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Keiko y Ollanta juegan al empate en su último debate

La mayoría de sondeos da una ligera ventaja a Fujimori sobre Humala en la segunda vuelta del 5 de junio

La semana decisiva de la campaña presidencial peruana comenzó el domingo con un debate caracterizado por la abundancia de ataques y la escasez de respuestas de ambos lados. Tanto Keiko Fujimori como Ollanta Humala optaron por exponer sus planes y enfatizar los puntos débiles del rival, pero sin polemizar ni responder las preguntas que sucesivamente se plantearon, obligados por un formato con el que al parecer no se sentían del todo a gusto. Queda claro que la oratoria y la polémica no son puntos fuertes para ninguno de los dos. El resultado fue una confrontación con pocos picos emotivos y sin intervenciones decisivas. Las sonrisas petrificadas de los contendientes en el saludo al final del encuentro describen, más allá de la cortesía, la incomodidad de dos personajes situados en las antípodas, que han polarizado en grado sumo la política en el país.

Consecuencia de esa polarización -que puede notarse todos los días en las calles, donde no es raro encontrar gente increpándose por su voto, incluso a gritos- fue también la ausencia de un consenso aunque sea limitado sobre quién fue el ganador del debate en los comentarios posteriores al mismo. "Ollanta fue más sustantivo en la exposición de su plan, pero Keiko estuvo mejor en términos de performance", señaló el psicoanalista Jorge Bruce, entrevistado por un canal de televisión.

Keiko, aún por delante en las encuestas

Todos los canales en abierto transmitieron el encuentro, que se llevó a cabo en el lujoso hotel Marriott de Miraflores. Aunque muchos analistas consideran que los debates tienen impacto limitado en las campañas electorales peruanas, había gran expectativa por este encuentro, debido a lo reñido de la contienda. A falta de una semana para la segunda vuelta del 5 de junio, las encuestas siguen colocando a los candidatos prácticamente empatados. La mayoría de sondeos difundidos el domingo sitúa a la hija del ex mandatario Alberto Fujimori en cabeza, con una ventaja que fluctúa entre tres y un punto. Ese día, no obstante, el diario La República, de tendencia izquierdista, presentó un estudio que le otorga la ventaja a Humala. Sea cual sea la realidad, lo cierto es que el ex comandante del ejército ha recortado ligeramente la ventaja respecto a sondeos anteriores.

El debate se dividió en cuatro bloques para cada uno de los grandes temas de la agenda: pobreza e inclusión social, seguridad y narcotráfico, institucionalidad democrática y economía e inclusión social. En cada segmento los candidatos disponían de cuatro minutos para su exposición inicial, tras lo cual su adversario podía plantear una pregunta. Luego hubo un espacio de preguntas planteadas por la ciudadanía y, al final, cada candidato tuvo tiempo para un mensaje final, sin réplicas.

Humala garantizará las inversiones extranjeras

Ollanta Humala tuvo la primera intervención y desde ese momento definió su estrategia: insistir sobre sus programas de asistencia social y machacar a su adversaria recordando los antecedentes de violaciones a los derechos humanos y corrupción durante el régimen de su padre. "Planteamos crecimiento de la economía con inclusión social", repitió en varias ocasiones. Prometió elevar el salario mínimo y aseguró que su propuesta de establecer una pensión para todos los mayores de 65 años se financiará sin tocar los fondos de pensiones privados. En varias ocasiones hizo énfasis en la lucha contra la corrupción como instrumento para darle al Estado más fondos para luchar contra la pobreza. Asimismo, dijo que respetará todos los tratados y contratos firmados por el Estado.

Keiko Fujimori centró sus críticas a Humala en la falta de consistencia. Le reprochó haber modificado en distintas ocasiones el plan de gobierno que presentó antes de la primera vuelta electoral y haber reclutado miembros del equipo técnico de uno de sus rivales, el expresidente Alejandro Toledo. "Usted tiene muchos más planes de gobierno que yo, eso genera desconfianza", le dijo, y defendió la constitución de 1993, instaurada por su padre, que aseguró que genera el marco necesario para atraer las inversiones.

La candidata de Fuerza 2011 también insistió en sus propuesta de "tolerancia cero" para combatir la delincuencia y acusó de golpista a su rival. Ante las constantes alusiones de Humala al Gobierno de su padre, Keiko replicó con energía. "La candidata soy yo. Si quiere debatir conmigo, confronte mis ideas. Si quiere debatir con Alberto Fujimori, puede ir a la DIROES [el cuartel de la policía donde se ubica la prisión de ex presidente]".

Pese a la fuerte réplica, Humala insistió en traer al presente el gran pasivo del fujimorismo y señaló que la candidatura de Keiko pretende reinstaurar ese régimen en el país. También restó importancia a los supuestos logros económicos de la época de Fujimori. "Cuando Alberto Fujimori dejó el Gobierno, la economía estaba en recesión, con un enorme déficit fiscal. La pobreza estaba en 54%, igual que al final del primer Gobierno de Alan García". Y finalizó con una frase que ya ha repetido en varias ocasiones: "De mí puede haber dudas; del otro lado hay pruebas". Ante la pregunta de Fujimori, eludió decir si reformará o no la Constitución.

Keiko, por su parte, finalizó haciendo un deslinde con los delitos cometidos durante el régimen de su padre. "Por errores de terceros he cargado una cruz muy grande", señaló, y dijo que no quiere que sus hijas sufran lo mismo. También se dio tiempo para agradecer el apoyo que le han ofrecido varios políticos que quedaron fuera de carrera en la primera vuelta, como el exministro Pedro Pablo Kuczynski y el exalcalde de Lima Luis Castañeda. En cambio, el ex presidente Alejandro Toledo anunció recientemente que apoyará a Humala.

Si el debate tuvo un ganador, buena parte de los peruanos seguramente se enterará cuando se cierren las urnas el 5 de junio. La ley peruana impide la difusión de encuestas electorales en la semana previa a los comicios, pero la prohibición no alcanza a los medios extranjeros. Igual que en la semana previa a la primera vuelta, estos días serán de muchos rumores e incertidumbre.