Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La UE convierte al Consejo Nacional Libio de Transición en interlocutor privilegiado

La UE analiza "todas las opciones necesarias" para proteger a la población civil de los ataques de Gadafi. - Zapatero insiste en que la única base legal para crear una zona de exclusión aérea debe ser una resolución de Naciones Unidas.- El Consejo propone una cumbre tripartita entre Unión Africana, Liga Árabe y la UE para tratar la crisis

La Unión Europea consagró ayer al Consejo Nacional Provisional de Transición de Libia (CNTP) como interlocutor político privilegiado. Es con él que la UE espera tratar a partir de ahora sobre un futuro para el país norteafricano distinto al que representa un Muamar Gadafi a quien niega toda legitimidad y capacidad de interlocución y cuya inmediato abandono del poder exige.

Preocupados por la integridad de los libios alzados contra Gadafi, los Veintisiete dicen que examinarán "todas las opciones necesarias", circunloquio para referirse a la militar. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, apuntó ayer por primera vez que podría prescindirse del aval del Consejo de Seguridad para una actuación de ese calibre. La canciller Angela Merkel, en cambio, se manifestó "profundamente escéptica" ante la vía castrense y aseguró que una resolución del Consejo de Seguridad apenas abriría la puerta a una discusión adicional europea de cómo proceder.

El Consejo Europeo extraordinario de ayer -que solo cuenta con tres precedentes históricos: el 11-S, la guerra de Irak y la guerra de Georgia- fue convocado para demostrar al mundo que la vocación de protagonismo de la UE en la escena global va en serio. Pero los acontecimientos en Libia van tan deprisa que la UE empieza a sentirse agobiada. Tras decidir romper con Gadafi porque no puede tener relaciones con un dictador al que acusa de ametrallar a su pueblo, busca a la desesperada un interlocutor, que cree haber encontrado en el CNTP, a pesar de tener un conocimiento muy superficial del grupo.

Sarkozy y el primer ministro británico, David Cameron, pidieron a los restantes líderes que reconocieran al Consejo Nacional de Transición "como un interlocutor político válido" y ayer los Veintisiete le ungieron como "un interlocutor político" cuya irrupción en escena a partir de la ciudad de Bengasi la UE "celebra y alienta".

Los ministros de Exteriores de la UE habían expresado su confianza el día anterior en no verse desautorizados por sus jefes con respecto a su recelo ante el CNTP, pero Sarkozy se salió ayer con la suya. El alemán Guido Westerwelle había sido particularmente ácido con respecto al consejo, en el que hay dos ex ministros de Gadafi, el de Justicia e Interior, junto a los dos emisarios enviados a Europa.

Preguntado Herman Van Rompuy sobre qué había llevado a los líderes a tomar esa decisión, se deshizo en un canto a los dos emisarios, con quienes mantuvo una corta reunión ayer. "Es gente valiente que tomó la decisión de romper con Gadafi y sumarse a la rebelión. Incluso con amenazas para su vida", respondió. "Los consideramos suficientemente fiables. Si no queremos negociar con Gadafi necesitamos un interlocutor. El Consejo es un interlocutor".

Incertidumbre ante unos interlocutores desconocidos

Fuentes europeas consideraron que Van Rompuy se excedió en los elogios a unos hombres y un consejo sobre el que la UE tiene escasísima información. La apuesta es de alto riesgo. "Es cierto que habrá que ver cómo son", preciso el presidente del Consejo Europeo. Otra fuente diplomática habló de la urgencia de encontrar un interlocutor ahora que Gadafi ya no lo es y ante el peligro de que si el coronel recupera todo el terreno perdido ante los rebeldes -"lo que no hay que descartar", señaló la fuente- la UE se encuentre vinculada a un grupo ineficaz aislado en un rincón del país o en el exilio.

De ahí la voluntad de seguir manteniendo la presión política, económica y hasta militar sobre el régimen. "El uso de la fuerza contra civiles, especialmente con medios militares, es inaceptable y debe pararse inmediatamente. La seguridad de la población debe ser garantizada por todos los medios", dicen los líderes europeos en sus conclusiones de la reunión de ayer. "El Consejo Europeo expresa su profunda preocupación por los ataques contra civiles, incluido los realizados desde el aire. Para proteger a la población, los Estados Miembros examinarán todas las opciones necesarias con la condición de que haya una necesidad demostrable, una clara base legal y el apoyo de la región".

Sin referencia explícita a la vía militar y sin alusión expresa al Consejo de Seguridad, Van Rompuy dijo que no tenía nada que añadir a "todas las opciones" y aseguró que "el Consejo de Seguridad podría ser una base legal". Sarkozy, quien junto con Cameron no tiene problemas en hablar de acción militar para imponer una zona de exclusión aérea en Libia, precisó: "Si no hay mandato del Consejo de Seguridad, pero hay petición regional habría que ver".

La legitimidad de la zona de exclusión aérea

Reunidos en Hungría, los ministros de Exteriores de la UE dijeron esperar que la Liga Árabe, reunida este fin de semana en El Cairo, dé el visto bueno a una zona de exclusión aérea. "Esperamos que la aprueben con condiciones", declaró el jefe de la diplomacia húngara y presidente de turno, Janos Martonyi. "Lo mejor sería una acción concertada, planificada y ejecutada con los países de la Liga Árabe".

Pero para España "base legal es resolución de Naciones Unidas", reiteró el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. "Es mi conclusión y es mi posición. Para eso está el Consejo de Seguridad. Sabemos por experiencia que otros marcos e iniciativas tienen una debilidad muy fuerte".

Son muchos los Gobiernos europeos que no están seguros de que la respuesta militar sea la mejor, incluso con el aval del Consejo de Seguridad, por razones variadas, entre ellas el riesgo de contribuir a la partición de Libia. Angela Merkel manifestó a sus colegas su "escepticismo" ante una acción armada. "A día de hoy no veo una intervención militar", declaró en conferencia de prensa. Reconoció que "la situación cambie de día en día" y tras reiterar la tríada oficial de condiciones, incluidos las peticiones de la ONU y de la Liga Árabe, dijo: "Si se dan todas las condiciones, habrá que ver qué se hace".

En su afán de contar al máximo con los vecinos de Libia, los Veintisiete acordaron pedir la celebración de una cumbre con la Liga Árabe y la Unión Africana, reunión que los europeos esperan celebrar en cuestión de semanas.