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Bin Laden llevaba seis años aislado sin apenas contacto con el exterior

La Casa Blanca asegura que el líder de Al Qaeda lanzó sus últimos mensajes desde el escondite de Abbottabad.- Revelada la identidad del mensajero que condujo a la CIA hasta Bin Laden

El terrorista más buscado de todo el planeta llevaba seis años recluido en su escondite de Abbottabad, a 60 kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán, y sin apenas contacto con el mundo exterior, ha revelado este martes el máximo responsable de seguridad de la Casa Blanca, John Brenan. En declaraciones a la CBS, el asesor del presidente Barack Obama ha asegurado que "según las últimas informaciones que disponemos, Bin Laden llevaba en el complejo desde hace cinco o seis años y no tenía relación con casi nadie que no estuviera en el recinto", lo que confirma las sospechas de que no ejercía un control directo sobre la estrategia y ejecución de los atentados. "En todo caso, sí que llevaba a cabo una gran actividad dentro de ese lugar", ha explicado el consejero presidencial. Desde su último escondite, "grabó vídeos y mensajes de audio". Además, "sabemos que mantenía contacto con algunos dirigentes de Al Qaeda", ha añadido.

"Lo que intentamos averiguar ahora son las actividades en las que ha estado involucrado en los últimos años, analizar en detalle la información obtenida en el asalto -las fuerzas especiales recopilaron discos duros y diverso material de potencial interés- para continuar con nuestros esfuerzos de destruir Al Qaeda", ha dicho Brenan.

Por otra parte, hoy se ha conocido la identidad del mensajero de Osama Bin Laden que llevó a la CIA hasta el paradero del terrorista más buscado de la tierra. Su identidad ha sido revelada por la CNN estadounidense, que cita fuentes diplomáticas aunque ningún miembro del Gobierno de EE UU ha confirmado esta información. Este hombre del círculo más cercano de Bin Laden se llamaría Abu Ahmad y tendría nacionalidad kuwaití. Los servicios de inteligencia estadounidense seguían su pista desde 2007. Pero no fue hasta julio de 2010 cuando las investigaciones dieron un giro radical en la buena dirección. Paquistaníes a las órdenes de la CIA apuntaron una matrícula de un todoterreno que les llamó la atención en medio del tráfico de la bulliciosa ciudad de Peshawar. El hombre que conducía el Suzuki de color blanco iba a ser el hilo del que tirar para deshacer la madeja. Agentes de la CIA comenzarón a hacerle un estecho seguimiento que les llevó hasta el complejo fortificado donde enseguida sospecharon que podía esconderse Bin Laden, informa The New York Times.

El diario neoyorquino asegura que la inteligencia estadounidense también recopiló valiosa información sobre el sospechoso y su relación con Bin Laden durante los interrogatorios a detenidos en supuestas cárceles secretas de la CIA en Europa del Este. Todo ello, según The New York Times, sirvió para que la CIA llegara al convencimiento de que el líder del Al Qaeda se alojaba en la mansión a las afueras de Abbottabad.

En una noche sin luna, los agentes de la fuerza especial estadounidense Navy Seals, que habían entrado horas antes en territorio paquistaní sin el conocimiento de sus autoridades, pudieron dar con el líder de Al Qaeda tras diez años jalonados por frustraciones y operaciones fallidas.. El operativo, de acuerdo al relato hecho por un vecino en Twitter, empezó el lunes a la una de la madrugada hora local (tres horas menos en España) con dos helicópteros sobrevolandola residencia de Bin Laden. Tardaron 40 minutos en finalizarla. Junto al príncipe del terror, el emir, como le llamaban muchos de sus acólitos, fallecieron al menos otros dos hombres, uno de sus hijos y una de sus esposas.

Todo empezó hace cuatro años. Según The New York Times, detenidos en la prisión de Guantánamo facilitaron el seudónimo del mensajero a los interrogadores norteamericanos y dijeron que el hombre era un protegido de Sheikh Mohammed, el cerebro de los ataques del 11-S, preso en la cárcel de Guantánamo. Los agentes tardaron dos años en conocer la región donde operaba. A partir de ahí, la CIA halló la localización donde el mensajero de Bin Laden y su hermano vivían en Pakistán.

Nombre en clave Gerónimo

El nombre en clave de Osama Bin Laden era Gerónimo, como el histórico jefe de los indios apaches de Norteamérica. El comando de élite de la Armada de Estados Unidos que acabó el domingo de madrugada con la peor pesadilla en la historia reciente de Estados Unidos tenía ese nombre grabado a fuego cuando irrumpió en el búnker que hacía las veces de escondite al líder de Al Qaeda y máximo responsable de los atentados del 11-S, situado a 60 kilómetros de Islamabad, la capital de Pakistán.

A miles de kilómetros de ese lugar, Obama y su equipo de seguridad seguían en directo desde una pequeña sala de la Casa Blanca todos los detalles de la operación, que se prolongó durante 40 minutos. "Los minutos pasaban como si fueran días", ha explicado a The New York Times John O. Brenna, máximo responsable de la lucha contra el terrorismo. La mayor parte de esa tensa espera se pasó en silencio. Obama tenía el "rostro de piedra" mientras su vicepresidente Joseph R. Biden pasaba entre sus dedos las cuentas de un rosario, rememora para el diario neoyorquino un ayudante del presidente que ha preferido mantener el anonimato. Ni el presidente ni ninguno de sus asesores se atrevía a comentar lo que el jefe de la CIA, Leon E. Panetta, les iba narrando por pantalla desde la sede de la agencia de inteligencia, también en Washington.

