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El Partido Socialista francés gana las elecciones cantonales y el Frente Nacional se consolida

La UMP de Sarkozy cae, pero evita una hecatombe.- Pensando en las próximas elecciones presidenciales, la proyección estatal de la ultraderechista Le Pen es aún mayor que el 10% obtenido en estos comicios

El partido Socialista francés (PS) ha ganado la segunda vuelta de las elecciones cantonales, celebradas este domingo, con un 36,3% de los votos, según datos oficiales, aún provisionales. La Unión por un Movimiento Popular (UMP), la formación de centro derecha de Nicolas Sarkozy, con 19,7% se queda en un segundo lugar. El ultraderechista Frente Nacional, con un 11,3% alcanza la tercera posición y se instala definitivamente en la vida política francesa a 13 meses de las cruciales elecciones generales. Además, este porcentaje es algo engañoso: al tratarse de una segunda vuelta, esta formación ultraderechista sólo se presentaba en uno de cada cuatro cantones en liza. Es decir, su proyección de voto, a nivel estatal, es, muy probablemente, más amplia. Un dato importante es una abstención récord del 54%, que se explica por dos razones: la primera es que los cantones, jurisdicciones electorales que datan de la Revolución Francesa, con competencias locales y sociales, no atraen demasiado al electorado. La segunda responde, según los analistas, al desengaño y al hartazgo de los franceses respecto de su clase política.

La UMP de Sarkozy, que el domingo pasado, en la primera vuelta, se estampó quedándose en un raquítico 15%, ha cumplido el expediente en esta segunda vuelta y, aunque queda por detrás del PS, ha evitado la hecatombe. La semana, salpicada de enfrentamientos soterrados entre dirigentes de la formación debido a las diferentes consignas de voto respecto al Frente Nacional, hacía esperar un resultado incluso peor. François Fillon, primer ministro, lo recordaba en la jornada electoral de este domingo: "El retroceso es menor de lo esperado". Jean-François Copé, secretario general de la UMP, también quiso evitar el tono catastrofista y se manifestó "un poco decepcionado" pero quiso resaltar que el PS "tampoco ha cosechado un resultado según sus expectativas".

Martine Aubry, primera secretaria del PS, sin euforias, recordó que su formación mantiene "la mayoría en dos de cada tres departamentos, lo que no está mal". Pero añadió: "Esta victoria hay que tomarla, con todo, con humildad y responsabilidad, debido a la alta abstención y a los votos que ha obtenido el Frente Nacional".

Con todo, de dos a cinco departamentos pasarán de manos de la UMP a las de los socialistas, según los datos provisionales que se barajaban. En el departamento de Corrèze se jugaba una partida doble: el candidato socialista, François Hollande, ex primer secretario del PS, había fiado el presentarse o no como candidato a las primarías socialistas de otoño a ganar en su departamento. Y ganó. Ahora mismo, sólo Ségolène Royal, ex candidata presidencial y derrotada por Sarkozy en las elecciones presidenciales de 2007, ha anunciado su candidatura. Hollande, vencedor de la jornada, lo hará en breve. Ni Aubry ni Dominique Strauss-Kahn, director general del Fondo Monetario Internacional (FMI), los otros dos pesos pesados del socialismo francés, han dado todavía el paso.

Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional, apareció en la televisión sonriente y confiada, convencida de haber obtenido un gran resultado. "Esto demuestra que hay que contar ya con el Frente Nacional, que nos hemos instalado", manifestó. Para probarlo, recordó que uno de sus candidatos, en el cantón de Carpentras, había conseguido ser elegido.

Le Pen sonreía por otra razón: un sondeo hecho público el mismo día de estos comicios por la cadena France 2 ratificaba sus expectativas presidenciales. Según esta encuesta, la presidenta del FN, elegida en enero en sustitución de su padre, Jean-Marie, superaría ahora a Sarkozy en la primera vuelta de las próximas elecciones presidenciales y se jugaría con el candidato socialista la presidencia de la República en la segunda ronda. Sólo si Ségolène Royal es el representante del PS, el actual jefe del Estado francés tiene posibilidades de pasar a la segunda ronda, y enfrentarse, a su vez, con Marine Le Pen.