Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Berlusconi y su salud

Berlusconi, visto desde Washington: "Inconsistente y con problemas de salud por su tendencia a las fiestas salvajes"

La embajada de EE UU en Roma anotó hace un año que los escándalos sexuales y los problemas familiares y judiciales habían "desbordado" al primer ministro | Gianni Letta, número dos del Gobierno, informa al embajador Thorne: "Está física y políticamente débil"

"La robusta relación EE UU-Italia nos facilita los mayores beneficios para la seguridad nacional en nuestras misiones militares en el exterior, para la proyección de nuestro poder y para una amplia agenda legal contra el crimen, pero el primer ministro es un dirigente inconsistente". Esta frase, contenida en un despacho confidencial (Doc. 214272) firmado el 27 de junio de 2009 por Elisabeth L. Dibble, encargada de negocios de la embajada de Estados Unidos en Roma, define la visión de Estados Unidos hacia Italia, un aliado histórico y preferente, y hacia su primer ministro Silvio Berlusconi.

Il Cavaliere es un personaje muy popular en Washington. Un total de 652 documentos secretos y confidenciales filtrados a Wikileaks contienen su nombre. El primero tiene fecha de 1 de julio de 2001, cuando su segundo Gobierno se aprestaba a albergar la cumbre del G8 que acabaría con el brutal asalto policial a la Escuela Díaz de Génova. El último, fechado el 17 de febrero de 2010, es un informe del consulado de Milán sobre las elecciones regionales en Véneto que ganó la Liga del Norte.

Los 62 cables secretos y confidenciales que ha podido consultar EL PAÍS revelan que la diplomacia estadounidense alberga sentimientos contradictorios hacia Il Cavaliere, y que en Washington su imagen se ha deteriorado de forma ostensible en los últimos tiempos. Por un lado, se le respeta como "socio y amigo" y "comunicador astuto", se reconoce su popularidad y se valora su longevidad política y la estabilidad de sus Gobiernos, tan infrecuente en Italia. De otro lado, Estados Unidos teme y rechaza su "equidistancia" en materias sensibles como Rusia o Irán, desconfía de sus "flaquezas personales", anota su "tendencia a las fiestas salvajes", teme su "frivolidad" y sus "frecuentes meteduras de pata" y le considera un gobernante "sordo a las opiniones disidentes".

La imagen de Berlusconi en Washington va virando hacia un lado más oscuro en los últimos meses: los problemas personales del Cavaliere, las contradicciones de su política exterior y sus recurrentes escándalos sexuales van perjudicando notablemente su reputación y su credibilidad ante los ojos de Washington.

El 27 de octubre de 2009, el embajador David H. Thorne, enviado por Obama para sustituir a Spogli, dibujó en un cable (Nº 231600) a un primer ministro "débil física y políticamente", "con dificultad para tomar decisiones", que "no se fía de sus propios servicios secretos", está expuesto a "conjuras internas", se siente "abandonado por su familia" y sufre serios problemas de salud porque "apenas duerme y tiene tendencia a las fiestas salvajes".

En el cablegrama confidencial-noforn (no entregable a extranjeros) y titulado Los escándalos pasan factura a la salud personal y política de Berlusconi, Thorne dejaba la siguiente reflexión: "Los escándalos sexuales, las investigaciones criminales, los problemas familiares y las preocupaciones financieras parecen estar afectando seriamente a la salud política y personal de Berlusconi, así como a su capacidad de tomar decisiones".

Un comunicador "astuto"

En el epígrafe titulado decisiones absurdas, Thorne escribe: "El magnate de los medios Berlusconi puede ser un metepatas cuando habla improvisando, aunque históricamente se ha mostrado astuto como comunicador estratégico. Esas habilidades estuvieron notablemente ausentes en un incidente reciente. Antes de viajar a Rusia para celebrar el cumpleaños de Putin, Berlusconi lanzó una nota diciendo que la visita era un "asunto estrictamente privado". El anuncio se recibió con escepticismo y cierta sorna".

