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La izquierda pierde Michoacán en una prueba para las presidenciales mexicanas

El PRD denuncia que el crimen organizado está detrás de la victoria del PRI en ese Estado mexicano y pide nuevos comicios

El candidato del PRI a la gobernación de Michoacán, Fausto Vallejo (en el centro).
El candidato del PRI a la gobernación de Michoacán, Fausto Vallejo (en el centro). EFE

Los resultados provisionales de las elecciones a gobernador del Estado de Michoacán (centro del país) celebradas el domingo van a dejar secuelas en la política mexicana de cara a las presidenciales del próximo 1 de julio. Con el 98% escrutado, los datos oficiales otorgan la victoria al Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el 35,38% de los votos. En segundo lugar se sitúa el Partido  Acción Nacional (PAN), en el Gobierno, con el 32,56% y en tercero, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) con el 28,9%. Los dos partidos perdedores han lanzado hoy gravísimas acusaciones contra el PRI asegurando que su victoria estaba ligada al narcotráfico. El PRD, que pierde su bastión histórico, lo que le augura un mal resultado en las presidenciales de 2012, ha exigido nuevos comicios.

Las elecciones de Michoacán se celebraron en clave nacional, como la última prueba antes de la cita de julio. De ahí que sea tan dolorosa la derrota del PRD. Michoacán es el territorio del legendario presidente Lázaro Cárdenas y la cuna del PRD, donde había gobernado durante la última década. El fracaso se produce además en vísperas de que la izquierda anuncie hoy su candidato a la presidencia, un duelo entre el moderado Marcelo Ebrard, alcalde de la capital mexicana, y el radical Andrés Manuel López Obrador, candidato derrotado por estrecho margen en 2006.

Su candidato Silvano Aureoles ha afirmado hoy que la victoria de su rival del PRI, Fausto Vallejo, tuvo que ver con el narcotráfico. “En el supuesto caso de que Fausto fuera ganador, fue al margen de la ley y los michoacanos no pueden ser gobernados por un candidato al que le fue coordinada la campaña por el crimen organizado”. Aureoles aseguró que habían existido muchas irregularidades, lo que permitía poner en duda la legalidad de los comicios. El presidente del PRD, Jesús Zambrano, ha dicho que un triunfo del PRI convertirá a Michoacán en un “narcoestado”.

A una tesis similar se apuntó la candidata del PAN, Luisa María Calderón, hermana del presidente Felipe Calderón, que llegó a ser favorita durante la campaña. Cocoa, como la apodan por el color de su piel, ha declarado que su partido revisará los votos por la presunta intromisión del narco. “Al medio día [del domingo] el crimen organizado traía el control del sur del Estado, así que vamos a tener que revisar muy cuidadosamente todas las actas [electorales] que lleguen de esa zona”, ha afirmado.

Cocoa fue acusada durante la campaña de recibir una generosa ayuda del Gobierno federal. Su victoria en Michoacán buscaba insuflar confianza a un alicaído PAN a nivel nacional. No parece haber triunfado pero ha logrado dotar al partido de un nuevo espíritu competitivo y ganador.

La victoria del PRI, de confirmarse, consolida su avance territorial –ya gobernaba en 18 de los 32 Estados- y lo catapulta hacia la presidencia. Sobre las acusaciones de connivencia con el narcotráfico, Vallejo se ha desmarcado de “cualquier situación criminal que pudiera haber ocurrido” durante las votaciones. “También nosotros fuimos amenazados”, ha dicho.

La campaña estuvo marcada por la omnipresencia del narcotráfico y su secuela de asesinatos, secuestros, extorsiones y amenazas. Sin embargo, la jornada electoral transcurrió pacíficamente. Michoacán es una zona de producción de marihuana y metanfetaminas que se ha convertido en un punto clave en el trasiego de drogas al norte. El cartel dominante es el de Los Caballeros Templarios, que ha reemplazado prácticamente en los últimos tiempos a La Familia Michoacana. Desde 2006 ha habido en este Estado más de 2.000 muertes relacionadas con el crimen organizado.

Varios analistas temen que Michoacán prefigure el panorama de las presidenciales de julio. Tras la polémica victoria de Felipe Calderón por estrecho margen en 2006, México podría verse abocado a un nuevo escenario de conflicto postelectoral y déficit de legitimidad democrática.

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