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Dinamarca estrena una presidencia verde de la UE con un golpe a la energía eólica

Durão Barroso achaca la medida a un aumento de la presión tecnológica de China

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, durante una rueda de prensa en Copenhague el pasado 1 de enero.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, durante una rueda de prensa en Copenhague el pasado 1 de enero. EFE

Dinamarca, que se tiene por el país más verde de la UE y que ha convertido el crecimiento verde en uno de los cuatro motores de su presidencia semestral de la Unión, ha asumido el timón comunitario con la peor noticia que podía esperar: Vestas, líder mundial en tecnología eólica, acaba de anunciar el despido de 2.300 trabajadores en este 2012. “Es una muy triste noticia”, dice la primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, al presentar en Copenhague sus planes para este semestre. “A pesar del contratiempo tenemos que seguir invirtiendo en economía verde, en nuevas tecnologías y en nuevos modos de hacer las cosas si queremos que la UE salga adelante”.

Dinamarca asume la presidencia de la UE en un momento de profunda crisis económica, financiera y de confianza en el futuro. “Haremos todo los posible para sacar a la UE de la crisis”, asegura la primera ministra. Para ello su Gobierno se ha marcado cuatro líneas de acción que define con sendas etiquetas: una Europa responsable, es decir, disciplinada en lo financiero; un Europa dinámica, que explote todo su teórico potencial económico y vuelva al crecimiento; una Europa verde, que ponga el acento en energías renovables, y una Europa más segura para los ciudadanos.

En el estreno de la presidencia del club, la tercera pata ha entrado con mal pie. Un accidente de recorrido, viene a decir Thorning-Schmidt. “No va a hacernos cambiar de estrategia. Continuaremos con la investigación y el desarrollo. Debe haber más inversión en educación, algo que deben hacer también todos los Estados de la Unión. Vamos a mantener el rumbo”.

José Manuel Durão Barroso, presidente de la Comisión, presente en Copenhague para asistir a una reunión del Ejecutivo comunitario con el danés, prefiere ver algo positivo en el fiasco, debido en parte a la presión tecnológica de China. “Que China esté haciendo más inversión en energías renovables y en energías verdes es una buena noticia”, asegura. Pero también echa su capote a la situación. “Europa puede regular para crear más incentivos y más mercados” para la economía verde. “Lo ocurrido no debe disuadirnos de la agenda del crecimiento verde”.

“Europa puede regular para crear más incentivos y más mercados” para la economía verde, sostiene Durão Barroso.

Ante una Unión Europea que busca la salida a la crisis mediante un nuevo tratado internacional que introduzca disciplina presupuestaria, Dinamarca, que está fuera del euro, se dice dispuesta a participar plenamente en las obligaciones que comporte el nuevo tratado siempre que tenga en cuenta su propia singularidad, lo que el Gobierno danés da por hecho a pesar de que todavía el proceso negociador del tratado no haya concluido. Alrededor del 65% de las exportaciones danesas van dirigidas el mercado europeo y el país tiene el más alto interés en la estabilidad económica y financiera de la Unión.

Antes de que los socios comunitarios decidan sobre ese tratado en la cumbre de finales de mes en Bruselas, la UE debe abordar el conflicto planteado por Hungría, país al que algunos ven en una deriva autoritaria ajena al ser de la UE. “Emplearemos todos nuestros poderes para asegurarnos de que Hungría cumple con los principios y valores de la Unión”, indica Barroso, que ya en diciembre envió dos cartas advirtiendo al primer ministro húngaro, Víctor Orbán, de que no prosiguiera por el camino que iba. “Lamentablemente, no me hizo caso”, se duele Barroso.

La Comisión, que sigue en negociaciones con Budapest, tomará una decisión sobre el asunto el martes. Los húngaros “nos han dicho que están dispuestos a cambiar la legislación si se demuestra que va contra los principios europeos”, apunta Barrroso.