Merkel, reelegida con más del 90% como presidenta de la CDU

La canciller, que ya lleva 10 años en la presidencia, defiende a su partido como el artífice de un nuevo "milagro alemán"

No es un resultado de ensueño, pero tampoco está mal. La canciller federal de Alemania, Angela Merkel, ha sido reelegida presidenta de la Unión Demócrata Cristiana (CDU). Merkel ha obtenido el 90,4% de los votos de los delegados reunidos en Karlsruhe para el Congreso Federal del partido.

Hace dos años obtuvo el 94,8% de los apoyos. El mejor resultado lo alcanzó hace ya diez años, cuando los democristianos alemanes la eligieron para dirigir al Unión con el 95,9% de los sufragios. La oposición interna a Merkel se ha reforzado últimamente, debido a los malos augurios demoscópicos para las importantes elecciones regionales que se celebrarán en 2011, a la pasada derrota en el Estado federado de Renania del Norte-Westfalia y al descontento sobre la actuación de su coalición de Gobierno desde que ganaron las elecciones de 2009. Merkel se promete ahora una "inflexión" en su partido, que alentó hace unas horas en un encendido discurso en el que ha insistido en el perfil cristiano de su partido.

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La canciller ha atribuido a la precipitación y a una decisión meramente política -"irresponsable, porque ignoró los hechos"-, de su antecesor Gerhard Schroeder, el ingreso griego en la eurozona, en 2000. Y ha defendido los pasos adoptados por su Gobierno al estallar la crisis, informa Efe. "El buen europeo no es siempre el que actúa rápido, sino el que actúa con inteligencia", ha sentenciado, en alusión a las críticas suscitadas iniciales a su gestión, entre sus socios europeos, en que llegó a reprocharse a Alemania falta de determinación y lentitud. "Nuestro país tiene hoy tanto éxito que el mundo habla de milagro alemán. En realidad no es un milagro, sino algo que los alemanes, y la CDU en concreto, hemos logrado trabajando duro y en la dirección correcta", ha afirmado. Ante el millar de delegados, Merkel defendió cada uno de los pasos dados bajo su liderazgo tanto frente a la crisis griega -"que puso en juego la estabilidad del euro y el futuro de Europa"-, como las recetas defendidas ahora ante la cumbre del G-20.

Merkel ha sacado a colación la recuperación económica, el descenso del desempleo -"asumí la cancillería con cinco millones de desempleados, ahora hay menos de tres millones"- y se ha ganado una de las ovaciones más sonadas al defender la buena reputación del made in Germany.

"No vamos ahora a ser castigados por los buenos productos 'Made in Germany' se exporten a todo el mundo", ha dicho, en relación al boom exportador alemán, motor tradicional de su economía, que suscita "la admiración y respecto mundial".

Merkel ha asestado duros ataques a la oposición socialdemócrata y verde, con vistas a la ronda de elecciones regionales de 2011, y ha defendido los valores cristianos como referente de la CDU y de toda la sociedad alemana. Fue precisamente al incidir en las esencias conservadoras de su formación donde se ganó los vítores más sinceros, así como al hacer hincapié en que Alemania daba "de todo corazón" la bienvenida a todo aquel que "respete y observe nuestra cultura de referencia".

Merkel, presidenta del partido desde 2000, ha dirigido así claramente su discurso ante su reelección al ala más conservadora del partido, un cambio respecto a discursos anteriores, en que incluso se la tachó de "socialdemocratizada".

Cúpula renovada

Del congreso de Karlsruhe saldrá una cúpula renovada, ya que tras su reelección, a lo largo de la jornada, se procederá a la votación de las vicepresidencias, para las que se presentan Ursula von der Leyen y Norbert Rottgen, ambos miembros de su gobierno, más Volker Bouffier, primer ministro en el estado de Hesse.

Los tres representan la línea de la lealtad a la líder de la CDU, de cuya cúpula quedan apeados sus eternos rivales, los ex barones regionales Roland Koch -que pasó a la empresa privada- y Christian Wulff, ahora presidente del país, así como Jürgen Rüttgers.

El congreso abordará asimismo un tema espinoso para la canciller y líder de la CDU, como es la polémica en torno a los test genéticos en embriones fecundados in vitro, antes de su implantación en el útero materno, para detectar enfermedades hereditarias.

Merkel apostaba por la prohibición total de los test, por razones éticas, en contra de un ala numerosa de la CDU -incluidos varios de sus ministros- que considera deben aceptarse en ciertos casos.

Ya en su discurso, de hora y cuarto de duración, ha abierto la puerta al consenso, al ratificarse como partidaria de la prohibición, para añadir que "respetaba" otras opiniones. El congreso de Karlsruhe debatirá asimismo sobre la prevista suspensión del servicio militar obligatorio, cuestión ya respaldada por las cúpulas de los tres partidos de la coalición -CDU, su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Liberal (FDP).

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