"Han alcanzado el objetivo", comunicó Panetta a sus jefes en la Casa Blanca. Poco después, Panetta informaba de nuevo: "Tenemos contacto visual con Gerónimo". Minutos más tarde llegaba la frase más esperada por todos: "Geronimo EKIA (abreviatura en inglés de enemigo muerto en combate)". Una sensación de alivio recorrió el gabinete de crisis en la Casa Blanca. Finalmente, el presidente tomó la palabra: "Le tenemos".

Uno de los agentes del comando de élite de la Marina SEAL -que corresponde a las iniciales en inglés de tierra, mar y aire- sacó una foto del cadáver de Bin Landen y la envío a Estados Unidos para su rápido análisis a través de un programa de reconocimiento facial. No había espacio para la duda. Era él. Además, el ADN del cadáver coincidía con los registros genéticos de familiares del terrorista saudí en poder de EE UU. Para más inri, una de las mujeres presente en el complejo residencial, y que podría ser una de las esposas de Bin Laden, identificó en el acto el cadáver.

Seis meses tirando del hilo del mensajero

El asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca John Brenan detalló ayer sobre las nueve de la noche (hora española) en una rueda de prensa en Washington que durante seis meses tiraron del hilo dejado por el mensajero de Bin Laden identificado hasta toparse con el complejo en el que residía el terrorista saudí. La sorpresa fue mayúscula. El lugar era un área próspera que se hallaba a unos 55 kilómetros al norte de Islabamad, la capital paquistaní. Durante una década, la inteligencia y el Ejército norteamericanos habían seguido diversas pistas de Bin Laden, pensando que se encontraba en alguna cueva, entre Pakistán y Afganistán, donde incluso en una ocasión se llevó a cabo una agonizante batalla de persecución en las montañas de Tora Bora donde estuvo acorralado.

Se encontraba en la localidad de Abottabad, cerca deIslamabad y en el norte de Pakistán. Fuentes oficiales estadounidenses aseguran que los espías norteamericanos se dieron cuenta de que no era una residencia normal. Se trataba de un complejo de lujo (vídeo exclusivo del canal ABC) por completo fortificado. Muros de más de tres metros, con alambres de espino, sin ventanas y con el acceso muy restringido. Solo tenía dos puertas de entrada. Construida en 2005 y valorada en un millón de dólares, la residencia no tenía ni acceso telefónico ni conexión a Internet.

La CIA dedicó semanas a examinar con fotos vía satélite e informes de sus espías la mansión y determinar quién estaba viviendo entre sus grandes paredes. Según el diario británico The Guardian, los agentes conocieron que el mensajero y su hermano vivían junto con una familia. En septiembre, según un alto funcionario, la inteligencia estadounidense determinó que había "una gran posibilidad" de que Bin Laden se hallase escondido dentro. En febrero, los agentes supieron que esa familia era nada más y nada menos que la familia Bin Laden.

El asesor estadounidense John Brennan señaló ante los periodistas que sopesaron la acción por aire y por tierra, trataron de diseñar una operación que minimizase las bajas estadounidenses al tiempo que maximizase el "éxito" de la campaña. Ante la posibilidad de que escapase en un bombardeo, Washington decidió poner el pie en tierra.

En marzo, Obama conoció de primera mano la situación de la investigación. Ese mes, tuvo su primera reunión de las cinco que mantuvo en seis semanas en la Casa Blanca para conocer todos los detalles de la operación contra Osama Bin Laden. Finalmente, el presidente estadounidense dio la orden de atacar el pasado viernes, 29 de abril. Washington no compartió los datos de inteligencia sobre el paradero de Bin Laden con ningún otro país, ni siquiera con Pakistán, que supo de la operación una vez que esta ya había terminado.

Las fuerzas especiales Seals

La operación, según un alto funcionario, fue desarrollada con "precisión quirúrgica" por un puñado de operativos norteamericanos en al menos dos helicópteros. Apenas duró media hora, desde la llegada de los efectivos estadounidenses a la residencia hasta su partida. Según los responsables norteamericanos citados por AFP, la misión fue ejecutada por los Navy Seals, responsables de operaciones antiterroristas y de guerra no convencional. Con raíces ya en la Segunda Guerra Mundial, los Seals, capacitados especialmente para el combate bajo el agua, recibieron su gran impulso durante el mandato de John F. Kennedy, en un escenario en el que la lucha de guerrillas e insurgentes adoptó tácticas no convencionales.

Al entrar las fuerzas especiales en el complejo se produjo un tiroteo con los hombres que trataban de proteger al líder de Al Qaeda. El asesor Brennan declinó ofrecer detalles concretos del asalto al inmueble, pero sí señaló que Bin Laden, antes de recibir un balazo en la cabeza, se sirvió de una de sus esposas como escudo para protegerse. Este detalle, siempre según la versión de Washington, junto al tipo de mansión en la que se escondía, "habla de la naturaleza" del fugitivo, opinó Brennan.

Tras la operación, los estadounidenses abandonaron el lugar nuevamente en helicóptero y sepultaron a la víctima "en el mar". El Departamento de Defensa informó ayer de que antes de lanzarle al mar envuelto en una bolsa pesada, se procedió con el ritual islámico. Uno de los dos helicópteros fue destruido por las propias fuerzas estadounidenses al comprobar que tenía problemas técnicos.

La Casa Blanca ha informado de que aún no han decidido si publicará las fotos de la operación, aunque sí ofrecerá las pruebas de ADN que ha permitido confirmar que el cuerpo lanzado al mar era el de Osama bin Laden.