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Un chavista incondicional, nuevo presidente del Parlamento venezolano

Diosdado Cabello participó en el golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez en 1992

El nuevo presidente del Parlamento venezolano, Diosdado Cabello Ampliar foto
El nuevo presidente del Parlamento venezolano, Diosdado Cabello REUTERS

Hugo Chávez ha puesto a uno de sus incondicionales al frente del Parlamento venezolano: al militar retirado y exvicepresidente Diosdado Cabello que, desde hoy, preside la unicameral Asamblea Nacional. Al jurar su nuevo cargo, Cabello no puso reparos en admitir que el Poder Legislativo, dominado por el oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), seguirá al servicio de la revolución, pero, sobre todo, del presidente Chávez.

“Estamos aquí gracias a él [Chávez], al Partido Socialista Unido de Venezuela y gracias al pueblo. No tenemos ningún tipo de complejos en reconocerlo, al contrario, nos sentimos muy orgullosos de que sea de esa manera, porque eso indica que tenemos jefe”, han sido las palabras de Cabello hoy, durante la ceremonia de investidura. Dijo también que, como hasta ahora, el Parlamento seguirá aprobando leyes “que ayuden al comandante [Chávez] a hacer un mejor Gobierno”. Y su aspiración es “juramentar aquí en el año 2013 como presidente de la República a Hugo Chávez” para un tercer mandato consecutivo de seis años, en caso de que resulte reelegido en las presidenciales del 7 de octubre próximo.

Con sus altas y sus bajas, encumbrado y alejado intermitentemente del poder, Diosdado Cabello ha sido uno de los hombres más cercanos al presidente Chávez durante los últimos 12 años de Gobierno. Fue su alumno en la Academia Militar y participó junto a él, como teniente del Ejército, en el fallido golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 contra Carlos Andrés Pérez.

A Cabello se le conoce como un dirigente radical, líder del ala militarista del PSUV, del que actualmente es secretario de organización

Durante los Gobiernos de Chávez ha sido ministro en cuatro ocasiones: de la Secretaría de la Presidencia, de Interior y Justicia, de Infraestructura y de Obras Públicas. Era el vicepresidente de la República cuando, el 11 de abril de 2002, un golpe de Estado derrocó a Chávez durante 48 horas; durante algunas de esas horas, fue también presidente interino de Venezuela. Entre 2004 y 2008 fue gobernador del Estado capitalino de Miranda y, en 2011, fue elegido diputado.

A Cabello se le conoce como un dirigente radical, líder del ala militarista del PSUV, del que actualmente es secretario de organización. Sus adversarios políticos, dentro y fuera del partido, le han señalado como representante de la “derecha endógena”, agazapada en la revolución, que en momentos de tensión ha soñado con un “chavismo sin Chávez”. A pesar estos rumores en su contra, Chávez lo ha mantenido dentro del círculo de poder, en cargos de mayor o menor responsabilidad. Su designación simboliza el deseo del presidente de reforzar la autoridad de su partido en el Parlamento que hasta ahora —y especialmente desde la aprobación en 2010 de una Ley Habilitante que otorga al presidente poderes para legislar— no ha sido más que un cascarón vacío.

Este será el Parlamento con el que deberá lidiar quien gane las presidenciales de octubre de este año. En caso de que Chávez no fuese reelegido, su partido, al menos, seguirá teniendo mayoría en la Asamblea Nacional y carta blanca para hacer reformas políticas antes de que el hipotético nuevo presidente tome posesión en enero de 2013.