Primera muerte en Túnez desde el recrudecimiento de las protestas

Son las primeras manifestaciones violentas en las que participan los islamistas

Una nueva oleada de protestas se ha cobrado anoche la vida de un adolescente de 14 años por disparos en Sidi Bouzid, localidad del centro de Túnez, según ha informado la policía local a la agencia oficial de noticias TAP. Las fuerzas de seguridad dispararon contra la multitud después de sufrir ataques con cócteles molotov, ha asegurado la misma fuente policial. Nueve personas han sido detenidas y otras dos han resultado heridas de gravedad.

El incidente tiene una gran carga simbólica, ya que Sidi Bouzid es la región donde se inmoló a lo bonzo el joven tendero Mohamed Buazizi a mitad de diciembre pasado, dando lugar al inicio a las revueltas que forzaron el 14 de enero pasado la caída del dictador Zine al-Abidine Ben Alí.

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Con la manifestación de Sidi Bouzid se recrudecen las protestas populares del pasado fin de semana, protagonizadas por los barbudos, nombre por el que se conoce a los islamistas. Se trata de las primeras manifestaciones violentas de los religiosos desde la caída de Ben Alí.

Los enfrentamientos populares contra la policía demuestran la fricción entre la clase dirigente secular y los movimientos islamistas, que en los seis meses desde la caída del presidente Ben Alí han ido ganando terreno en el país. Las protestas de los últimos días comenzaron el pasado viernes en la capital, Túnez, cuando la policía utilizó gases lacrimógenos en una mezquita para dispersar una manifestación antigubernamental. El incidente provocó la ira de los religiosos.

La respuesta de los islamistas no se hizo esperar. En el barrio capitalino de Intilaka, unos 200 jóvenes -muchos de ellos barbudos- prendieron fuego el pasado sábado a una comisaría de policía. Las fuerzas de seguridad dispararon en el aire y utilizaron gases lacrimógenos para disuadir a los jóvenes. También sufrieron ataques las comisarías de Kairouan (al centro del país), Sousse (al norte), Menzel Bourguiba (también al norte), Hammam Ghzez (al este) y Al Agba (al norte). El Ministerio del Interior anunció el pasado domingo que seis agentes habían sido heridos en los enfrentamientos.

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"No queremos nacionalismos, ni de derechas ni de izquierdas", ha dicho hoy en un discurso televisado el primer ministro tunecino Beyi Caid Essebsi, quien ha asegurado que los grupos violentos "tratan de impedir las elecciones" constituyentes del próximo 23 de octubre. Essebsi ha añadido que "todos los partidos deben preocuparse por la estabilidad y el interés general. Queremos ver que todos los partidos políticos condenan estos incidentes" y ha hecho un llamamiento " a la responsabilidad civil de todos los ciudadanos". El primer ministro también ha recordado que su Gobierno no tiene ninguna intención de mantenerse en el poder después de las próximas elecciones: "Nuestra misión finalizará cuando se establezca un Gobierno legítimo."

Por su parte, el movimiento islamista En Nahda realizó el pasado domingo un llamamiento a la reconciliación durante una reunión en Monastir (ciudad a 150 kilómetros de la capital). En Nahda se había retirado el pasado junio de las conversaciones para la transición, acusando a los demás partidos de abuso de poder.

Los islamistas fueron duramente reprimidos durante el régimen de Ben Alí. Tras la caída del dictador En Nahda fue legalizada y ahora aparece como uno de los favoritos para la elección de una asamblea constituyente prevista para el próximo 23 de octubre. Su influencia preocupa a los círculos laicos e intelectuales tunecinos.

Las fuerzas de seguridad tunecinas utilizaron gases lacrimógenos el pasado viernes para dispersar una manifestación en la capital.
Las fuerzas de seguridad tunecinas utilizaron gases lacrimógenos el pasado viernes para dispersar una manifestación en la capital.KHALIL (AFP)

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