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Evo Morales anula el decreto que subía un 80% el precio de los combustibles

"No existe justificación alguna para subir el precio", anuncia ahora el presidente boliviano

En un mensaje a la nación el presidente Evo Morales ha derogado, antes de la medianoche de este viernes, el decreto que desde el pasado lunes había eliminado la subvención a los precios de la gasolina y el diesel pero también había atizado el fuego de las protestas ciudadanas que exigieron la abrogación de la medida.

Morales ha informado de su decisión tras una prolongada reunión del Consejo de Ministros, líderes sindicales y de organizaciones sociales que le son afines.

"Prometí gobernar obedeciendo al pueblo. En estos días escuché y entendí las recomendaciones de los trabajadores y en esta política de mandar obedeciendo al pueblo hemos decidido abrogar el decreto 748 y las otras medidas que le acompañan", ha dicho Morales en una breve presentación junto al vicepresidente Álvaro García Linera en la Casa de Gobierno. "Esto quiere decir que todas las medidas quedan sin efecto. No existe ninguna justificación ahora para subir los pasajes (de transporte), ni aumentar el precio de los alimentos, ni la especulación. Todo vuelve a la situación anterior', ha sostenido.

La elevación de precios de los carburantes ocasionó una escalada de precios en el transporte y el costo de los alimentos. Los conductores profesionales sindicalizados comenzaron una huelga el lunes y las juntas vecinales y grupos ciudadanos protagonizaron violentas expresiones de rechazo a la par que exaltados pedían a gritos la renuncia de Morales.

Esta semana el mandatario izquierdista fue criticado por los sindicatos y movimientos sociales que le acusaron de tomar medidas "neoliberales" e incluso llegaron a pedir su renuncia durante sus protestas. Las movilizaciones más violentas tuvieron lugar el jueves, en especial en la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, que hasta entonces había sido una aliada incondicional del mandatario aimara.

Para el lunes estaban previstas nuevas protestas, entre ellas una marcha de miles de mineros desde el altiplano a La Paz, además de un paro en las empresas del sector y un bloqueo campesino de rutas, si es que Morales no derogaba el decreto.