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Internet barre a la televisión en la primavera italiana

Los vídeos satíricos y la velocidad de las redes sociales han sido fundamentales en las últimas derrotas de Berlusconi y en la apertura de la oposición a la ciudadanía

Las imágenes están robadas de Aterriza como puedas, pero el vuelo viene de la isla de Antigua, donde Silvio Berlusconi tiene algunas casas. El pasaje está formado por militantes del Pueblo de la Libertad que han preferido irse al mara votar en el referéndum. La azafata toma el micrófono y anuncia en italiano: "Han abolido la energía nuclear". Los pasajeros gritan. "También el agua privada". Pánico en las filas. "Y el Legítimo Impedimento". Histeria colectiva.

Es solo uno de las decenas de vídeos satíricos que en las últimas horas festejan en Internet la derogación de las cuatro leyes sometidas a consulta popular en Italia. La primavera ciudadana ha brotado y se expande cada día más por la Red. Como en la orilla sur, pero de forma más pacífica y recurriendo mucho más a la ironía y a la sátira que a la rabia, el infinito territorio sin censura que es la Red parece haber jugado un papel fundamental en el nuevo viento político que azota a Italia.

Varios analistas destacan hoy, tras el durísimo varapalo sufrido por el Gobierno en el referéndum que movilizó a cerca de 27 millones de electores contra los deseos expresados por el jefe del Ejecutivo, que Internet está cambiando el rostro político del país. Las dos severas derrotas electorales sufridas por la derecha en un mes han limitado de golpe el omnímodo poder de la televisión, la gran arma política y cultural con la que Silvio Berlusconi ha dominado a Italia desde hace veinte años. El líder de la Liga Umberto Bossi, que como el primer ministro parece cada vez más alejado de la realidad, ha dicho que "el problema es que Berlusconi ya no sabe comunicar en televisión".

Pero parece evidente que el problema es que la derecha italiana no es consciente del creciente poder de Internet. Que las nuevas tecnologías no son el fuerte del líder se vio claramente unos días antes del voto, cuando dijo que alguien le había prestado una "casete" para ver un programa que se había perdido. ¿Posible que un primer ministro y magnate mediático del siglo XXI ignore que el DVD fue inventado en 1995, justo el año en que el último referéndum obtuvo el quórum en Italia? Parece improbable, pero lo cierto es que el referéndum ha supuesto una derrota inapelable no solo para su Gobierno, sino también para el medio en el que Berlusconi ha sido un mago.

En las semanas previas, casi todos los canales públicos y privados han ignorado olímpicamente la cita con las urnas. El principal telediario del país, el de RAI 1, ha dado apenas una docena de noticias sobre la consulta, ha llegado a dar mal sus fechas (las atrasó en un día) y ha invitado a los espectadores, desde la información del tiempo, a hacer "una bonita excursión" los días del referéndum. Por si no bastara, el domingo varios telediarios omitieron las imágenes del presidente de la República votando, cosa insólita en una cita electoral. Pero esta vez la manipulación y la censura han sido ineficaces. O contraproducentes. La movilización de la nueva ciudadanía italiana ha utilizado la Red para mofarse de la televisión y a la vez como motor, laboratorio y amplificador de una nueva forma de ser ciudadanos y de entrar en política.

La ironía de la "fúnebre izquierda italiana"

En los últimos meses, millones de italianos han visto y transmitido los fabulosos vídeos satíricos de La Sora Cesira, una romana que canta y monta en inglés macarrónico e italiano, en Youtube, desde aquel The Arcore's Night que parodiaba las noches del bunga bunga con la música de Grease, al último Vote, que pedía el voto en el referéndum con una canción de Madonna.

Otros éxitos son las piezas trucadas del cantante Giampaolo Perlage Sforza, apodado el "cazador de caimanes", o el blog antipolítico de Beppe Grillo, donde el periodista Marco Travaglio cuelga semanalmente un vídeo de media hora diseccionando la actualidad. Otros navegan por las páginas de los comités ciudadanos y ecologistas que convocaron el referéndum, o ven una y otra vez los gags de los cómicos Corrado Guzzanti y Elio satirizando los excesos de Berlusconi.

Según escribe Filippo Ceccarelli en La Repubblica, la históricamente fúnebre izquierda italiana ha reencontrado la ironía, y eso ha desactivado una de las grandes armas de Berlusconi. "Una carcajada derrota al rey de los chistes" titula Ceccarelli, recordando que el líder del Partido Demócrata, Pierluigi Bersani, abrió ayer su conferencia de prensa diciendo: "Perdonadme, pero esta vez no consigo no reírme aunque lo intente".

Bersani ha entendido mejor que otros dirigentes que la ola satírica renta, y se ha prestado a una hilarante sesión de autosarcasmo y dialecto romañolo con el cómico Maurizio Crozza, que desde el canal La7 ha pasado a convertirse en un gran éxito en Youtube. Si un largo ciclo político parece acabado y fuera de sitio en el mundo real, la Red empezó a darlo por superado hace ya dos años, cuando el movimiento del Pueblo Violeta abrió una página en Facebook que sumó miles de adhesiones virtuales y convocó dos manifestaciones reales a las que asistieron más de un millón de personas.

La movilización de las mujeres indignadas también nació en Internet. Y los candidatos de la izquierda que han ganado en Nápoles y Milán, Luigi de Magistris y Giuliano Pisapia, surgieron desde abajo con la ayuda y el esfuerzo de miles de jóvenes internautas. El mundo cambia. Los partidos e Italia, más lentamente. Pero también.