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Humala reestructura su Gobierno

Salomón Lerner Ghitis renuncia al cargo tras poco más de cuatro meses como presidente del Consejo de ministros.

El presidente, Ollanta Humala elige al ministro del interior, Óscar Valdés, para sustituirle

El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Salomon Lerner.
El presidente del Consejo de Ministros de Perú, Salomon Lerner. REUTERS

Ollanta Humala se enfrenta a su primera crisis de gobierno, 136 días después de asumir la presidencia de Perú. Salomón Lerner Ghitis, empresario, donante de su campaña y amigo personal del presidente, deja la presidencia del Consejo de Ministros tras poco más de cuatro meses. Lo reemplaza el ministro del Interior, Óscar Valdés, también empresario y comandante retirado del ejército, que fue instructor de Humala en la escuela militar.

Varios ministros más dejarán sus puestos, entre ellos el del ambiente, Ricardo Giesecke. Entre los que permanecerán, destaca el titular de Economía y Finanzas, Luis Castilla, una señal del interés del gobierno en no perturbar a los agentes económicos. Pero más allá de los relevos lo que está en marcha, según varios analistas, es un giro en la conducción del gobierno. La pregunta es hacia dónde. Algunos interpretan que Humala está prescindiendo de sus colaboradores más ligados a la izquierda, mientras que otros, los más críticos, temen una “militarización” del gobierno. A esta línea se acaba de sumar el expresidente Alejandro Toledo, que apoyó a Humala en la segunda vuelta electoral y acaba de declarar que está preocupado porque “Humala le hace más caso a sus asesores militares retirados que a sus ministros”, según una entrevista publicada el domingo en el diario El Comercio.

Aunque en el ambiente político peruano era sabido que Lerner no pensaba quedarse mucho tiempo como jefe del gabinete, su salida en este momento ha sido una sorpresa. El consenso general, como señala el analista y bloguero José Alejandro Godoy, es que el relevo se ha acelerado por la protesta en la región Cajamarca, que se levantó contra un proyecto minero y forzó al gobierno a declarar el estado de excepción para imponer el orden. Según esta versión, las discrepancias dentro del Gobierno sobre el manejo de esta crisis convencieron a Humala de que tenía que prescindir de algunos colaboradores.

“La crisis de Minas Conga fue el factor que convenció a todos de que la orquesta gubernamental sonaba muy desafinada y de que, por tanto, se requerían cambios. Entonces fue evidente que en el gobierno coexistían visiones muy distintas, lo cual elevaba el costo del proceso de decisiones”, señala en su columna del diario La República Augusto Álvarez Rodrich.

La presencia de Lerner Ghitis fue muy importante en los primeros días del gobierno humalista. Se trata de un empresario que fue capaz de aplacar los temores de los sectores económicos y a la vez tiene lazos muy estrechos con la izquierda que acompañó a Humala durante su campaña. La coyuntura, sin embargo, ha cambiado rápidamente: Humala ya no inspira terror en el empresariado y los conflictos sociales han vuelto a surgir con fuerza.

En su carta de dimisión, el saliente jefe del gabinete señala que el gobierno está entrando “en una nueva etapa” y su salida tiene la intención de dejar al mandatario en libertad de hacer los cambios que estime convenientes. “Mi impresión es que Humala hubiera preferido hacer los cambios manteniendo a Lerner durante unos meses más, pero este prefirió irse”, señala José Alejandro Godoy.

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