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Ola de cambio en el mundo árabe

Los Veintisiete exigen que la reforma política en Egipto "empiece ya"

La UE entona el 'mea culpa' y revisará su política con los vecinos del Mediterráneo para ajustarla a las aspiraciones populares

Los líderes de la Unión Europea insisten en que "el proceso de transición debe empezar ya" en Egipto a cuyas autoridades piden que "respondan a las aspiraciones del pueblo egipcio con reformas políticas y no represión". A falta de alentar explícitamente al presidente Hosni Mubarak a atender el clamor callejero que exige su abandono del poder y aprendida la lección del coste de la convivencia con autócratas de toda laya, los Veintisiete entonan el mea culpa y anuncian que reformarán la Política de Vecindad y la Unión por el Mediterráneo para que respalden activamente las ansias democratizadoras de la región.

La declaración común pone rigor a salidas de tono como la de Silvio Berlusconi, que esta mañana, a su llegada a Bruselas, ensalzó las cualidades del presidente Mubarak, de quien dijo que "en Occidente y, sobre todo en Estados Unidos, está considerado como el más sabio de todos los hombres y un punto de referencia". El primer ministro italiano desea que la transición en Egipto se haga sin ruptura con el rais.

Sus colegas del Consejo Europeo pueden no atreverse a pedir la salida de Mubarak, pero no han secundado la extravagancia de Berlusconi. Al contrario, dicen seguir con la máxima preocupación "el deterioro de la situación en Egipto" e insisten en el mensaje enviado en los pasados que reclama "una transición ordenada hacia un Gobierno amplio". Los Veintisiete reiteran, como ya hicieron ayer los cinco más grandes, en que "este proceso de transición debe empezar ya". El fin deben ser unas elecciones libres y limpias.

Los líderes europeos se alinean definitiva y expresamente con quienes protestan en las calles árabes. Valoran "la pacífica y dignificada expresión por los pueblos tunecino y egipcio de sus aspiraciones legítimas, democráticas, económicas y sociales", que los reunidos en Bruselas ven en perfecta sintonía con los valores que predica la UE por todo el mundo.

Que haya quedado ahora en evidencia la contradicción flagrante entre esa prédica y su práctica, encarnada en los muchos acuerdo de colaboración con regímenes ahora puestos en la picota por sus propios pueblos, lleva a los Veintisiete a comprometerse en "un nuevo partenariado que implique un apoyo más efectivo a esos países embarcados en reformas políticas y económicas, lo que incluye a la Política de Vecindad y la Unión por el Mediterráneo", dos instrumentos basados en la política real (tratar con quien quiera que esté en el poder) que, en el caso de la Unión por el Mediterráneo, es un puro cascarón vacío.

Para resucitar formalmente a la encargada de aplicar la política exterior europea, presidentes y jefes de Gobierno de la Unión piden a Catherine Ashton que transmita ese nuevo enfoque en sus venideras visitas a Túnez (dentro de dos semanas) y Egipto, cuando la situación lo permita. También le encargan que haga los ajustes necesarios para que la Política de Vecindad y la Unión por el Mediterráneo se vuelquen a partir de ahora en "potenciar instituciones democráticas, promover el buen gobierno y la justicia social y ayuden a preparar y realizar elecciones libres y limpias".