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La ONU condena la violencia en Nigeria tras una cadena de atentados sectarios

La secta islamista Boko Haram asume la autoría de los ataques

Destrozos frente a la iglesia de Santa Teresa.
Destrozos frente a la iglesia de Santa Teresa. REUTERS

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha condenado la oleada de atentados desatada ayer contra varias iglesias católicas de Nigeria durante el rezo de Navidad. A través de un portavoz, Ban Ki-moon ha expresado su "simpatía y condolencias" a las víctimas de los cinco ataques lanzados durante la mañana del domingo. La Casa Blanca ha expresado también su rechazo a la cadena de explosiones y ha calificado de "violencia sin sentido" la "trágica" pérdida de al menos 40 vidas. La secta islamista Boko Haram asumió ayer la autoría del ataque.

"El secretario general", ha manifestado el portavoz de Ban Ki-moon, "llama a acabar con todos los actos de  violencia sectaria en el país y renueva su firme convicción de que ningún objetivo puede ser justificado a través de la violencia". 

La Casa Blanca, por su parte, ha expresado a través de un comunicado que ha estado en contacto con funcionarios nigerianos "acerca de lo que inicialmente parecen ser actos terroristas" para expresar el compromiso de ayudarles "a llevar a los responsables ante la justicia".

Nigeria fue sacudida durante las primeras horas del día de Navidad por una cadena de atentados contra varios templos católicos. El ataque más sangriento, la explosión de una bomba contra la iglesia de Santa Teresa, situada en Madala, a 40 kilómetros de la capital, Abuja, causó la muerte de cerca de 30 personas. Poco después estallaron varios explosivos en Jos, en el centro del país, Gadaka, en el noreste, y en Damaturu, en el norte.

Los Boko Haram -término en hausa que significa "la educación occidental es pecado"- toman como modelo a los talibanes afganos y está confinada sobre todo en una región del noreste del país, donde mantiene combates con el Ejército nigeriano. Quieren imponer la sharía (ley islámica) en este país africano de 160 millones, dividido entre cristianos y musulmanes

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