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Berlusconi define como "una vergüenza" la movilización de las mujeres

Según el primer ministro, son la fiscalía y los medios quienes "pisotean la dignidad" de sus invitadas.- Los sondeos muestran que Il Cavaliere perdería hoy las elecciones: es solo el décimo líder más valorado

Silvio Berlusconi ha dado una entrevista esta mañana al programa La Telefonata de Canale 5, y ha afirmado que las 280 manifestaciones de mujeres celebradas ayer contra él y contra el machismo en toda Italia y en muchas ciudades del extranjero son "una vergüenza" y "una movilización facciosa, organizada por la izquierda para sostener el teorema judicial" del caso Ruby , en el que está acusado de prostitución de menores y cohecho.

El primer ministro ha tratado de rebatir las críticas de casi un millón de italianas al modelo femenino que han impuesto su política y sus televisiones privadas: "Las mujeres saben cuánta consideración tengo por ellas, siempre me he comportado con ellas con gran atención y respeto, en mis empresas y en el Gobierno", ha dicho. "Siempre han sido mejores en el colegio, son más inteligentes, mejor preparadas, más responsables. Siempre he intentado que cada mujer se sienta especial".

Berlusconi ha agregado: "La fiscalía de Milán y los medios han pisoteado la dignidad de mis invitadas exponiéndolas a la mofa pública sin ninguna razón y pisoteando su dignidad. Eso es verdaderamente una gran vergüenza". Y ha añadido, comentando las manifestaciones: "Me han parecido un pretexto para sostener el teorema judicial. He visto la habitual movilización facciosa de la izquierda que no logra vencer" en las urnas.

Tras su encuentro del viernes con el presidente de la República, donde éste le advirtió que debe someterse a juicio y frenar el choque institucional con la magistratura si no quiere poner en peligro la legislatura, Berlusconi ha negado que Giorgio Napolitano esté pensando en disolver las Cámaras. "Me garantizó que mientras haya un Gobierno que gobierna y una mayoría política que lo apoya y trabaja, no hay motivos para disolver el Parlamento. La Constitución, en cualquier caso, prevé que sin una crisis formal de Gobierno, para interrumpir anticipadamente una legislatura, el presidente consulte tanto a los presidentes de las Cámaras como al del Gobierno, es decir a Silvio Berlusconi".

Il Cavaliere perdería hoy las elecciones

Mientras tanto, los sondeos muestran que la confianza de los italianos en su primer ministro toca fondo. Una encuesta publicada hoy por La Repubblica afirma que la cuota de electores que apoya a Berlusconi se ha reducido al 30%, el mínimo desde septiembre de 2005. La popularidad del primer ministro baja cinco puntos en dos meses, y 12 respecto a junio pasado. El líder del Pueblo de la Libertad es hoy el décimo líder político más valorado por los italianos. Más que las fiestas de Arcore, los electores censuran su inacción política: solo un ciudadano de cuatro considera que el Gobierno ha "mantenido sus promesas".

En cuanto al escándalo Ruby, el sondeo revela que solo el 17% de la población considera que las imputaciones de los fiscales sean falsas, contra algo más de la mitad que las considera reales y cree que Berlusconi debe dimitir. Un 23% cree que son probablemente verdaderas pero debería seguir en su puesto. Sobre el proceso judicial, más del 50% de los encuestados considera que, pese a haber cometido los delitos que se le achacan, Il Cavaliere saldrá del aprieto sin ser condenado.

La intención de voto refleja con claridad el declive del carisma de Berlusconi, así como el hartazgo con los dos grandes partidos; el regreso de la fragmentación del voto supondría el final del bipartidismo que marcó las elecciones de 2008. Los datos explican por qué Berlusconi intenta a toda costa alargar la legislatura. Si se votara hoy, el Pueblo de la Libertad obtendría un 27% de los votos, mientras el Partido Democrático lograría un 24%. Juntos suman poco más del 50%, mientras en 2008 superaron el 70%. Pero, por coaliciones, el centro derecha perdería la contienda en todos los supuestos.

La actual mayoría de Gobierno, alargada con La Destra de Storace, perdería netamente (57% a 43%) contra una improbable "gran alianza" de toda la oposición, desde el Tercer Polo (finianos más democristianos) a la SEL de Nichi Vendola más el PD e Italia de los Valores. Pero partiría también con desventaja en una competición a tres grandes bloques: el centro izquierda (PD + IdV + SEL) vencería por seis puntos frente al centro derecha dividido en dos polos.