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China busca en el Golfo alternativas a su relación estratégica con Irán

Wen Jiabao viaja a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Catar

El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner (i), se reúne con el vicepresidente chino, Xi Jinping (d), hoy en Pekín, para analizar con los líderes chinos la situación de la economía global y la situación de Irán.
El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner (i), se reúne con el vicepresidente chino, Xi Jinping (d), hoy en Pekín, para analizar con los líderes chinos la situación de la economía global y la situación de Irán. EFE

El primer ministro chino, Wen Jiabao, inicia este fin de semana un viaje de seis días de duración a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Catar, para reforzar las relaciones con estos países, donde cubre gran parte de su demanda de gas y petróleo, además de buscar alternativas a Irán, un socio estratégico al que comprá el 12% de su suministro exterior.

Se trata de la primera visita que realiza un primer ministro chino a Arabia Saudí en 20 años. En cuanto a EAU y Catar, nunca desde que establecieron relaciones diplomáticas en la década de 1980, habían sido visitados por un jefe de Gobierno chino. Se espera que también aborden los levantamientos populares ocurridos en el mundo árabe.

El viaje se produce en un momento especialmente delicado, debido a las sanciones occidentales contra Irán por su programa nuclear y la consiguiente amenaza de Teherán de cerrar el estrecho de Ormuz. Una interrupción del tráfico marítimo causaría graves problemas a China, que obtiene entre el 40% y el 50% de sus importaciones de crudo a través de ese estrecho.

Estados Unidos pretende restringir los ingresos que obtiene Teherán con las exportaciones de petróleo, vetando en los mercados estadounidenses a aquellas instituciones financieras internacionales que hagan negocios con el banco central de Irán, el principal punto de paso de los pagos del crudo. China se ha opuesto repetidamente a lo que llama sanciones “unilaterales” por parte de EE UU y otras naciones occidentales, aunque tampoco está interesada en que la acusen de ser la tabla de salvación del régimen de los ayatolás.

Pero sobre todo Pekín quiere templar las agitadas aguas para que nada ni nadie interrumpa su ascenso. “Irán es un gran suministrador de petróleo a China, y esperamos que nuestras importaciones no se vean afectadas, porque son necesarias para nuestro desarrollo”, ha reiterado hoy Zhai Jun, viceministro de Exteriores, informa Reuters.

El secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, se encuentra hoy en Pekín, donde se ha entrevistado con los altos líderes para pedirles que apoyen las sanciones; si no disminuyendo el volumen de crudo que adquiere a Teherán, al menos reduciendo lo que paga. China defiende que las penalizaciones no servirán para resolver el contencioso nuclear.

El periódico Tiempos Globales, ligado al Diario del Pueblo -órgano de difusión del Partido Comunista Chino- dijo el martes que Pekín debería responder con “contramedidas” si las empresas chinas sufren penalizaciones por realizar su comercio “legal” con el país islámico. China es el mayor cliente de crudo iraní, seguido de India y Japón, pero ha reducido las compras en enero y febrero, debido a disputas en los precios de los contratos.

Arabia Saudí es el principal vendedor de crudo a China -45,5 millones de toneladas en los 11 primeros meses del año pasado, un 12,9% más que en el mismo periodo en 2010-, seguido de Angola e Irán. Catar es su mayor suministrador de gas natural licuado, con 1,8 millones de toneladas en el mismo periodo, un 75,9% más.

Pekín ha respaldado las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que piden a Teherán que ponga fin a sus actividades de enriquecimiento de uranio, pero critica a Washington y la Unión Europea por imponer sanciones adicionales.