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Putin descarta repetir las elecciones

El primer ministro ruso critica la falta de programa de la oposición

Medvédev nombra viceprimer ministro a un ideólogo del Kremlin próximo a Putin

Vladímir Putin se dirige a sus fieles.
Vladímir Putin se dirige a sus fieles. AP

Vladímir Putin, el hombre fuerte de Rusia y, según todos los pronósticos, próximo presidente del país, no está dispuesto a acceder a la principal exigencia de la oposición —con la que están de acuerdo incluso algunos de los partidarios del Kremlin—, a saber, a la anulación de los resultados de las elecciones parlamentarias. Celebradas el 4 de diciembre, estuvieron marcadas por el fraude masivo, según los opositores al régimen y varias organizaciones no gubernamentales. Precisamente estas irregularidades son las que han motivado las multitudinarias protestas que se han celebrado recientemente en Moscú y otras ciudades —la última, el sábado pasado—, las más grandes en más de una década, desde el fin del gobierno de Borís Yeltin y el comienzo de la era Putin.

Mientras, en un movimiento que parece destinado a blindar la esfera de poder de Putin, el presidente Dmitri Medvédev ha nombrado hoy viceprimer ministro a Vladislav Surkov, consejero de aquel y principal ideólogo del Kremlin. Surkov se encargará de la modernización, han informado las agencias rusas citando a Medvédev.

"Los comicios a la Duma Estatal han finalizado. Todos los grupos parlamentarios han comenzado a trabajar y ya se ha elegido al presidente de la Cámara. Ya no se puede hablar de un revisión [de los resultados]", ha declarado el primer ministro en una reunión con activistas del Frente Popular Ruso, organización de apoyo a Putin para las próximas elecciones presidenciales. Verdad es que a esta afirmación hizo una excepción: los descontentos "pueden recurrir a los tribunales, que están obligados a reaccionar" en caso de que se pruebe que hubo irregularidades.

"Los comicios a la Duma Estatal han finalizado (...) Ya no se puede hablar de un revisión"

Vladímir Putin

Putin ha criticado a la oposición por su falta de un programa común y por aspirar a un solo objetivo: la "devaluación" de las elecciones. Para el jefe del Gobierno, los líderes opositores parecen seguir la consigna trotskista de "El movimiento lo es todo, el objetivo final, nada".

Al mismo tiempo, ha señalado que quiere que las elecciones de presidente, previstas para marzo próximo, sean limpias, para lo cual ha propuesto estudiar y discutir las tecnologías necesarias para conseguirlo en diversos medios, incluida Internet. Él y sus correligionarios necesitan, ha afirmado, que los comicios sean transparentes con el fin de estar seguro de contar con el apoyo del pueblo.

Con anterioridad, y ante las protestas masivas por el pucherazo en las legislativas, Putin propuso instalar cámaras en las comisiones electorales y, particularmente, en los lugares del recuento de votos. Ahora ha añadido a esa propuesta la de poner, además, urnas transparentes y ha subrayado que los representantes de todos los partidos con representación parlamentaria deben participar en el control del proceso electoral.

Las propuestas del primer ministro no son una cortina de humo: él está realmente interesado en que los comicios de marzo sean limpios y sin fraude porque no tiene ninguna duda de que triunfará sin necesidad de pucherazo alguno. Y las encuentas le dan la razón, aunque quizá sea necesaria una segunda ronda.

El mensaje de Putin es claro: está dispuesto a hacer ciertas concesiones, pero no a anular las parlamentarias. El presidente Dmitri Medvédev, por su parte, ha propuesto una reforma del actual sistema político ruso, que, entre otras cosas, contempla el retorno a las elecciones directas de jefes regionales y nuevas normas que permitan registrar los partidos rápidamente y sin exclusiones (numerosos organizaciones políticas opositoras no han podido registrarse y, por lo tanto, participar en las legislativas).

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