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La zona de exclusión aérea no impidió masacres de civiles en Irak y Bosnia

Los dos antecedentes de la medida ponen en evidencia su cuestionada eficacia para proteger a la población

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó ayer una resolución que permite el uso de la fuerza para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia y para dar protección a la población civil de ese país. La resolución "autoriza a los estados miembros a "tomar todas las medidas necesarias" para impedir el vuelo de los aviones de Gadafi. Esta medida tiene dos precedentes que se remontan a los años noventa, durante los conflictos de Irak y Bosnia, cuando la comunidad internacional recurrió a esta medida para detener las masacres de los regímenes de Sadam Husein y Slobodan Milosevic contra la población civil.

Pero esta acción militar no consiguió detener estos ataques indiscriminados y por lo tanto su eficacia ha sido puesta en cuestión en muchas ocasiones. Además solo en caso de Bosnia la zona de exclusión aérea tuvo respaldo de las Naciones Unidas. En el caso de Irak, la decisión no se fundamentó en una resolución de la ONU, sino que lo acordaron EE UU, Reino Unido y Francia para proteger a las poblaciones kurda y chií que se sublevaron contra el régimen de Sadam Husein después de la guerra del Golfo.

En abril de 1991 estalló la protesta de los kurdos en el norte del país, y el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución de condena contra Irak que sirvió para legitimar la "injerencia humanitaria" de fuerzas internacionales en la región. Pero esta resolución no autorizaba explícitamente una zona de exclusión aérea, y EE UU la impuso unilateralmente, al norte del paralelo 36, para la fuerza aérea iraquí.

El entonces secretario general de la ONU, Butros Butros-Ghali, consideró esta medida militar "ilegal". Mientras tanto, aviones estadounidenses, británicos y franceses, realizaron miles de vuelos de vigilancia sobre territorio iraquí con ataques que causaron decenas de víctimas civiles. En 1992 los mismos aliados establecieron una nueva zona de exclusión al sur del paralelo 32 para proteger a la población chií de los bombardeos de la aviación iraquí. Además de su legalidad internacional, se cuestionó también la eficacia de la medida, ya que no impidió que las fuerzas de Sadam Husein utilizaran helicópteros para reprimir con violencia las protestas de los chiíes.

Los expertos reconocen que la prohibición aérea tiene poco impacto sobre la interceptación de los helicópteros, porque vuelan más bajo y a menos velocidad. Y estos aparatos están actualmente a disposición exclusiva del régimen de Gadafi. Los helicópteros son un arma fundamental, como los aviones, que los rebeldes no pueden contrarrestar y que han cambiado el curso de la revuelta en Libia a favor del dictador libio.

En 1996, EE UU extendió la zona de exclusión hasta el paralelo 33, a pocas decenas de kilómetros de Bagdad, pero continuaron las masacres contra los civiles y el régimen de Sadam Husein acabó aplastando la revuelta chií. Además la legitimidad se vio crecientemente cuestionada tras la retirada de Francia de esas operaciones militares en 1998. La prohibición aérea al norte del paralelo 36 finalizó en 1996, mientras la del paralelo 33 se mantuvo hasta 2003.

La ONU apoyó la medida contra Milósevic

En el caso de Bosnia-Herzegovina, la zona de exclusión aérea se apoyaba en una resolución de la ONU de 1993 que prohibía cualquier vuelo, civil y militar, en todo el territorio del país, para frenar los ataques indiscriminados del régimen de Slobodan Milosevic contra la población civil. Poco a poco, la operación fue ampliándose, conforme los norteamericanos se involucraban en la guerra, hasta llegar a la campaña de bombardeos de la OTAN contra posiciones serbias. Como en el caso de Irak, la eficacia de la medida fue muy discutida. La OTAN la justificaba con la necesidad de anular la fuerza aérea serbias en Bosnia y porque presionaba militarmente para una finalización más rápida del conflicto.

Pero los críticos sostienen que esta medida no sirvió para evitar los peores abusos del conflicto, como el asedio de Sarajevo y la masacre de Srebrenica en julio de 1995, cuando los militares serbios mataron a 7.000 civiles bosnios. La zona de exclusión aérea se mantuvo hasta 1995. Irak y Bosnia-Herzegovina representan dos modelos estratégicos e históricos distintos. El primer caso era la consecuencia como operación final de una guerra anterior, mientras en el caso de Bosnia era el inicio de una progresiva intervención militar y para la OTAN representó la antesala de otro conflicto a más amplia escala contra el régimen de Slobodan Milosevic.