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Egipto estrena el primer parlamento democrático después de Mubarak

La Cámara baja celebra hoy su primera sesión bajo el control de los Hermanos Musulmanes y los ultraconservadores salafistas, con el 75% de los escaños. El acuerdo ente islamistas y militares marcará el futuro del país

El acuerdo ente islamistas y militares marcará el futuro del país.
El acuerdo ente islamistas y militares marcará el futuro del país. AFP

Egipto ha inaugurado hoy una nueva etapa de su camino hacia la democracia celebrando la primera sesión de la Asamblea del Pueblo, la Cámara baja, tras la renuncia de Hosni Mubarak. Y la primera elegida libremente en los últimos 60 años. El hemiciclo ha mostrado el nuevo rostro del órgano legislativo egipcio, en el que los islamistas aglutinan el 75% de los escaños, con predominancia de barbas, túnicas y tocados religiosos, pero también al nuevo orden que empieza a gestarse en la clase política egipcia, con actos reivindicativos en contra de los juicios militares a civiles, para lo que muchos parlamentarios han portado un pañuelo de color amarillo. El presidente en funciones ha abierto la sesión pidiendo un minuto de silencio por los mártires de la revolución. Mientras, a las afueras del recinto, cuya manzana se encuentra cercada con alambre de espino y vigilada por militares y policías antidisturbios, los familiares de esas víctimas a las que se rendía homenaje protestaban contra los legisladores y exigían que se cumpla con las promesas de compensaciones que se les hizo.

El orden del día contemplaba tres asambleas en las que los nuevos parlamentarios debían prestar juramento, elegir nuevo portavoz del Congreso y a sus dos segundos. La primera de ellas, además ha incluido la promulgación de tres decretos de la Junta Militar que gobierna desde la renuncia de Mubarak. En dicho encuentro se ha aplaudido el papel del Ejército en el proceso, pero algunos parlamentarios no se han levantado. De ese modo los liberales, que representan a los jóvenes que propiciaron la revolución, y que apenas han alcanzado un 10% de los 508 escaños, han mostrado su desacuerdo con el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), lo que reflejaba el sentir de cientos de manifestantes que en los alrededores del órgano legislativo protestaban contra el Gobierno militar.

Una vez iniciado el trabajo del Parlamento electo, una de las principales incógnitas es el papel que asumirá el Ejército. El CSFA se ha mostrado reacio a que el Parlamento asuma el poder por completo, aunque ayer por la noche, en una carta dirigida al Consejo de ministros, el mariscal Tantaui entregó el poder al legislativo a la Asamblea del Pueblo.

La Cámara legislativa debería ser la responsable de designar una comisión constitucional que redacte la nueva Carta Magna que está previsto que sea aprobada a mediados de mayo, antes de las elecciones presidenciales que los militares anunciaron para junio. Los islamistas que dominan el hemiciclo no están dispuestos a ceder el poder, según han manifestado sus líderes, como tampoco quieren que los militares menoscaben su influencia en la Constitución.

Sin embargo, habrá que esperar para conocer en qué se materializa el acuerdo entre el CSFA y los Hermanos Musulmanes, formación que aglutina casi el 50% de los escaños. Los miembros de la cofradía han evitado en los últimos meses cualquier enfrentamiento con la Junta Militar y se ha hablado de un acuerdo tácito en el que los islamistas ostentarían el poder político mientras los militares conservaran sus privilegios. Ese acuerdo establecería, según informaciones publicadas hoy por el diario New York Times, la creación de un Gobierno presidencial parlamentario y el mantenimiento de una legislación en la que no se potencie la islamización. La Constitución egipcia reconoce la sharia (ley islámica), como la principal fuente de legislación, aunque de facto su aplicación es restringida. Militares e islamistas estarían negociando también sobre el control que ejercerá el Ejército, así como sobre su inmunidad por los actos cometidos desde que asumieron el poder el pasado 11 de febrero.Los militares habrían aceptado que una comisión secreta supervisase su presupuesto, una cuestión que había ocasionado protestas por parte de políticos y manifestantes hace unos meses.

Durante los juramentos se hicieron patentes también algunos de los retos que tendrá que asumir el nuevo órgano legislativo. Algunos parlamentarios quisieron marcar la diferencia (y generaron el malestar y las protestas en las bancadas), cuando tras la promesa de cumplir y respetar la Constitución, añadieron referencias a “la ley de Dios” o a “aquello que no contravenga la Ley de Dios”. Mientras, otros defendieron que “la revolución sigue”, por lo que todos fueron reprendidos por el portavoz interino de la Cámara, Mahmud El Saqqaq, miembro del partido Wafd, el tercero en número de votos tras los islamistas. Está previsto que Mohamed Saad Katatni, miembro del Partido Libertad y Justicia de los Hermanos Musulmanes, sea elegido hoy portavoz del Congreso.

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