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La sexta reforma belga propone reforzar la periferia y activar la economía

El socialista Di Rupo habla de crear 250.000 empleos de aquí a 2015

386 días después de las elecciones llamadas a aclarar el panorama político-institucional belga, el socialista valón Elio Di Rupo, ha presentado las líneas directrices de su plan para reformar por sexta vez desde 1970 la Constitución de Bélgica.

En un intento de aplacar la tensiones de centrífugas y dotar durante unos años de cierta estabilidad en el país, Di Rupo propone reformas en el Estado, refuerza con competencias y fondos la periferia, plantea medidas fiscales para activar la economía y dibuja una salida al intratable conflicto de la región en torno a Bruselas (BHV, en la jerga política belga), donde conviven precariamente los derechos de los francófonos con la apisonadora de Flandes. Ahora corresponde a los otros partidos belgas decidir si el trabajo de Di Rupo es base suficiente para gobernar.

Di Rupo, séptima figura política a la que el rey Alberto ha encargado encontrar una salida al laberinto institucional belga desde las elecciones del 13 de junio de 2010, ha ofrecido al soberano el fruto de dos meses largos de consultas con los demás líderes políticos.

En un centenar de páginas tituladas "Un Estado federal más eficaz y entidades más autónomas", el líder socialista habla de crear 250.000 empleos (en un país de casi 11 millones de habitantes) de aquí a 2015 para lo que dice hace falta embarcar a flamencos, valones, bruselenses y germanófonos en un proyecto común que reconcilie sus diversos intereses.

La descentralización pasa por ceder a las regiones competencias por valor de 17.300 millones de euros, aumentar su autonomía fiscal en otros 10.000 y lanzar un cable a Bruselas, cuya vida como región en igualdad de condiciones a Flandes y Valonia querrían aniquilar los secesionistas flamencos. También se propone adelgazar al Estado federal en 22.000 millones hasta 2015.

Pero lo delicado del plan gira en torno al nudo gordiano de la zona de Bruselas-Hal-Vilvoorde (BHV) donde confluyen las placas de la tectónica política nacional belga. El líder socialista plantea salidas mixtas que pueden parecer insuficientes a flamencos y valones radicalizados. Ya algunos francófonos lehan acusadode traidor.