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PERFIL

Rick Santorum, un conservador de verdad

Santorum en un discurso en Washington.
Santorum en un discurso en Washington. AFP

Conocido como uno de los miembros más a la derecha de la Cámara de Representantes y el Senado, Rick Santorum (Winchester, Virginia, 1958) se ha convertido en el abanderado de la causa conservadora en las primarias republicanas, después de una inesperada victoria en los caucus de Iowa, en los que quedó primero, a una distancia de sólo 34 votos del segundo, Mitt Romney.

Santorum se pasó sus 16 años en el Capitolio (entre 1991 y 2007) tratando de ilegalizar tanto el aborto como las uniones homosexuales. El centro de sus propuestas legislativas fue la familia tradicional, como institución a la que la política debe proteger a toda costa. Ese ha sido el pilar fundamental de su campaña de cara a las primarias de 2012, en la que ha dicho, en repetidas ocasiones, que aborrece la separación total de Iglesia y Estado.

En un principio, Santorum fue declarado segundo en Iowa, el tres de enero, sólo ocho puntos por detrás de Romney. Sin embargo, un recuento del Partido Republicano acabó dándole la ventaja formal de 34 votos, aunque los observadores electorales aseguraron que era imposible declarar un ganador con certeza. En las segundas elecciones, las de New Hampshire, un estado con más independientes, quedó empatado en cuarto lugar con Newt Gingrich, al obtener un 9,4% de los votos.

Después de obtener discretos resultados en los comicios siguientes, en Carolina del Sur, Florida y Nevada, Santorum renació con fuerza con tres sólidas victorias simultáneas en Misuri, en Colorado y en Minnesota, un Estado en el que además Romney quedó en tercer lugar, por debajo de Ron Paul.

“Dios nos ha dado este gran país para permitir a su ciudadanía que sea libre. Le doy las gracias públicamente a dios”, dijo Santorum en un discurso la noche que ganó en Iowa, la de su estreno nacional. Hablando de sus electores, dijo: “Son la misma gente de la que el presidente Barack Obama dijo que se aferran a sus biblias y a sus armas. Gracias a dios que lo hacen. Comparten nuestros valores y opiniones sobre fe y familia. Entienden que cuando una familia se rompe, la economía sufre”. Con declaraciones como esa, Santorum apela al electorado evangélico, a pesar de que él es de fe católica.

Tal es el conservadurismo de Santorum que, después de 12 años en el Senado federal representando al Estado de Pensilvania, perdió las elecciones frente al demócrata Bob Casey. Pensilvania es un Estado moderado, donde las apasionadas diatribas de Santorum contra los males del progresismo le granjearon numerosos enemigos. Cierto es que perdió el escaño en un año crítico para los republicanos: 2006, inicio de la oleada de éxitos demócratas en el último tramo del gobierno de George W. Bush.

Letrado de formación, Santorum se dedicó posteriormente a ejercer la abogacía mientras preparó dos campañas de primarias presidenciales: en 2008 y este año. La primera la perdió, sin ganar ni un solo estado. Tras retirarse, pidió el voto para John McCain, contra quien había competido. Pero lo hizo, dijo, porque éste había elegido como candidata a la vicepresidencia a la entonces gobernadora de Alaska Sarah Palin, alguien más en la línea de lo que Santorum promulga.

En el preludio de estas primarias, Santorum, con muy escasos recursos, se dedicó a recorrer los 99 condados de Iowa en una camioneta, o bien solo o bien acompañado de un asistente de prensa. Se ha presentado como un sencillo hombre de familia (tiene siete hijos) profundamente religioso. Se opone al aborto desde el momento mismo de la concepción. Lo ilegalizaría incluso en casos de violación o incesto. Niega el cambio climático. Y quiere permitir a los estados leyes que criminalicen la sodomía.

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