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Morales organiza unas elecciones para controlar la cúpula judicial en Bolivia

El Gobierno organiza una convocatoria inédita para elegir 56 jueces

La tensión política lo convierte en un plebiscito del presidente

Las condiciones para los candidatos eliminan 'de facto' a los críticos

Evo Morales, durante un acto público el pasado domingo.
Evo Morales, durante un acto público el pasado domingo. EFE

La polarización del debate político y el conflicto social en Bolivia están convirtiendo las primeras elecciones judiciales, el próximo domingo 16, más en una cuestión de apoyo o rechazo al presidente Evo Morales que en una elección de jueces, por otra parte inédita en el país.

El TSE considera que el proceso electoral se ajusta al cronograma de trabajo y que, en la práctica, todo está listo para que 5.243.375 electores definan en las urnas los nombres de 56 jueces, de un total de 116 candidatos, que se presentan en una enorme papeleta electoral, dividida en cuatro hileras con fotos de los aspirantes a magistrados en los tribunales Agroambiental, Constitucional, Supremo de Justicia y el Consejo de la Judicatura.

Estas elecciones, las primeras en su género en Bolivia, han desencadenado críticas y una corriente política de rechazo debido, básicamente, a “un proceso electoral muy mal organizado, a un diseño muy confuso que ha ocasionado muchos y muy serios cuestionamientos”, en criterio del analista Carlos Cordero.

Los 116 candidatos aparecen con su foto y un número identificativo en la más grande papeleta electoral que se haya visto en Bolivia (90 centímetros por 50). De los candidatos no se puede conocer más información que su ficha biográfica y profesional oficial.

El 57% de los candidatos "tiene militancia ideológica comprobada", dice un experto

El objetivo oficial de estas elecciones, según el Gobierno, es acabar con la cuotas de poder que asumían los partidos políticos en las designaciones de magistrados en la cúpula judicial. Pero la realidad es que los candidatos a estas elecciones los ha seleccionado la Asamblea Legislativa Plurinacional y, según los expertos, lo ha hecho con unos vicios de origen inconstitucionales.

El proceso introducía "prohibiciones de postulación" para abogados que asumieron la defensa de personas acusadas, por ejemplo, de separatismo, terrorismo, delitos de narcotráfico o "acciones contra la democracia". Tampoco pueden presentarse aquellos que hayan participado en procesos de enajenación de bienes o recursos naturales, es decir, las privatizaciones de otra época.

Es la más grande papeleta
electoral que se haya visto
en Bolivia: 90 centímetros por 50

“Son elecciones con alto contenido político partidario, con grave violación del principio democrático y con grave infracción de la Constitución”, resume el presidente del Colegio de Abogados de Cochabamba, el ex magistrado José Antonio Rivera.

Según Rivera, el resultado de todos estos condicionantes, además del filtro que impuso la mayoría del partido del Gobierno en la Asamblea, dio como resultado que el 57% de los candidatos "tiene militancia ideológica comprobada".

Aunque él no se presenta a nada el presidente Morales aspira a obtener una victoria del 70%

“No nos vamos a dotar de una justicia independiente e imparcial, sino sometida. Es muy peligroso”, apunta. Tras repasar todas las carencias del proceso desde la aprobación de la ley electoral y su reglamento hasta la designación de candidatos a jueces, el ex presidente del Tribunal Constitucional considera que se ha dado un plan y un proyecto de “copamiento y cooptación del órgano judicial por el poder político”.

 Los tres partidos de oposición en la Asamblea Legislativa Plurinacional (APL) decidieron expresar el rechazo a la polémica selección de candidatos y pidieron a los ciudadanos el voto nulo. Los líderes de Unidad Nacional, Samuel Doria Medina, del Movimiento Sin Miedo, Juan del Granado, y el grupo parlamentario de Convergencia Nacional llevan, cada uno, su propia campaña para incentivar el rechazo ciudadano con el voto nulo o en blanco.

Un Tribunal Constitucional no independiente puede “favorecer un tercer periodo presidencial”

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) advirtió, en el comienzo de la campana electoral, que quienes promuevan el voto nulo o blanco serán pasibles a sanción; esta invitación al rechazo es una forma de propaganda que afecta a todos los candidatos y se considera delito electoral, según las autoridades electorales.

Aunque él no se presenta a nada y las elecciones son supuestamente apartidarias, el presidente Morales aspira a obtener una victoria del 70% de apoyo popular y ha instado a sus seguidores a acudir a las urnas, principalmente en las áreas rurales, donde según la oposición se aplicará el voto consigna u “orgánico”, como se ha dado en llamar ahora en las filas del Movimiento Al Socialismo.

Cordero, en coincidencia con otros politólogos locales, advierte la posibilidad de que un Tribunal Constitucional no independiente puede “favorecer un tercer periodo presidencial” al que aspira el presidente Morales, que gobierna Bolivia por dos periodos consecutivos desde 2006, uno de ellos acortado para dar paso a la nueva Carta Magna y al Estado Plurinacional.

El máximo responsable del Tribunal Electoral, Wilfredo Ovando, ha dispuesto que se intensifique la campaña de información sobre los candidatos a vocales y magistrados en la semana antes de los comicios. Los sondeos de opinión han dado cuenta del marcado desconocimiento que tiene la ciudadanía sobre los aspirantes a esos cargos.

El desconocimiento ciudadano es consecuencia también de las normas adoptadas por las autoridades electorales, que prohibieron el proselitismo y dieron pautas a los medios de comunicación para realizar programas de presentación de los 116 candidatos en igualdad de oportunidades, en cuanto a horario de programación, tiempo de entrevista y similares preguntas.

“Todos estamos prohibidos de hacer campaña a favor o en contra de los candidatos o en contra de todos los candidatos. Es una prohibición aprobada por el pueblo”, recordó Ovando.

El ambiente que se vive en Bolivia refleja, de un lado, un proceso electoral único sin estridencia proselitista y, de otro, un complicado conflicto social expresado en una caminata indígena que reclama sus derechos constitucionales y, una “contramarcha” de indígenas altiplánicos que apoyan a Morales en su intención de construir una carretera que destrozará un territorio indígena, dentro de un parque nacional, considerado como reservorio de flora y fauna de la cuenca amazónica.

El apoyo solidario a los indígenas del TIPNIS crece cada día. Más, tras la violenta represión policial del pasado 25, y cala hondo el lema “Tipnis somos todos” para que muchos se sumen a la caminata.

Los “movimientos sociales” afines al partido de Gobierno organizan para hoy, 12 de Octubre, una gran manifestación para expresar su apoyo a Morales y la carretera. También servirá como “cierre de campaña” de las elecciones judiciales y, por añadidura, reafirmar su propósito de “descolonizar” el día de la raza, como se denominaba a la fecha que recuerda el descubrimiento de Colón y la heredad hispana en un mestizaje continental.