"Para añadir misterio, el día antes de viajar, canceló su participación en la visita de Estado del Rey Abdullah de Jordania, quedándose en Milán y justificándolo por el mal tiempo", agregaba Thorne. "Berlusconi, que se precia de sus relaciones personales con interlocutores privilegiados de Oriente Medio, dejó inevitablemente la sensación de que al elegir el divertimento privado sobre los deberes de Estado, estaba guardando sus menguantes energías para una fiesta explosiva en la 'dacha' privada de Putin".

Y concluía el embajador: "Con la posterior noticia de que Berlusconi viajó como única compañía con Valentino Valentini, un intermediario no oficial que le lleva el maletín y le sirve como intérprete, la clase política italiana se preguntó abiertamente si Berlusconi no iba a Rusia principalmente porque las fiestas en Italia se han convertido en un asunto demasiado arriesgado dado el escrutinio que hacen los fotógrafos de su tiempo privado".

Thorne está en ese momento recién llegado a Italia. Sus fuentes principales para valorar la delicada situación personal del primer ministro son "dos colaboradores personales y profesionales muy cercanos" a Berlusconi: su número dos, Gianni Letta, y Giampiero Cantoni, viejo amigo íntimo de Berlusconi, ex presidente de la Banca Nazionale del Lavoro (procesado por quiebra fraudulenta) y entonces presidente del Comité de Defensa del Senado. Thorne encuentra "sorprendentemente parecidos" sus comentarios.

"Berlusconi está física y políticamente débil", le dice Gianni Letta, el aliado más leal, secretario de Estado de Presidencia del Gobierno y que según anotaba Thorne en otro cable del 1 de enero de 2010 ejerce como "corregente" del primer ministro y "a menudo expresa opiniones divergentes".

"Sin energía" y con unos análisis médicos "desastrosos"

Letta, que además de supervisor de los servicios secretos es el enlace del Vaticano con el Gobierno y asesor de Goldman Sachs, explica a los estadounidenses que "el normalmente hiperactivo Berlusconi está sin energía". Por su parte, Cantoni afirma: "Todos estamos preocupados por su salud, se ha desvanecido en público tres veces en los últimos años y sus análisis médicos son un completo desastre".

"Cantoni señala que las frecuentes noches tardías de Berlusconi y su tendencia a las fiestas salvajes suponen que (el primer ministro) no descansa lo suficiente", prosigue el cable. Y el embajador anota al margen: "Berlusconi se durmió brevemente durante la llamada inicial de cortesía del embajador en septiembre, y se mostró distraído y cansado en un evento del 19 de octubre al que asistió el embajador".

Otra confidencia de Cantoni afirma que "Berlusconi cree que los servicios de inteligencia italianos pueden haberle deliberadamente tendido una trampa en el caso de su supuesta relación con una menor". La fecha hace pensar que se trata del caso Noemi Letizia, la joven de la periferia de Nápoles que llamaba "Papi" a Berlusconi, aunque el escándalo había saltado a los medios mucho antes, en febrero de aquel año.

El embajador informa a continuación (doc. 231600, párrafo 6) sobre la implicación personal de Berlusconi en el escándalo que acabaría forzando la dimisión del ex gobernador del Lazio, Piero Marrazzo, dirigente del Partido Democrático. "Durante la conversación de Cantoni con el funcionario político de la embajada, Berlusconi llamó al senador para confiarle que era inminente el arresto de cuatro carabineros sospechosos de haber chantajeado con una cinta sexual al gobernador regional del Lazio". Y anota el embajador: "La historia del Gobernador del Lazio explotó en la prensa pocos días después".

El amigo Cantoni sigue narrando detalles personales: "Dibuja a Berlusconi como desbordado por sus preocupaciones privadas. Anota que se siente marginado de su familia desde que su mujer, Veronica Lario, provocó un escándalo público al pedir el divorcio acusando al primer ministro, de 74 años, de frecuentar a menores".

"Lario estaría supuestamente reclamando el 50% de los activos personales de Berlusconi más 100 millones de euros de pensión anual", prosigue Cantoni exagerando las cifras que se han conocido en público. "Al mismo tiempo, advierte Cantoni, "Berlusconi teme que tendrá que liquidar importantes activos de sus negocios para afrontar la multa de 750 millones de euros decidida por un tribunal civil (la sanción impuesta a Fininvest como indeminización por los daños causados a CIR, el grupo editor de La Repubblica, a raíz de que los abogados de Berlusconi sobornaran al juez que dictó en los años ochenta el Laudo Mondadori).

