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Merkel y Medvédev cierran 15 acuerdos de colaboración comercial, científica y política

Las grandes empresas rusas esperan hacerse con la demanda alemana de energía después del apagón nuclear germano

El presidente de Rusia, Dimitri Medvédev, se ha reunido en Hanover con la canciller de Alemania, Angela Merkel. Los mandatarios participaron en la decimotercera ronda de consultas bilaterales, que ambos países celebran anualmente con la presencia de buena parte de los ministros. En este marco, Berlín y Moscú cerraron 15 acuerdos de colaboración comercial, científica y política. Rusia, cuya riqueza nacional se fundamenta en la exportación de materias primas, quiere afianzarse como proveedora de la principal economía europea.

Al socaire de la recién decidida desconexión nuclear alemana, las grandes empresas rusas esperan hacerse con la parte del león de la demanda alemana de energía. Alemania apagará su última central atómica en 2022. En Hanover, la canciller Merkel ha evitado las cifras y ha recordado que su Gobierno aspira a doblar el peso de las renovables en la paleta energética del país, así como a reducir el consumo. Según ha dicho Merkel, no se precisarán para ello más gasoductos de los ya proyectados. Ha añadido que, "naturalmente, cuanto más barato ofrezcan los rusos su gas, más aumentará la demanda".

Alemania, el segundo país exportador del mundo después de China, tiene unas relaciones comerciales atípicas con Rusia: el gigante oriental es uno de los pocos países que exporta a Alemania más de lo que le compra. En 2009, la diferencia fue de 25.000 a 20.500 millones de euros. El gas y el petróleo supusieron la mayor parte de las exportaciones a Alemania, donde el 40% del gas y el 33% del petróleo proviene de Rusia. Sin embargo, tanto Berlín como las autoridades de Bruselas miran con recelo las inversiones rusas, sobre todo en sectores estratégicos como la energía o la tecnología punta.

Recientemente, el gigante ruso Gazprom firmó con la eléctrica alemana RWE un acuerdo base para negociar nuevos contratos de colaboración. Se interpreta que este acuerdo podría contribuir decisivamente a disipar la desconfianza. Así que, incluso cuando Merkel ha expresado la atención con la que "observa la situación de los derechos humanos" en Rusia, el buen tono y las sonrisas han dominado el día.

La excepción la puso Medvédev, al cargar con dureza inesperada contra la retirada del premio Cuadriga al primer ministro de su país, Vladímir Putin. Este fin de semana, la organización del premio anunció que no se entregaría, después de que la nominación de Putin provocara un aluvión de críticas por las deficiencias democráticas en Rusia. Según ha dicho Medvédev, "la reputación internacional del premio se ha hundido", porque su organización fue "cobarde e inconsecuente" al cancelar la entrega.