que cuenta con una fortuna estimada en 250 millones de dólares, en propiedades y bienes bursátiles, dinero conseguido en gran parte gracias a Bain Capital, según la revista Forbes. Una compañía, cuya tarea principal es vender y comprar empresas, que ha crecido vertiginosamente desde su fundación en 1984 y cuyo valor actual es de unos 5.000 millones de dólares. La pérdida de empleos provocada por su compañía de inversión de riesgo, entre 1984 y 1999, está siendo un importante obstáculo en su campaña.

El diario norteamericano The Washington Post definió a Romney como un candidato que poseía dos personalidades empresariales. Un Romney que durante su trabajo en Bain Capital fue innovador, que ayudó a la creación de empresas locales y nacionales, y otro Romney cuyo trabajo en dicha compañía fue destructor; despidiendo a miles de trabajadores y vendiendo empresas para su propio beneficio, incluso consiguiendo que algunas quebraran.

Durante su trabajo en Bain Capital, el aspirante republicano llevó a cabo dos tipos de inversiones -de capital riesgo y capital privado- que han tenido repercusiones políticas muy diferentes para su campaña presidencial. Romney ha defendido durante estas semanas su papel como inversor de capital riesgo, por el que se enorgullece del resurgimiento de empresas que se encontraban en bancarrota y de marcas americanas como Double Click y Domino's Pizza. "El capitalismo funciona y sé como crear empleo", son algunos de sus argumentos para defender su trabajo en Bain Capital. En lado negativo del candidato hace referencia a sus inversiones en el capital privado.

El diario The Wall Street Journal publicó que durante su trabajo en Bain Capital, diez de los acuerdos de capital privado ejecutados por el candidato producen, en la actualidad, el 70% de las ganancias en dólares o alrededor de 1.750 millones de dólares. También surgieron inversiones que dieron lugar a quiebras y pérdidas de empleo a las que los oponentes políticos de Romney se han aferrado para criticarle. Cuatro de las 10 compañías que hicieron a Bain Capital ganar más dinero acabaron cerrando, según señala The Wall Street Journal. En 1992, por ejemplo, la compañía invirtió 51 millones de dólares en Ampad, fábrica de papel americana, cosechando unos ingresos estimados de 102 millones de dólares cuatro años más tarde, cuando la compañía salió a bolsa. Sin embargo, dicha empresa iría a la quiebra en el año 2000.

Impuestos

Tras la derrota en Carolina del Sur, Romney anunció que publicaría más datos sobre sus cuentas. Anteriormente y ante las presiones de sus oponentes, el candidato declaró que el pasado año pagó una tasa de impuestos del 15%, lo que representa menos de la mitad de lo que deben pagar los estadounidenses de promedio. El tipo máximo en EE UU es del 35%, que se aplica principalmente a los salarios, por lo que Romney se convierte en uno de tantos ricos que pagan pocos impuestos.

Finalmente, Romney reveló el martes 24 de enero sus declaraciones de impuestos. El empresario y candidato republicano afirma que ganó 21,7 millones de dólares en 2010 y pagó a hacienda 3 millones de euros a hacienda.

Los candidatos republicanos criticaron hace meses al presidente de EE UU, Barack Obama, por presentar la 'norma Buffet' a raíz de las declaraciones del multimillonario Warren Buffet, que lamentó pagar menos impuestos que su secretaria. Esta propuesta se aplicará sobre aquellas rentas superiores a un millón de dólares. Se trata de un aumento del tipo impositivo (porcentaje de los ingresos de que una persona debe pagar a hacienda) con el fin de que favorezca a mejorar la economía. La mayoría de los republicanos están en contra de esta norma, por lo que se encuentra bloqueada en el Congreso y es muy difícil que salga adelante. El alegato de sus oponentes republicanos en la campaña, como ha defendido Newt Gringrich, es que contribuiría a ralentizar la inversión.

Además el candidato afirmó que al dinero que gana gracias a sus inversiones (posee una gran cantidad de bienes bursátiles) hay que sumarle más de 300.000 dólares que se ha embolsado por “honorarios de conferenciante", lo que representa que por cada discurso ha recibido una media de 60.000 euros.

Paraísos fiscales

La cadena televisión ABC emitió que Romney junto a su mujer, Ann, poseen ocho millones de dólares en 12 cuentas en las Islas Caimán y que incluso podrían contar con otras inversiones que aumentarían esta cantidad hasta los 25 millones de dólares. Esta noticia vuelve a poner en el debate político el pasado de Romney como directivo del fondo de capital-riesgo Bain Capital. En total, la compañía tendría al menos 138 cuentas en este paraíso fiscal. Romney no ha desmentido estos hechos.

El hecho de que los Romney tengan inversiones en las Islas Caimán no es en sí mismo constitutivo de delito fiscal. Pero la realidad es que este tipo de productos financieros suelen adquirirse para reducir o evitar los pagos a Hacienda. De hecho, según la cadena de televisión ABC, los paraísos fiscales le cuestan al erario público estadounidense unos 130.000 millones de dólares al año.

Más información