Conspiraciones

En ese momento, Berlusconi venía de sufrir otro revés judicial. El Tribunal Constitucional había rechazado el Laudo Alfano, el escudo judicial preparado por el ministro de Justicia, Angelino Alfano, para salvar al magnate de sus procesos pendientes. Y la embajada de Vía Veneto detecta que en los palacios de Roma empieza a oler a conjura.

"Varios contactos nos describen un ambiente político dominado por las teorías de la conspiración", escribe el embajador Thorne. "Al hilo de las dos decisiones judiciales, Berlusconi acusó al presidente de la República de trabajar contra él y embistió de forma emocional contra el sistema judicial en general".

Gianni Letta le cuenta al embajador que el "estallido" de Berlusconi ha conducido a relaciones 'gélidas' (frosty) con (el jefe del Estado, Giorgio) Napolitano, y que "ese episodio le hizo parecer débil".

"Varios miembros del Pueblo de la Libertad apuntan oscuramente que los 'poderes fácticos' están tratando de echar a Berlusconi", añade el redactor del informe, que incluye esta impagable nota al margen: "En la jerga política italiana, 'poderes fácticos' puede servir para referirse a uno o varios grupos que actúan y mueven sus influencias entre bastidores. Grupos empresariales, servicios de inteligencia, la masonería, el Vaticano, la magistratura, Estados Unidos, etcétera. Aunque los italianos tienen una mente notablemente dotada para las conspiraciones, su paranoia -al menos por lo que tiene que ver con la política interna- está históricamente bien fundada".

Thorne se reúne también con Umberto Bossi, el líder de la Liga del Norte, quien le cuenta que, en su opinión, "elementos del crimen organizado habían tendido probablemente una trampa a Berlusconi en alguno de los escándalos sexuales, aunque nadie niega que Berlusconi picó el cebo voluntariamente".

Hablando de la mafia, Cantoni, que es también Cavaliere del Lavoro, expresa a la embajada el temor de Berlusconi a que "una investigación radicada en Palermo y que implica a otro aliado y confidente de primera hora de Berlusconi (se trata del senador y fundador de Forza Italia, Marcello Dell'Utri), condenado por lazos con el crimen organizado, puede convertirse en un espectáculo público dañino".

La conjura interna, un año antes

Ese cable clasificado como confidencial / noforn (no entregable a países o ciudadanos no estadounidenses) certificaba además el inicio de la etapa que ha marcado los últimos meses de la política italiana: la conjura interna en el Pueblo de la Libertad, que hoy amenaza con hacer caer al Gobierno.

El embajador Thorne certifica que han empezado las "intrigas de palacio" para suceder al primer ministro. "En respuesta a una pregunta directa del embajador, Gianni Letta dijo que había una pequeña, pero improbable, posibilidad de que el Gobierno caiga. Y Cantoni nos contó que Tremonti (ministro de Economía), Fini (presidente de la Cámara) y el ex ministro del Interior Giuseppe Pisanu están preparando el terreno para la batalla por la sucesión postberlusconi, aunque cree que el Gobierno seguía siendo estable".

En su resumen final, un comentario más personal, el embajador escribe: "Es demasiado pronto para empezar a especular con el final político de Berlusconi, que es bien conocido por su habilidad para remontar. De todos modos, aunque la mayoría trata de no parecer demasiado obvio, algunos lugartenientes de Berlusconi parecen haber decidido que no es demasiado pronto para empezar a preparar el terreno para "Il Dopo", como llaman los italianos a la potencial era postberlusconi".

Tras consultar con los ambientes del PDL, la embajada hace el siguiente análisis: "En una repetición de los escándalos de la última primavera-verano promovidos por la prensa extranjera (quizá se refiere a las fotos de Villa Certosa publicadas por EL PAÍS), un artículo del Times de Londres acusando a las tropas italianas en Afganistán de sobornar a los insurgentes talibanes ha expandido la especulación dentro y fuera del Gobierno italiano sobre que el Gobierno de Estados Unidos podría haber filtrado esa información para desacreditar al Gobierno Berlusconi".

