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Serbia se acerca a la UE al reconocer que la independencia de Kosovo no fue ilegal

Una resolución conjunta que debe votar hoy la Asamblea de la ONU supone un giro copernicano en la postura de Belgrado

Serbia ha reforzado sus ambiciones de integración en la Unión Europea al aceptar presentar ante la Asamblea General de Naciones Unidas una moción conjunta con la propia UE en la que pide a la ONU que reconozca la legalidad de la declaración de independencia de Kosovo. Belgrado, además, se dice dispuesto a entablar negociaciones con las autoridades secesionistas de Pristina. "Celebro mucho el anuncio", dice Catherine Ashton, responsable de la política exterior de la Unión, para quien el nuevo enfoque serbio del problema político con el vecino del sur es "fruto de común compromiso con la perspectiva europea de Serbia".

"Lo importante es que el diálogo pueda empezar", señala Ashton, pensando en la previsible aceptación (en votación prevista para hoy) de la Asamblea General de la resolución conjunta, que supone un giro copernicano de la posición de Belgrado. Serbia defendió ante el Tribunal Internacional de La Haya la ilegalidad de la declaración unilateral de independencia adoptada por Kosovo en febrero de 2008. Derrotada esta tesis ante el tribunal el pasado mes de julio, Serbia había anunciado que pediría el amparo de sus pretensiones a la Asamblea General de Naciones Unidas.

Ahora ha renunciado a ello, de acuerdo con la UE, en un gesto de flexibilidad, políticamente difícil, que busca desatascar la relación con Kosovo. De hecho, la trascendente declaración del presidente Boris Tadic fue presentada el miércoles por la televisión serbia por detrás de la victoria baloncestística ante España en el mundial de Turquía.

La posición española

Ashton destaca el hecho de que los 27 socios de la Unión avalen la propuesta, lo que incluye a los cinco, entre ellos España, que no han reconocido la independencia kosovar. Para Madrid es todavía pronto para abandonar esta posición. El Gobierno español se limita a congratularse de que se pueda seguir avanzando en la futura integración de todos los Balcanes, y de Serbia, en la UE.

Serbia solicitó el año pasado el ingreso en el club , pero Bruselas todavía no ha hado el visto bueno a la demanda, supeditada a una mejorar de las relaciones de Belgrado con sus vecinos. Aunque no hay garantías comunitarias de que la flexibilidad serbia despejará el camino, medios bruselenses ven factible que a Serbia se le entreabra más la puerta a finales de año.

Queda por ver cómo reaccionará Pristina. Pieter Feith, el representante de la UE en Serbia evocaba hoy la complejidad de las relaciones interbalcánicas. "Todavía tenemos que convencer a los líderes kosovares", declaró a la agencia Reuters. "Como siempre ocurre en los Balcanes, se puede presentar uno y fallar el otro".

Las negaciones en principio serán técnicas, sobre cuestiones prácticas entre Belgrado y Pristina, desde cómo los camiones kosovares pueden entrar en Serbia o si Kosovo puede tener su propio código telefónico. El proceso necesitará años antes de madurar. Las ambiciones europeas de Belgrado siguen supeditadas a la captura del general Ratko Mladic, acusado de crímenes de guerra como responsable de la matanza de bosnios en Srebrenica.