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Conmoción en Francia por el sondeo que coloca a Marine Le Pen por delante de Sarkozy

La empresa ha anunciado que volverá a realizar la encuesta incluyendo a más candidatos

Un sondeo ha sacudido la clase política francesa. La encuesta, publicada ayer por Le Parisien, coloca en primer lugar de la primera ronda para una hipotética elección presidencial a la actual líder de la ultraderecha francesa, Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional desde que hace dos meses sustituyera a su padre, Jean-Marie. Los datos reflejan que Le Pen cuenta con un 23% de los votos; Martine Aubry, actual primera secretaria del Partido Socialista francés (PS), obtiene el 21%, y Nicolas Sarkozy se sitúa en tercer lugar, con un porcentaje parecido al de Aubry. Es decir, según este sondeo, disputarían una hipotética segunda ronda Marine Le Pen y Aubry. En 2002, Jean-Marie Le Pen disputó la segunda ronda de las presidenciales con Jacques Chirac, al superar al candidato socialista de entonces, Lionel Jospin.

La empresa que ha llevado a cabo el sondeo, Harris Interactive, ha anunciado que, dada la relevancia del resultado, lo va a repetir incluyendo otros posibles candidatos socialistas que actualmente tienen más tirón popular que Aubry, única integrante del PS que figuraba. Así, el nuevo sondeo contará con el actual presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss-Kahn, hoy por hoy el hombre político, tanto de la derecha como de la izquierda, que más apoyo suscita en Francia.

De cualquier forma, más allá de que con Strauss-Kahn la encuesta hubiera sido otra, el sondeo refleja un dato incuestionable que inquieta a gran parte de la clase política francesa: el ascenso imparable de la extrema derecha y de Marine Le Pen.

Ésta, en una entrevista concedida ayer a una cadena de televisión francesa, aseguraba, pletórica: "Yo me lanzo para ganar, no para figurar". El portavoz del Partido Socialista en el Parlamento, Jean-Marc Ayrault, calificó el sondeo como de "síntoma de un profundo malestar". Por su parte, el Secretario General de la UMP, Jean-François Copé, minimizó la importancia de la encuesta, aconsejando no "sobrevalorarla".