"Estilo pistolero"

La ayuda prestada a Italia por Estados Unidos durante y después de la II Guerra Mundial ha marcado unas relaciones bilaterales muy intensas y que en el pasado ha vivido escasos puntos de fricción. Berlusconi admira sinceramente a Estados Unidos y ha basado su buena relación con Washington en la amistad con George W. Bush y la sumisión a los deseos de la primera potencia mundial.

Los cables evidencian que tanto la administración Bush como la de Obama han tendido a pasar por alto los pecadillos de Berlusconi y sus gags internacionales quedándose con su sincera entrega a Estados Unidos.

Los embajadores han reflejado siempre en sus notas confidenciales la escasa fiabilidad de Berlusconi como socio y gobernante, pero han sido eminentemente prácticos. En un despacho (Nº 179002) enviado al entonces vicepresidente Dick Cheney el 19 de noviembre de 2008, el embajador en Roma, Ronald P. Spogli, enfatizaba: "El estilo pistolero de Berlusconi y sus frecuentes meteduras de pata han creado encontronazos en la relación con EEUU. Pese a todo, apoya sin fisuras y admira a Estados Unidos y a su gente".

Un año más tarde, en un cable secreto enviado al presidente Bush el 2 de octubre de 2009, Spogli explicaba: "Italia sigue siendo nuestro aliado europeo más importante para proyectar el poder militar en el Mediterráneo, Oriente Medio y el Norte de África", y recordaba que EEUU mantiene "15.000 soldados en suelo italiano y 17.000 familiares".

En general, los cables enviados desde Roma sobre Berlusconi (la gran mayoría de la época Bush) destilan tolerancia, sentido común y pragmatismo. El 24 de junio de 2009, la encargada de negocios de la embajada Elisabeth L. Dibble, que era en ese momento la primera responsable de la legación como interina, escribió al presidente Barack Obama un amplio informe preparatorio del G8 que se iba a celebrar en L'Aquila la semana siguiente.

El resumen es que Italia sigue siendo un aliado crucial, y que pese a todo conviene llevarse bien con Berlusconi pues domina y dominará durante años la política de su país. "El primer ministro es un dirigente inconsistente", escribía Dibble. "Sería tentador despreciarle como un interlocutor frívolo, con sus flaquezas personales, sus meteduras de pata públicas y sus opiniones políticas a veces absurdas, pero pensamos que eso puede ser un error. A pesar de sus defectos, ha sido la piedra de toque de la política italiana durante los últimos 15 años y todo indica que lo seguirá siendo en los próximos años".

Exagerada confianza en sí mismo

Dibble describía así la personalidad del Cavaliere: "Despliega una exagerada confianza en sí mismo, nacida de una estable y fuerte popularidad política que le ha dejado sordo para las opiniones disidentes. El estricto control que ejerce sobre su Gobierno y su partido inhibe a su equipo de darle mensajes desagradables. Su estilo heterodoxo de gobernar, con sus frecuentes meteduras de pata verbales y sus escándalos de alto perfil (incluida una bronca pública con su mujer sobre sus supuestos adulterios), ha provocado que muchos, incluso dentro del Gobierno de EEUU, lo hayan despreciado como a un inepto, vanidoso e ineficaz líder europeo moderno". Pero "marginar a Berlusconi", insistía la encargada de negocios, "limitaría la importante cooperación con un aliado clave".

Leído de otra forma: no hay más remedio que lidiar con las excentricidades del Cavaliere. "Berlusconi está actualmente envuelto en escándalos sobre su vida privada, incluidas acusaciones de mantener relaciones sexuales impropias", informaba Dibble. "A cambio, ha pasado agresivamente a la ofensiva, achacando la situación a un complot orquestado por enemigos domésticos e internacionales que quieren ensuciar su nombre antes de la cumbre del G8".

El cable hacía un recorrido histórico por los ataques recibidos por Berlusconi durante pasadas citas internacionales de alto nivel (en 1994, ante una cita de la ONU en Nápoles; en 2001, antes del G8 de Génova), y afirmaba: "Tradicionalmente el electorado italiano no ha mostrado interés en las actitudes internacionales hacia sus líderes, y no se ha inmutado por los pecadillos (peccadilloes) de la vida personal de sus políticos. De todos modos", añadía, "la lascivia de las acusaciones contra Berlusconi, y la creciente impresión de que no se le toma en serio fuera del país, han aumentado la importancia de la cumbre para el primer ministro".

