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Una buena noticia, por fin

La odisea de los mineros de Chile lleva el optimismo a una región acostumbrada a recibir tragedias

La odisea de 33 mineros atrapados en una mina al norte de Chile esuna noticia inesperada para una región acostumbrada a las malas noticias. Su historia amenazaba con convertirse en "una tragedia más en América Latina", opina el escritor mexicano Jorge Volpi. "El desarrollo de los acontecimientos, que asemejaron una película de suspense, es muy alentador", afirma.

"Lo que más me sorprendió es ver emocionada a gente que habitualmente no se emociona. Aún no se sabía si saldrían y había conciencia de que esto se podía convertir en una agonía espantosa, pero fue una noticia impactante", recuerda la periodista Leila Guerriero, que estaba en Chile el pasado 22 de agosto, el día del anuncio de que los 33 mineros estaban vivos. Guerriero, sin embargo, afirma que el carácter excepcional del suceso trasciende fronteras. "Si esto hubiera ocurrido en Tailandia, el impacto habría sido igual".

Pero el caso es que ocurrió en América Latina. El editor y mexicano Ricardo Cayuela opina que "Chile ha dado una lección". Cayuela destaca la decisión del Gobierno chileno de mantener abiertas las operaciones de rescate: "Un ejercicio de libertad de expresión".

"En medio de tantas noticias tristes, muchos latinoamericanos que se encuentran en la misma situación que los chilenos encuentran esperanza", afirma Volpi. Basta con ver las portadas de este miércolesde los diarios de Chile en particular yLatinoamérica en general. "Evidentemente, no se pueden prever los derrumbes, pero el asunto llama la atención a las condiciones de vida y trabajo en tantos lugares de América Latina", explica. Guerriero coincide en que la precariedad en las minas latinoamericanas es "uno de los temas de los que menos se habla en este momento". El periodista argentino Darío Gallo recalca que "el gran triunfo después de 'los 33' es que las condiciones en que se explotan las minas y las de sus trabajadores desaparezcan gracias a una legislación más adecuada".

Todos los ojos en Chile

Cerca de 1.500 periodistas, más de los que cubrieron el terremoto de febrero de este año, se encuentran al pie de la mina. El periodista y analista colombiano Daniel Samper Ospina replicó con dureza a través de su Twitter: "Esto es un reality. No sensibiliza a nadie. Ya verás que nadie sale a protestar por Marmato en Colombia, por ejemplo". Marmato es un pueblo minero con ricos yacimientos de oro, que sin embargo, ha sido víctima de la minería ilegal. El diario argentino La Nación subraya que el rescate "ya se convirtió en un reality show". En Copiapó hay 1.500 periodistas cubriendo las operaciones de rescate de los mineros. Más medios que los que hubo cuando un terremoto sacudió a Chile el pasado 27 de febrero. "Creo que siempre es saludable que haya 'más medios' a 'menos medios'. Y el envío de equipos a Copiapó no responde a una coincidencia global de perversos editores periodísticos, sino a un interés generalizado por la historia increíble de este grupo de hombres", subraya el periodista argentino Darío Gallo.

Un 79% de los chilenos opina que los medios han aprovechado la imagen de los mineros, según una encuesta de la Universidad Central de Chile, y los familiares han expresado temor a que la sobre exposición mediática pudiera dañar psicológicamente a los trabajadores una vez que se encuentren en la superficie, recuerda el Centro Knight para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas. Cayuela asegura, no obstante, que el mayor peligro yace en el efecto que la excesiva atención puede tener sobre los mineros. "Entraron como personas en una situación extremadamente complicada y ahora son estrellas de los medios de comunicación", asevera.

El recuerdo amargo de Pasta de Conchos

La historia de los mineros de San José resultó agridulce para el periodista mexicano Diego Enrique Osorno, que cubrió la tragedia ocurrida en la mina de Pasta de Conchos (Coahuila, norte de México), donde 65 mineros murieron en febrero de 2006 tras quedar atrapados a causa de una explosión.

"Aquí nunca hubo esa sensibilidad. Cuando miro las imágenes de [el presidente chileno Sebastián] Piñera, recuerdo que [el entonces mandatario mexicano] Vicente Fox ni siquiera visitó la mina. El Gobierno hizo un aparente esfuerzo para rescatarlos, pero duró solamente unos días", relata. Osorno recuerda que la falta de sensibilidad llegó a tal nivel que el propio ministro de Trabajo a cargo de la emergencia, Francisco Javier Salazar, justificó el accidente argumentando que los mineros "bajaban borrachos o drogados" a trabajar.

Las viudas de los trabajadores no han dejado de pedir al Gobierno que reanude el rescate, por lo menos para sepultar a sus maridos, y hasta ahora solo se han topado con negativas. El obispo de Saltillo (la capital del Estado donde ocurrió el desastre), Raúl Vera, afirmó en una entrevista radiofónica que si hallan juntos a los mineros de Pasta de Conchos "se confirmaría que también estaban vivos y que esperaban un rescate".