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Honduras no logra frenar la oleada de asesinatos de periodistas

Durante el Gobierno de Lobo, once informadores han perdido la vida

Héctor Medina Polanco, reportero de la provincia de Morazán, fue muerto a tiros la noche del martes cuando se dirigía a su casa. Dos hombres que viajaban en una motocicleta siguieron a Medina y lo acribillaron a unos metros de su vivienda. El periodista recibió tres balazos por la espalda y uno en un brazo. Con su muerte, Honduras suma once asesinatos de periodistas durante el mandato de Porfirio Lobo.

Para organizaciones de periodistas y defensores de derechos humanos, la muerte de Medina es una prueba más de la impunidad que sufre Honduras desde 2009, cuando el expresidente Manuel Zelaya fue echado del poder a punta de pistola. Colegas y familiares de Medina dijeron a la prensa local que el reportero sufría constantes amenazas. Héctor Medina, que coordinaba el noticiero del canal local Omega Visión, denunció casos de corrupción que involucraban a funcionarios de la alcaldía de Morazán, así como irregularidades cometidas por ganaderos en casos de litigios por terrenos y abusos de supuestas mafias madereras. Tras el asesinato de Medina, sus colegas y familiares se dirigieron a las autoridades locales, que negaron cualquier relación con el hecho. "Es ilógico", dijo el alcalde de Morazán, Mauricio Handal. El edil aseguró que él "era amigo" del reportero asesinado, e instó a las autoridades a investigar el hecho.

Los familiares de Medina han pedido a las autoridades que el crimen no quede impune. Carlos Medina, hermano de Héctor, afirmó que han exigido al Gobierno del presidente Porfirio Lobo que brinde protección a la familia del reportero. Agregó que ya han interpuesto una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Medina explicó que su hermano había sido atacado en otras dos ocasiones por sus denuncias.

El martes, tras comenzar las investigaciones del hecho, el oficial de la policía local Juan Darte dijo que "no había nada claro" sobre este asesinato y que se manejaban "varias versiones".

En otras ocasiones, las autoridades hondureñas han ligado los asesinatos de periodistas al crimen organizado. Claudia Mendoza, directora de Revistazo.com, un medio digital hondureño y quien ha seguido de cerca la impunidad en los asesinatos de sus colegas, catalogó como "simplista" la relación del crimen organizado con las muertes de reporteros en Honduras.

"La impunidad es el aliado perfecto tanto para las autoridades como para empresarios y políticos, quienes forman parte de los grupos de poder que manipulan a su antojo la impartición de la justicia, el manejo de las finanzas del país, permiten la violación de derechos humanos en Honduras y la libertad de expresión y de prensa", dijo Mendoza en entrevista por correo electrónico. La reportera explicó que Medina había hecho denuncias de hostigamiento ante las autoridades, sin conseguir respuestas.

Honduras se ha convertido en uno de los países más peligrosos de América Latina para ejercer el periodismo. Desde marzo de 2010, han sido asesinados once reporteros, todos durante el gobierno del presidente Porfirio Lobo. Los gremios de periodistas culpan al Ejecutivo de no hacer nada para combatir los niveles de violencia que sufre este país centroamericano. "Ni en discursos se ha escuchado un genuino compromiso, menos en la práctica. Aquí se sigue matando personas, incluyendo periodistas, y simplemente se suman a la lista de casos en impunidad", dijo la reportera Claudia Mendoza.