La legación de Roma aconsejaba a Obama que fuera cauteloso al tratar con Berlusconi: "Cuando se le implica con éxito, ha mostrado su voluntad de adoptar políticas, por muy impopulares que sean, en línea con las nuestras -incluyendo el apoyo a un mayor papel de la OTAN en Afganistán y la entrada de Turquía en la UE-. Si se le ignora, busca fabricarse un papel visible, internacional y frecuentemente inútil para él mismo. Tratar con Berlusconi, por tanto, requiere un cuidadoso equilibrio de coordinación con él y sus asesores clave, tratando de evitar darle la impresión de que puede hablar en nuestro nombre con muchos de los actores mundiales más difíciles".

Desconfianza creciente

Tras criticar la conocida actitud de Berlusconi ante Rusia, Dibble recuerda a Obama: "En Irán, después de un periodo de apoyo italiano a los esfuerzos de la UE y EEUU para resolver el asunto nuclear, la política de Italia se ha salido de foco y ahora es incluso crítica con el proceso internacional".

Y concluía: "Espero que pueda hacer saber a Berlusconi que renegar de las iniciativas contra Rusia e Irán para suavizar las posiciones internacionales y trasatlánticas solo sirve para crear confusión y reducir la seguridad colectiva".

El tono y contenido de los cables reflejan que la desconfianza va ganando cada vez más peso en la relación bilateral. Los recelos son mutuos, según indica el embajador Thorne: "Más allá de eso, no es raro estos días que políticos del PDL especulen -en la prensa o directamente con los funcionarios de la embajada- con que el nuevo Gobierno de Estados Unidos quiere ver caer al Gobierno Berlusconi; algunos creen incluso que nuestro Gobierno está torpedeando activamente a Berlusconi. El embajador preguntó recientemente a Letta y al ministro de Exteriores Franco Frattini si compartían esa creencia: los dos aseguraron que piensan que la relación de Berlusconi con el Gobierno norteamericano es fuerte".

Unos meses más tarde, el 13 de enero de 2010, la encargada de negocios Elisabeth Dibble explica a Washington (Doc. 243419) que Berlusconi "sigue gozando de una holgada mayoría en el Parlamento y sigue siendo popular", pero añade que "algunos de sus antiguos aliados han empezado a criticarle abiertamente o a mirar más allá de él mientras maniobran para asegurarse su futuro político".

"Berlusconi no tiene un oponente creíble dentro del centro derecha ni en la oposición, pero sus aliados y confidentes nos dicen que está crecientemente irritado por la marcha de los asuntos legales y personales así como por los ataques políticos de sus ex aliados, el primero y sobre todos el presidente de la Cámara, Gianfranco FIni".

Ayuda para ganar las elecciones en 2006

Los documentos revelan que, hace cinco años, en octubre de 2005, el primer ministro italiano pidió "específicamente" al embajador de EEUU en Roma, Ronald Spogli, una reunión con George W. Bush en Washington y poder hablar ante una sesión conjunta del Congreso "para mejorar sus perspectivas ante las elecciones de abril de 2006".

El cable confidencial (Nº 43645) firmado por Spogli el 26 de octubre de 2005 afirmaba que Berlusconi estaba "ocho puntos por detrás en los sondeos" y que su Gobierno estaba siendo "minado por las broncas internas y el permanente estancamiento económico".

Y añadía que Berlusconi había "planeado cuidadosamente" ese viaje buscando:

(1) Una afirmación presidencial de apoyo a los valores compartidos

(2) Apoyo para extender durante 2005 el mandato de la ONU en Irak

(3) Progreso tangible en un plan para mejorar la seguridad iraquí y permitir una disminución coordinada de las tropas italianas.

(4) Una intervención del presidente para aplazar o levantar los nuevos requisitos de los pasaportes para la continua participación de Italia en el Visa Waiver Program.

Spogli recomendaba a Bush, con prudencia:

"Deberíamos 1), ofrecer un elogio apropiado a la política exterior de Italia sin perjudicar nuestra relación con Prodi, y 2) comprometer a Berlusconi sobre Rusia e Irán".