Correa anuncia firmeza tras la revuelta policial mientras Ecuador recupera la calma

Unos 250 militares vigilan el palacio presidencial tras la asonada que puso el jueves contra las cuerdas al Gobierno.- Los ministros de Exteriores de Unasur viajarán a Quito para escenificar su apoyo al Ejecutivo electo

Ecuador ha despertado con calma relativa en la mañana siguiente a la asonada policial que puso contra las cuerdas al Gobierno del presidente Rafael Correa. La presencia militar en las calles, con centenares de soldados custodiando el Palacio de Carondelet, sede de la Presidencia, sigue recordando a los ecuatorianos el sobresalto vivido en las últimas 24 horas . No debería haber espacio para más disturbios, al menos en la capital del país, que se prepara para recibir a los ministros de exteriores de los países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). También el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, ha viajado a Ecuador para "expresar personalmente el apoyo y solidaridad" a Correa. Tanto Unasur como la OEA se reunieron el jueves de urgencia, en Buenos Aires y Washington respectivamente, cuando el desarrollo de los acontecimientos hizo temer los peor.

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Una revuelta entre los agentes de la Policía Nacional, quienes protestaban por una ley lesiva con sus condiciones laborales, acabó con Correa herido y retenido en un hospital durante 11 horas. La situación sólo se superó tras una contundente operación militar que logró sacar al mandatario del centro sanitario y llevarlo hasta el palacio presidencial, donde le esperaban miles de seguidores. Todavía no está claro cuánto hay de cierto en la denuncia de Correa de que se trataba de un golpe de Estado, tesis que fue respaldada por otras altas autoridades ecuatorianas y latinoamericanas, ni su acusación particular contra Lucio Gutiérrez, el ex presidente (2003-2005) que fue derrocado por un golpe en el que participó el propio Correa y que dirige ahora el principal partido de la oposición. Gutiérrez, quien el mismo día pidió la convocatoria de elecciones anticipadas, ha acusado hoy al presidente de "magnificar" la protesta y poner en vilo a la comunidad internacional para "esconder la corrupción".

"En esto hubo gente de Lucio Gutiérrez", dijo Correa a sus partidarios desde el balcón del Palacio de Carondelet en uno de los últimos actos de los incidentes vividos ayer. Su acusación se basa en que, horas antes, algunos policías a los que trató de dirigirse negaron que él les hubiera subido el sueldo y, llamándole mentiroso, le indicaron "eso lo hizo Lucio [Gutiérrez]". Así supo, según relato del presidente ecuatoriano, "quiénes estaban en esa conspiración". "No habrá perdón ni olvido", añadió Correa a la vez que anunciaba una profunda depuración.

La primera víctima política del motín ha sido el jefe de la Policía Nacional, Freddy Martínez. Pese a que la cúpula de Policía y Ejército anunciaron su inequívoco respaldo a Correa, Martínez se ha visto obligado a dimitir con un discurso en el que, con lágrimas en los ojos, ha pedido a Correa que revise en cualquier caso la ley por la que se inició la protesta. Se va, ha dicho, porque "un comandante irrespetado, maltratado y agredido por sus subalternos no puede quedarse al frente de ellos". En su despedida también ha abonado la tesis de que había intereses más allá de los policiales en los incidentes: "Me temo que posiblemente hubo infiltración de gente interesada en desestabilizar a la Policía y ahí encontramos a seudopolicías con la cara cubierta, escondiéndose en el anonimato".

El ministro del Interior ecuatoriano, Gustavo Jalkh, ha informado esta noche (hora española) que se ha designado al general Patricio Franco como sustituto de Martínez en el cargo de comandante general de la Policía. Una comparecencia en la que también ha anunciado que el presidente Correo ha decretado tres días de duelo nacional por las tres víctimas mortales durante la crisis. En rueda de prensa, Jalkh ha confirmado que en los enfrentamientos de ayer murieron un policía, un militar y un civil.

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Con la declaración de estado de excepción todavía vigente, este viernes volvieron a estar vacías las aulas de todo el país. En el centro de Quito, las entidades bancarias y las oficinas iniciaron de nuevo se actividad, después de que no hubiesen tenido constancia de saqueos de importancia en las últimas horas. Con todo, la presencia policial en las calles dista de ser la habitual y el tráfico se resiente por ello en la capital del país. Es más frecuente ver grupos de dos tres agentes comentando los sucesos a las puertas de los cuarteles que realizando labores habituales, cuenta Marieta Campaña, periodista del diario Expreso .

Los medios ecuatorianos destacan en sus ediciones digitales la relativa normalidad que se vive de nuevo y destacan los últimos acontecimientos. La dimisión del jefe policial y los detalles de la operación militar que consiguió romper el cerco de policías que retenían a Correa centran la atención. "Un sangriento rescate de comandos a Correa", titula El Universo , con sede en la ciudad más poblada del país, Guayaquil. El Comercio, segundo periódico del país, informa de que las protestas han dejado al menos cinco muertos y casi 200 heridos. Según el medio, los fallecidos eran agentes pertenecientes al cuerpo especial de policía que acudieron a reforzar a la guardia presidencial (compuesta por militares) y serán enterrados con todos los honores, confirma en conversación telefónica desde Quito el general Jaime Vaca, director de operaciones de la Policía.

Mientras tanto, Colombia y Perú han reabierto las fronteras, cerradas horas después del inicio de los caóticos acontecimientos como medida de respaldo al presidente Correa. La voz de la comunidad internacional fue unánime, todos los países apoyaron sin fisuras al Gobierno electo de Ecuador . Ese mismo gobierno que deberá gestionar ahora la salida de esta crisis comenzando, previsiblemente esta misma tarde (hora local, siete horas más en España peninsular), por el nombramiento del nuevo jefe de Policía.

Los líderes de América Latina se han volcado de lleno con el presidente de Ecuador, Rafael Correa, víctima en las últimas horas de una sublevación de policías. Tras conocer que el presidente estaba herido y retenido en un hospital de la capital, Quito, los mandatarios de los diferentes países de América Latina, comenzaron a mostrar públicamente su apoyo.AGENCIA ATLASundefined
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha acusado a la oposición de intentar derrocarle con un golpe de Estado y ha confirmado que está estudiando la posibilidad de disolver el Parlamento en medio de protestas policiales.El mandatario ha dicho que los manifestantes, a los que ha acusado de traición y conspiración, intentaron agredirlo y necesitó de atención médica.Un grupo de soldados ha tomado el control del principal aeropuerto de Quito y cientos de policías están protestando en las calles mientras el presidente estudia disolver el Congreso por el bloqueo a una ley de austeridad que alcanza a las fuerzas de seguridad.AGENCIA ATLASundefined
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ante los cancilleres de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), reunidos en Quito.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ante los cancilleres de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), reunidos en Quito.AFP

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